
Antes de convertirse en estrella de Hollywood tuvo que venirse a la conquista de la capital española en 1980 prácticamente con lo puesto
Hace unos meses os contamos aquí cómo fue la llegada de Antonio Banderas a Hollywood y cómo un chico cubano que trabajaba llevando cafés se convirtió en su primer representante. Pero antes de dar sus primeros pasos en la meca del cine, el actor tuvo que forjarse un nombre en España, y para ello, su primer gran desafío fue venirse a Madrid, lo cuál recordó en una entrevista con Ac2ality hace solo unos meses.
Durante esta charla, el malagueño echó la vista atrás para rememorar aquel viaje fundacional, marcado tanto por la ilusión como por los escasos recursos y el lógico temor de su familia ante la marcha de su hijo hacia lo desconocido: "Yo me vengo a Madrid el 3 de agosto de 1980 en un tren, El Costa del Sol. Mis padres reunieron 10.000 pesetas y mi madre me cosió los bolsillos dentro del pantalón por si me robaban. Si me quería tomar un café, me tenía que ir al baño a quitarme los pantalones".
"Así llegué yo a Madrid y, relativamente pronto, encontré trabajo"
"Así llegué yo a Madrid y, relativamente pronto, encontré trabajo", explicaba la estrella de cine, añadiendo cómo conocía a Luis Balaguer, que tenía una compañía de teatro entonces, por haber interpretado a Marco Antonio en un espectáculo de Shakespeare en el teatro romano de Málaga. "Me puse en contacto con él y me dijo: 'Pues mira, curiosamente hay un chico que ha salido de la compañía. Son ocho líneas nada más, pero si te interesa puedes venir'. [...] Y mi primera función profesional fue en Almagro. Esa fue la primera vez que yo pisé un escenario como profesional", rememoró Banderas.
Aunque claro, quizás no sepas que antes de decidirse definitivamente a convertirse en actor, Antonio Banderas tuvo una pequeña etapa como futbolista que se vio truncada en un entrenamiento el 19 de noviembre de 1975. "El 19 de noviembre de 1975 yo estaba entrenando en un estadio pequeñito y fui a centrar un balón; se me enganchó el pie en el suelo y me lo partí. Entonces la noche que murió Franco yo no la vi con la mano en alto, la vi con el pie arriba escayolado. Y eso prácticamente acabó con mi carrera futbolística".
Se metió de lleno entonces a dar rienda suelta a su otra gran pasión: el teatro. Tras formarse con la veterana actriz Guillermina Soto, él y sus compañeros fundaron una modesta compañía independiente llamada Dintel, con la que se echaron a la carretera para actuar por los pueblos en condiciones de auténtica supervivencia: "En aquella época, te imaginas, no teníamos un duro, lo máximo que podíamos comprar era un telón negro y nos íbamos a una plaza, colocábamos el telón negro y delante de aquel telón negro nosotros hacíamos nuestro espectáculo por poco más de dos pesetas".
Y de ahí a Madrid, y luego a la meca del cine. Poco sospecharía aquel jovencísimo actor que pocos años después acabaría codeándose con los grandes nombres de la industria, participando en grandes éxitos como 'La máscara del Zorro', 'Entrevista con el vampiro' o 'Philadelphia', sin mencionar todos sus grandes trabajos junto a Pedro Almodóvar, y convirtiéndose en uno de los mejores embajadores que Málaga y Andalucía.
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