
Competir por una casa de 300.000 dólares en un barrio donde nadie te quiere suena muy similar a alquilar piso en Madrid
Cuando la pasión por los reality shows explotó hace dos décadas y las cámaras invadieron la privacidad de todo el mundo, empezaron a surgir los formatos más peregrinos. ¿Concursos en donde una mujer que fue adoptada debe adivinar quién es su padre real? Adelante. ¿Un 'Gran Hermano' de niños que deben reformular una sociedad y que terminó como 'El señor de las moscas'? Por supuesto. ¿Un reality de citas heterosexuales en el que la mitad de los concursantes eran gays? Ideaza.
Y ya puestos, ¿por qué no un concurso en el que familias de minorías étcnicas y sociales tienen que agradar a un grupo de conservadores blancos para ganar una casa? Esta es la increíble historia del reality que nunca jamás se pudo ver, y con razón: 'Welcome to the Neighborhood'.
Bienvenido al infierno
Hace 21 años, en ABC pensaron que tenían entre manos un reality ganador para el verano, un programita fresco y divertido en el que siete familias debían competir por ganar una casa de 310 metros cuadrados valorada en 300.000 dólares (de la época) en un suburbio de Austin, Texas, plagado de personas conservadoras de raza blanca. ¿Cuál era el truco? Que ninguna de estas familias iban a caer bien en este lugar.
Estaban los Crenshaw, una familia de afroamericanos muy religiosa; los Eckhardts, creyentes en la brujería; los González, una familia latina que hablaba a gritos; los Lee, asiáticos que trabajaban (cómo no) en un restaurante de sushi; los Sheet, blancos y conservadores pero cubiertos de tatuajes y piercings; los Wright, una pareja gay con un niño afroamericano; y los Morgan una familia blanca cuya madre trabaja de stripper. Para conseguir la casa, debían ganarse el favor de tres familias religiosas y conservadoras de la zona: los Stewart, los Daniel y los Bellamy, con los que tenían que mezclarse e interactuar, además de ir superando distintos desafíos.
Nada gravísimo, conste: se trataba de juegos muy al estilo americano, como decorar jardines o preparar casetas de feria y conseguir más entradas que el resto. Al final de cada programa, las familias blancas conservadoras eliminarían a una de las aspirantes en algo que estaba mal planteado a todas luces incluso para la época.
De hecho, su estreno, planeado para el 10 de julio, acabó posponiéndose indefinidamente solo diez días antes, tras recibir durísimas críticas no solo de las minorías en sí (¡e incluso de grupos de extrema derecha que querían estar más representados!), sino de los críticos de cine que vieron los episodios y lo calificaron de "debacle vergonzosa". Llegaron a plantearse emitir una versión resumida para al menos no perder el dinero, pero al finalprefirieron asumir la culpa antes que la vergüenza.
La casa de tu vida
Aunque en un principio, convencidos de que podrían emitirlo en otro formato, en ABC se negaron a decir quién ganó, se sabe que fue la pareja gay, John y Steve, que se mudaron junto con su hijo al Circle C Ranch, el lugar donde se desarrollaba el concurso... a pesar de que en sus anuncios, un miembro de las familias conservadoras declaró que jamás permitiría que un homosexual viviera cerca de él.
Como no podían hablar con la prensa tras la debacle, los ganadores lanzaron un comunicado donde se mostraban "devastados" por haber perdido esta "increíble oportunidad" de mostrar una pareja gay bajo un prisma positivo. Por suerte, hemos caminado mucho desde entonces superando los estereotipos. Es más: los que la vieron afirman que, al tragarse la serie entera, se veía una progresión tal en el jurado que uno de ellos, Jim Stewart, acabó superando su homofobia y reconectando con su propio hijo gay. El problema era que para llegar a ese final feliz tenían que pasar por varios episodios repletos de intolerancia que hasta ABC tuvo que reconocer que eran duros de ver.
Hay un final feliz para el formato, porque dos años después de esta debacle se estrenó en RTL II, el canal alemán, 'Wilkommen in der Nachbarschaft', la versión germana, que duró dos temporadas al completo y mostró a cinco familias diversas compitiendo por una casa de 250.000-300.000 euros, juzgados por nueve familias que ya vivían en el vecindario. Obviamente, recibió críticas que afirmaban que reforzaban los estereotipos y promovían los prejuicios contra grupos minoritarios, pero RTL II decidió hacer oídos sordos.
Mientras, en ABC siguieron tratando de recortar el programa incluso en 2009, tratando de destacar la parte positiva y cortar la negativa. Al final les resultó imposible y lo guardaron en un cajón de manera definitiva. Bueno, a no ser que Donald Trump se entere y le parezca una idea buenísima. Todo puede ser.
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