
El director de 'La Odisea' asegura que, cuando rodaron 'Interstellar' en 2014, el fotoquímico estaba a punto de desaparecer
Independientemente de nuestras filias y fobias, podemos —y debemos— reivindicar a Christopher Nolan como una de las figuras más relevantes de la industria cinematográfica contemporánea. No obstante, si dejamos a un lado lo referente estrictamente a su obra, si algo destaca del realizador londinense es su labor como férreo defensor del fotoquímico en un mundo aparentemente dominado por la tecnología digital.
El rey del fotoquímico
Más allá de sus trabajos en 35mm, el británico ha desarrollado una suerte de obsesión por el formato IMAX, que describe como una suerte de 3D sin necesidad de gafas y que ha empleado íntegramente para rodar su esperadísima 'La Odisea' —con algún que otro quebradero de cabeza técnico y logístico por el camino debido al ruido y las dimensiones de las cámaras de 65mm—. Visto en retrospectiva, esta hazaña se antoja poco menos que un milagro.
Y es que, durante una entrevista con The Irish Times, Nolan ha confesado que siente que filmar con película tradicional se ha asentado lo suficientemente en Hollywood como para considerar ganada una batalla que comenzó a librarse en torno a 2014, cuando terminaba 'Interstellar'. Por aquél entonces, el fotoquímico no pasaba por su mejor momento:
¡No, siento que estoy librando una batalla que voy a ganar! Cuando estábamos terminando Interstellar, el fotoquímico estuvo a punto de desaparecer. Faltaban unas semanas para que dejaran de fabricarla.
¿Cómo consiguieron el director y su productora de cabecera Emma Thomas resucitar un medio que se creía caduco y en vías de extinción? Básicamente, a golpe de agenda y telefonazo.
Emma y yo tuvimos que llamar a todos los cineastas que conocíamos y a los que les importaba la película fotográfica o que aún querían rodar con ella. Esa fue la primera vez que hablé con Quentin Tarantino. Llamé a Paul Thomas Anderson.
Llamé a todos esos cineastas y conseguimos un respiro para el fotoquímico. En este preciso momento, la división de película de Kodak está en pleno auge. Hay jóvenes cineastas que la utilizan constantemente. Las ventas han aumentado enormemente. Es un panorama muy diferente al de hace 10 años.
El bueno de Christopher asegura que la gente quiere ir al cine y que, como cantaba Bob Dylan, los tiempos están cambiando. Al menos desde que, tras la pandemia de Coronavirus, se diese casi por muerta la exhibición tradicional y se vendiese el streaming casi como la única vía de consumo audiovisual y el futuro de la industria.
Tras la pandemia de la COVID-19, se publicó un sinfín de artículos sobre cómo habían cambiado los hábitos del público. Todo el mundo decía: “El cine está muerto. Ahora todo gira en torno a la televisión y el streaming”. Pues bien, esa narrativa ha dado un giro completo.
En mi calidad de presidente del Sindicato de Directores de Estados Unidos, he visto que el panorama del cine está en pleno auge y que los plazos de estreno en salas vuelven a alargarse. Y se están respetando, porque los estudios están viendo su valor. La televisión se encuentra en una situación terrible. El 50 % de nuestros directores de televisión están en paro.
El cine vive, la lucha sigue. Y 'La Odisea' se estrena el próximo 17 de julio, lo cual significa más o menos lo mismo.
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