El coordinador de especialistas de la película da detalles sobre la peculiar experiencia de tener a una estrella jugándose el tipo
En la era de la inteligencia artificial, lo real gana enteros. Lo hemos visto en el mundo publicitario, con Porsche reivindicando la mano humana y Apple apostando por lo humano y lo seguimos viendo en un séptimo arte que, sin renunciar a los milagros de la era digital —la que no funciona a base de prompts—, encuentra en la carne y en el hueso un valor añadido que, después de todo, sigue recibiendo el beneplácito y aprecio del público.
Esto, además de lo relacionado con los efectos prácticos, atañe a unas escenas de riesgo en las que percibir que hay una persona jugándose el tipo frente a la cámara eleva las sensaciones hasta límites insospechados. Pero ojo, porque esto va un pasito más allá cuando nos damos cuenta de que el kamikaze de turno no es un especialista generalmente anónimo, sino una estrella de primer nivel.
No solo Tom
Por supuesto, esta tendencia no se limita al incombustible Tom Cruise, teniendo al mismísimo Leonardo DiCaprio bombeando adrenalina durante los pasajes enfocados a la acción de 'Una batalla tras otra'. Y es que, durante una conversación interesantísima con IndieWire, Brian Machleit, coordinador de especialistas del último trabajo de Paul Thomas Anderson, ha desvelado que en este bombazo no hay, prácticamente, ni trampa ni cartón.
Según explica Machleit, el gran reto a la hora de trabajar con DiCaprio se centró en equilibrar sus necesidades interpretativas, en las que la preparación a conciencia de sus roles no está reñida con su voluntad de improvisar sobre la marcha en el set de rodaje, con establecer una red de seguridad que le haga saber a ciencia cierta que está a salvo.
Leo está totalmente implicado. Dedica tiempo a la investigación y a construir su trasfondo, y colabora con Paul con antelación. Mi trabajo es darle los recursos que necesita para que tenga la confianza de saber que está a salvo. Le damos unos parámetros dentro de los que moverse, pero también le permitimos desarrollar algo nuevo el mismo día.
Como ejemplo, el coordinador utiliza la escena en la que el bueno de Leo intenta saltar entre dos edificios a una altura considerable.
Hicimos varias tomas de él cayéndose antes de que dijera: “Oye, ¿y si hacemos esto? Creo que sería más gracioso si cayera atravesando un árbol y fuera golpeando algunas cosas al bajar, para luego aterrizar en esta postura incómoda”. Integramos eso y entonces la escena cobra vida de verdad y él deja su sello. Nunca quieres coartar a un actor ni decirle: “Da el puñetazo así”. Quieres que hagan lo que sea orgánico para el personaje.
Y ahí está la clave, en lo orgánico. Algo que va más allá de la simple sensación de realismo y que se integra en las dinámicas colaborativas de un rodaje.
Cualquier director con cierto peso va a querer mantener las cosas orgánicas. Creo que fueron 98 días de rodaje, pero no se sentía así porque, con la gente que Paul reúne, estás viendo a un equipo de primera jugar el partido todos los días. Todo el mundo tiene algo que ofrecerle para hacer la mejor película posible, y es realmente genial poder ir a trabajar y verlo. Porque no tiene sentido si no estás aprendiendo algo nuevo cada día.
Con detalles como este, no sorprende en absoluto que 'Una batalla tras otra' sea la cinta mejor posicionada para arrasar en la noche de los Oscar tras su notable resultado en los pasados Globos de Oro.
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