
Coleman no quería inducir a error al público sobre la fidelidad histórica de la película dirigida por Ridley Scott
Muchas películas son acusadas de ignorar completamente el rigor histórico en aras de ofrecer un espectáculo más llamativo para el público. Esto sucede hasta en un título tan aclamado como 'Gladiator', donde la historiadora Kathleen Coleman ejerció como asesora, pero acabó tan defraudada con la experiencia que exigió que su nombre fuese eliminado por su trabajo en la película de Ridley Scott protagonizada por Russell Crowe.
Coleman es profesora en Harvard desde 1998 y está considerada como una de las mayores expertas de tanto en la historia como en la cultura del Imperio Romano, especialmente en qué que ocurría en las arenas romanas y el rol que estos espectáculos desempeñaban en la sociedad. Eso llevó a que fuese contratada como la consultora académica principal de 'Gladiator', una oportunidad que ella recibió con entusiasmo, pero la cosa cambió cuando pudo ver cómo funcionaba realmente Hollywood.
Inexactitudes y anacronismos
Ella misma reconoce que "fue interesante, pero en última instancia una experiencia decepcionante", pues "algunos de mis comentarios sobre el guion se incorporaron, pero el guion seguía cambiando", lo cual se agravó durante el rodaje, cuando ella ya no estaba presente, pues se añadieron "una serie de nuevas inexactitudes y anacronismos"
Una pregunta que Coleman no dejaba de hacerse era "¿por qué inventar inscripciones que ni siquiera están en latín correcto?", incluyendo además situaciones para ella incomprensibles como se lanza pan a las gradas del estadio como si fueran perritos calientes o disparates como que las luchas en la arena incluyan momentos de auténtico caos con la presencia de tigres.
Además, Coleman apunta que es sencillamente "grosero e inútil" mostrar a los romanos como seres sanguinarios, ya que estos espectáculos no dejaban de ser un síntoma de algo mucho más grande: "El mundo romano estaba impregnado de violencia que debía ser asimilada".
Todo eso llevó a que Coleman sintiera que sus consejos y recomendaciones no se vieron reflejados en pantalla, por lo que exigió que su nombre fuese retirado de 'Gladiator', pues cree que "se entiende mejor como una evocación de las interpretaciones anteriores de Hollywood sobre la antigua Roma" que como una obra realmente fiel a la verdadera historia.
Eso sí, Coleman tampoco reniega completamente de la película, alegrándose de que reavivase "el interés por la antigüedad romana", reconociendo además años después que también es lógico que haya cambios, porque de lo contrario bastaría con hacer un documental:
El consultor tiene que asimilar que la autenticidad histórica tiene que encontrar una armonía con consideraciones dramáticas y estéticas.
Eso le lleva a la conclusión de que "hay que llegar a ciertos niveles de compromiso, lo que plantea la pregunta de si el fin justifica los medios", aunque también da pie a una curiosa paradoja: "Gran parte de los detalles de una película son secundarios respecto a la trama, por lo que no hay nada que ganar al distorsionarlos. Pero precisamente porque los detalles son secundarios, es posible que un cineasta no vea la necesidad de someterlos a la revisión de un asesor".
El equipo de 'Gladiator' acabó eliminando su nombre como asesora, pero sí que aparece entre los agradecimientos finales por parte de los productores. Eso no le molestó lo más mínimo, ya que el motivo para pedirlo era que no quería inducir a error al público y que pensaran que era una película realmente fiel a la historia.
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