Así empezó todo
Con el estreno de la nueva adaptación de 'Cumbres borrascosas' dirigida por Emerald Fennell a la vuelta de la esquina -con Margot Robbie y Jacob Elordi encabezando el reparto—, es fácil dejarse llevar por el hype y las primeras polémicas alrededor del casting y el tono de la película. Pero para verla con un ojo un poco más crítico, conviene volver al origen: la novela publicada en 1847 por Emily Brontë bajo el seudónimo masculino de Ellis Bell.
No solo porque el contexto de su escritura explica por qué esta historia sigue incomodando casi dos siglos después, sino porque entender qué obsesionaba a su autora. Las pasiones que se salen de control, la violencia emocional heredada, las jerarquías sociales que asfixian cualquier deseo de libertad... Todo eso ayuda a distinguir cuándo una adaptación dialoga con el espíritu del libro y cuándo corre el riesgo de suavizarlo o romantizarlo de más.
El principio de todo
Publicada en pleno siglo XIX, 'Cumbres borrascosas' se convirtió con el tiempo en un clásico precisamente por su incomodidad: no idealiza el amor romántico, sino que lo muestra atravesado por el resentimiento, el orgullo herido, la venganza y las brutales divisiones de clase. Esa mezcla de pasión gótica, romanticismo salvaje y violencia emocional la volvió una obra adelantada a su época, al punto de que muchos la consideran una precursora de lo que luego dialogaría con el surrealismo. No es casualidad que Luis Buñuel trasladara su esencia al contexto mexicano en 'Abismos de Pasión' (1954).
Emily Brontë tampoco escribió desde un lugar ajeno a la tragedia o al encierro. Creció en los paisajes ásperos de Yorkshire, donde el clima, la naturaleza y el aislamiento marcaron el tono sombrío de su novela. Y su entorno familiar también fue clave: la temprana muerte de su madre, la disciplina severa de su tía, la complicidad creativa con sus hermanas Charlotte y Anne -también escritoras- y la convivencia con un hermano problemático alimentaron una visión cruda sobre el amor, el dolor y la herencia emocional. Que tuviera que publicar bajo un seudónimo masculino para ser tomada en serio dice mucho del contexto que atravesó y del carácter protofeminista de su obra.
En el centro del relato está Heathcliff, un huérfano acogido por la familia Earnshaw que crece siendo humillado y excluido. Su único refugio es Catherine, con quien desarrolla un vínculo intenso que con los años se transforma en una pasión tan profunda como destructiva. Cuando ella decide casarse con Edgar Linton para asegurar una vida cómoda, Heathcliff interpreta ese gesto como una traición imperdonable. Su manera de reaccionar será desaparecer para regresar convertido en un hombre refinado cuyo único motor es la venganza contra aquellos que le despreciaron.
A partir de ahí, la novela se sumerge en un ciclo de violencia emocional, control y obsesión que no se detiene con la muerte de los protagonistas, sino que se hereda como una maldición familiar. El daño se transmite de generación en generación, repitiendo patrones de abuso y resentimiento hasta que, finalmente, una nueva forma de quererse abre la posibilidad de romper el círculo. Ese es el corazón de 'Cumbres borrascosas', no tanto una historia de amor para idealizar, sino una advertencia sobre lo que ocurre cuando el deseo se mezcla con el rencor y el poder.
En Espinof | Las películas más esperadas de 2026
Ver todos los comentarios en https://www.espinof.com
VER 1 Comentario