Es una de las mejores películas del año pasado y ya se puede ver en streaming. Un estremecedor drama sobre las consecuencias de hacer cine y la censura

El perseguido director Jafar Panahi vuelve a hacer metaficción para plantear dilemas llenos de grises morales

Mientras en algunos platós con difusión nacional se comenta la imposibilidad de hacer comentarios o comedia por miedo a la censura (al mismo tiempo que se rebotan cuando los comentarios o la comedia la hacen otros), hay países donde realizar determinadas conductas, determinado arte, es realmente perseguido y pone en serio peligro a quien los realiza.

Irán es uno de los ejemplos más destacados en cuestión de cine, a pesar de que en la mayoría de casos sus directores tienen que esquivar la censura para hacer sus retratos sociales críticos con el régimen. Los que quieren ser más claros terminan siendo perseguidos o encarcelados, como Jafar Panahi. Una cuestión que le ha llevado a la reflexión general y también a la autoreflexión en la interesantísima ‘Los osos no existen’.

El peligro de hacer fotos

Película que hizo su ronda de festivales con el director iraní arrestado, siendo liberado en prisión a comienzos del año pasado tras hacer una huelga de hambre. En 2023 hizo su estreno, fascinando con el habitual retrato de costumbres y problemas de la sociedad local, haciendo también una pertinente observación sobre el impacto de su obra. Ahora se puede ver en streaming a través de Movistar+.

Además de dirigir y escribir, Panahi interpreta a una versión ficticia de sí mismo que tiene la prohibición de hacer cine y de dejar el país. Escondido en un pueblo cercano a la frontera con Turquía, intenta hacer una película a distancia sobre una pareja que quiere abandonar Irán. Mientras tiene problemas para conectar, se dedica a observar a la gente del pueblo y fotografiarla, aunque sus acciones le meterán en un problema serio.

Los ejercicios de metaficción con el cine busca a menudo reflejar su poder desde un prisma positivo, su capacidad para cambiar para bien el entorno. Panahi trata de hacer algo más desafiante y complejo, dándose a sí mismo un papel muy particular para intentar interrogar la responsabilidad que tiene a la hora de retratar las vidas oprimidas en este régimen iraní.

‘Los osos no existen’: tensión donde parece no haberla

Las historias de la película que intenta rodar y de la película que estamos viendo se entrecruzan de manera interesante, con Panahi entrando en un terreno moral intrincado y con grises dentro de los grises. A través del drama vuelve a hacer un increíble retrato de cómo la represión afecta a la mentalidad de la sociedad, y cómo termina subyugando las vidas de los individuos que no encajan en esos límites.

Todo ello, además, contando con unas increíbles herramientas de suspense que Panahi emplea con mucha astucia. El director es capaz de crear thrillers allí donde no hay tanto que rascar, desarrollar una tensión bastante desasosegante que hace aún más estremecedor el drama que cuenta. Su gran manera de elaborar cine con tantas capas, y que abarca tantos puntos de vista, lo reafirman como un autor valiosísimo.

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