Saltan chispas entre ambos
La segunda temporada de 'The Pitt' ha empezado a dejar migas de pan sobre la dinámica entre Robby y la doctora Al-Hashimi, y muchos espectadores han querido ver algo más que simples pullas entre compañeros de trabajo. Los diálogos cargados de ironía, las bromas con doble lectura y ese tono competitivo que se gastan en los pasillos de Urgencias parecen invitar a pensar en una posible tensión romántica, sobre todo teniendo en cuenta el pasado sentimental de Robby y los paralelismos vitales que la serie ha ido deslizando casi con mala intención.
Pero si algo está haciendo bien la temporada es jugar con nuestras expectativas: lo que parece coqueteo es, en realidad, una batalla silenciosa por el control del espacio, por el liderazgo y por la manera correcta de entender la medicina en un hospital que está cambiando a marchas forzadas.
Un pulso de poder
El creador de la serie, R. Scott Gemmill, ha sido bastante claro al pinchar el globo del posible shippeo entre Robby y Al-Hashimi. Según él -lo cuenta en TVLine-, lo que estamos viendo no es una tensión romántica en construcción, sino a dos figuras de autoridad midiendo fuerzas en un entorno que obliga a colaborar sí o sí. Son líderes que intentan recolocarse dentro de Urgencias, ahora que comparten territorio y responsabilidades, y esa fricción inicial es parte del reajuste natural.
Desde el punto de vista de Sepideh Moafi, la clave de la relación es la fricción, no la atracción. Es el tipo de intercambio que invita a la interpretación, sobre todo por el historial sentimental de Robby. Hasta donde sabemos, su última relación importante fue con Janie, la madre soltera cuyo hijo, Jake, tuvo un peso emocional clave en la primera temporada. Y, como se revela al inicio de la segunda, Al-Hashimi también es madre soltera. Los paralelismos están ahí, puestos con intención. "Ya veremos", comenta R. Scott Gemmill sobre su dinámica. Sin embargo, a partir de las "10:00 AM", ve a Robby y Al-Hashimi como "dos líderes que intentan determinar su puesto en Urgencias ahora que tienen que trabajar juntos, y cómo se desarrollará todo".
Desde dentro del reparto, la lectura es todavía más clara. Para Sepideh Moafi, lo que define su relación no es el romance, sino el choque de visiones. "Durante las pruebas, leímos algunas escenas simuladas: algunas variantes que se incluyeron en los guiones y otras que no", explica la actriz, refiriéndose a las primeras lecturas de química con Noah Wyle. "En realidad, solo estaban viendo la variedad de la relación". Y añade: "Son dos personas que abordan la medicina desde enfoques totalmente opuestos. Ella representa la modernización de la medicina, y él es más de la vieja escuela, la tradición. No siempre están de acuerdo, pero sí comparten un objetivo común".
Esa diferencia de enfoques es lo que genera incomodidad mutua, juicio inicial y cierta tensión de base. "Cuando llega, introduce un nuevo ritmo, una nueva cadencia en el hospital", dice Moafi. "Hay cierta discordia, cierta disonancia. Al principio, hay algo de juicio, sobre todo por parte del Dr. Robby. Pero luego él empieza a intervenir... porque ella es realmente buena en lo que hace. Y él es realmente bueno en lo que hace". Esa constatación desestabiliza a ambos, pero también evita que el conflicto escale.
Al final, lo que mantiene la relación en pie es la prioridad compartida por los pacientes. "Eso es desestabilizador", remarca Moafi. "Lo ve como un vaquero salvaje: las bromas, la forma en que habla con los residentes, le parecen poco profesionales, incluso irrespetuosas. Pero, en definitiva, lo importante son los pacientes. Se trata de brindar la mejor atención". Y aunque la fricción no desaparece del todo, la serie apunta a una convivencia más afinada: "A lo largo de la temporada, los verás armonizar mejor, con mayor fluidez", dice Moafi. "Pero siguen siendo totalmente diferentes en su forma de abordar las cosas".
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