El recorrido de Antonio Banderas desde los escenarios teatrales de Málaga hasta convertirse en una estrella internacional de Hollywood es casi tan cinematográfico como sus películas. Su trayecto como actor combina talento, casualidades, valentía y un toque de suerte que lo llevó a dar pasos enormes sin una red de seguridad.
Todo comenzó con su encuentro con Pedro Almodóvar, cuando Banderas todavía estaba dando sus primeros pasos como actor en el teatro. Recomendado por Imanol Arias, Almodóvar decidió contar con él en 'Laberinto de pasiones' (1982), y no solo le dio su primer papel importante, sino también el nombre artístico con el que lo conocemos hoy. A partir de ese momento, el malagueño y el manchego forjaron una relación creativa que marcaría toda la carrera de Banderas.
Un ascenso meteórico
La primera experiencia de Banderas no solo marcó su debut en cine, sino que también le dio su nombre artístico. A partir de ahí, Banderas y Almodóvar trabajaron juntos en 'Matador' (1986), 'La ley del deseo' (1987), 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' (1988) y '¡Átame!' (1989), cerrando una década de colaboraciones que definieron el cine español de los 80. Y décadas después, retomaron su trabajo conjunto en 'La piel que habito' (2011), 'Los amantes pasajeros' (2013) y 'Dolor y gloria' (2019), demostrando que la química artística entre ambos seguía intacta.
Además, la nominación de 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' al Oscar a Mejor película de habla no inglesa fue la primera ventana hacia Hollywood para ambos. Aunque Almodóvar no ganó la estatuilla, la película sirvió para que la industria estadounidense conociera su cine y también a Banderas. El actor recuerda que esa etapa fue un choque cultural y lingüístico:
"Yo había ido a Los Ángeles, porque nos habían nominado por Mujeres al borde de un ataque de nervios. Entonces me llevaron a una agencia. Yo no entendía allí a nadie. Hablaban y yo decía yes a todo. Y un chico cubano que trabajaba llevando cafés a sus jefes fue mi primer representante en América. Cuando yo salí de allí me dijo: ¿Quieres que yo te represente por aquí?. Yo le dije que sí y me volví a España"
Años más tarde, Antonio Banderas se consolidó como estrella internacional gracias a películas como 'Philadelphia' (1993), 'Entrevista con el vampiro' (1994), 'Desperado' (1995) y 'La máscara del Zorro' (1998). Pasó de ser el joven actor de cine de autor español a convertirse en un galán capaz de liderar blockbusters, equilibrando cine de prestigio y cine comercial. Ese cambio no solo transformó su carrera, sino que también cambió la percepción de los actores españoles en Hollywood, demostrando que podían ocupar papeles principales y complejos sin encasillarse.
Por otro lado, en las declaraciones camino hacia Hollywood también estuvo lleno de momentos inesperados y surrealistas. Banderas recuerda cómo fue su primer casting en inglés:
"Un día me llama y me dice: Oye, tienes que ir a Londres, porque hay un señor que se llama Arne Glimcher, que quiere hacer una película basada en un libro que ha sido premio Pulitzer. Se llama Los reyes del mambo tocan canciones de amor. Y yo le digo: Pero la película es en español, ¿no? Y me dice: No, es en inglés. Y yo le digo: Es que yo no hago inglés. Y me dice: Vete a ver a este señor, porque yo le he dicho que sí, que hablabas un poco. Y yo le dije: ¿Pero cómo tienes los huevos para hacer eso, macho?. Entonces yo me presento en Londres, y veo a un señor super elegante en la mesa de un restaurante. Y yo fingí ser un señor muy tímido y que hablaba muy poco. Entonces yo le decía yes a todo. Y al final yo me había aprendido una única línea, que era: I can do that. Y el tío se la creyó. Se rió mucho. Yo creo que si me hubiera dicho: Tírate por la ventana, yo le hubiera dicho: Yes".
Ver 0 comentarios