
La película de 1973 protagonizada por Terence Hill y Henry Fonda esconde un curioso guiño al western de Sergio Leone 'Hasta que llegó su hora'
Durante los años 70, Terence Hill y Bud Spencer se convirtieron en dos de las estrellas más populares del cine europeo. En 1973, 'Dos superpolicías' fue una de las películas más vistas del año junto a 'También los ángeles comen judías', pero aquel mismo año Terence Hill también triunfó por su cuenta con una película muy diferente.
Se trata de 'Mi nombre es Ninguno', un western dirigido por Tonino Valerii y producido por Sergio Leone. Lo que quizá muchos espectadores no saben es que uno de sus escenarios más reconocibles esconde una conexión muy especial con otra de las grandes obras maestras del género.
El escenario que se repite
En 'Mi nombre es Ninguno', Terence Hill interpreta a Ninguno, un joven que admira profundamente al legendario pistolero Jack Beauregard, al que da vida Henry Fonda. Cuando descubre que el veterano forajido quiere abandonar el Salvaje Oeste para retirarse y vivir en paz, decide convencerlo de que protagonice una última gran batalla que le permita despedirse por todo lo alto.
Su insistencia termina arrastrando a ambos a una sucesión de enfrentamientos con diferentes bandas, mientras Beauregard se ve obligado a enfrentarse a su propia leyenda. La película se convirtió en un clásico del spaghetti western, pero hay un detalle que puede pasar desapercibido incluso para los más atentos.
Alrededor del minuto 52 y 36 segundos, el protagonista comparte una divertida conversación con el pistolero Don John (Marc Mazza), en el interior de un salón. Los que conozcan bien los grandes westerns italianos quizá reconozcan inmediatamente el lugar, porque aquel escenario ya había aparecido cinco años antes en 'Hasta que llegó su hora' ('Once Upon a Time in the West'), la película dirigida por Sergio Leone en 1968.
Y no es una coincidencia, porque Leone también estuvo detrás de la producción de 'Mi nombre es Ninguno', lo que explica esta conexión entre estas dos producciones -que se puede apreciar hasta en las lámparas que cuelgan del techo-.
En la película protagonizada por Henry Fonda, Claudia Cardinale y Charles Bronson, el edificio sirve como escenario de la subasta en la que Jill McBain, el personaje de Cardinale, debe vender su propiedad. Allí, los secuaces de Frank, el despiadado pistolero interpretado también por Henry Fonda, intimidan a los posibles compradores.
Se trata de una secuencia muy diferente a la que protagonizan Hill y Mazza, pero el espacio resulta reconocible por algunos de sus elementos arquitectónicos, que permiten identificar el decorado pese al paso de los años y las modificaciones que ha experimentado.
Entre esos detalles destacan las paredes de ladrillo blanco, las características columnas de madera, el balcón elevado y las lámparas colgantes. Aunque el decorado se ha reconstruido en varias ocasiones, conserva suficientes rasgos distintivos como para que los espectadores más observadores puedan establecer la conexión entre ambas películas. Eso sí, el ambiente cambia por completo de un título a otro.
La comparación entre ambas secuencias también permite apreciar la evolución del spaghetti western y sus diferentes formas de acercarse al género. De la solemnidad y la tensión dramática de la película de Leone pasamos al humor y la ironía de la aventura protagonizada por Terence Hill. Son dos películas muy distintas, pero están unidas por un mismo escenario y por la figura de un cineasta que dejó una huella fundamental en el western como género.
En Espinof | El fenómeno televisivo de los años 70 que acabó con las series del Oeste: "Se canceló todo lo que tuviera un árbol"
Ver todos los comentarios en https://www.espinof.com
VER 0 Comentario