'Cara a Cara': John Woo firma una de las mejores películas de acción de los 90 con unos sensacionales Nicolas Cage y John Travolta

Nicolas Cage era una de las mayores estrellas de Hollywood cuando hizo ‘Cara a cara’. Había ganado hace poco el Óscar gracias a ‘Leaving Las Vegas’ y estaba saboreando las mieles del éxito como héroe de acción con ‘La Roca’. Podía permitirse poco menos que hacer lo que le viniera en gana y su apuesta fue un extraño guion que había sufriendo varias alteraciones a lo largo de los años hasta que el cineasta John Woo aceptó finalmente hacerlo, fijándose en Cage y John Travolta para los papeles principales.

Lo cierto es que el libreto original de Mike Werb y Michael Colleary llevaba ya varios años dando vueltas por ahí. Primero fue Warner la que se hizo con él para acabar descartando su realización en beneficio de la muy entretenida ‘Demolition Man’ y Paramount se abalanzó sobre él en cuanto la primera productora perdió los derechos del mismo. En su momento estuvo a punto de ser la primera película que reuniera a Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger, pero a día de hoy resulta impensable ver ‘Cara a cara’ sin Cage y Travolta intercambiando cuerpos en este loquísimo espectáculo, una de las cumbres del cine de acción de los 90.

Una gozada desde el arranque

Hay muchos motivos por los que ‘Cara a cara’ es recordada a día de hoy, la mayoría de ellos relacionados con el giro de ciencia-ficción que sirve como auténtico punto de partida para la historia, pero lo cierto es que antes de que nada de eso suceda tenemos casi 20 minutos de modélica película de acción en los que se presenta de forma impecable a sus dos personajes y se explica el motivo de su rivalidad con un ritmo impecable y un tratamiento de la acción ejemplar por parte de Woo.

Ese arranque es a su manera una película de acción comprimida que funciona de maravilla de forma aislada. Si tan solo se quitase el hecho de que Castor Troy, interpretado aquí por un sobresaliente Cage que jamás ha sacado tanto partido a esos excesos en los que tiende a incurrir, ha puesto una bomba, todo podría quedarse ahí y sería muy difícil ponerle alguna pega -si acaso la única sería una de las constantes de la película: lo mal que disimula que algunas escenas peligrosas las hacen dobles y no las dos grandes estrellas de la función-. Pero claro, estamos ante una gran producción y con apenas 18 minutos no vas a convencer al público de pagar su entrada.

Es entonces cuando entra en escena lo que realmente diferencia a ‘Cara a cara’ de cualquier otra cinta de acción que nos llegase de Hollywood durante los años 90. No es que inventase nada con la idea del intercambio de cuerpos, pero aquí se le buscaba una justificación al hecho de que fuese posible -algo que años después serviría como base para un hilarante gag en ‘Espías’- y se le daba un objetivo claro a que un agente del FBI aceptase ocupar el puesto del peligroso terrorista al que tanto odiaba tras haber asesinado a su hijo años atrás de forma accidental…

Dos protagonistas de primera

Eso da pie a otra de las grandes virtudes de ‘Cara a cara’: el excelente trabajo tanto primero de Cage y más tarde de Travolta a la hora de imitar los gestos y la interpretación del otro, algo que se llega a extender al punto de dar ciertos matices cada vez que tienen que fingir que son la persona en el cuerpo en el que se encuentran en ese momento. Es muy sencillo disfrutar de la película por esa vía, ya sea viendo a Cage mostrando el deterioro mental que va sufriendo Archer o a Travolta mostrando su lado más juguetón como Troy.

Era evidente que Woo ya confiaba en la habilidad de Travolta para dar vida al gran villano de la función, pues poco antes había coincidido en ‘Broken Arrow: Alarma nuclear’ y el actor no dudaría en abrazar ese lado suyo en títulos posteriores como ‘Campo de Batalla: La Tierra’ y ‘Operación Swordfish’. Sin embargo, nunca estuvo mejor que aquí en ese rol, ya que a sus habilidades naturales tuvo que añadir el hecho de intentar replicar lo que tan bien había asentado Cage en los primeros minutos.

Ese contagio en la interpretación encuentra a su vez cierto eco en el desarrollo de sus personajes, con Cage cometiendo alguna que otra barbaridad impropia de un agente del FBI, mientras que Travolta hasta tiene tiempo para ejercer como un padre responsable de lo más particular, algo que acabará volviéndose en su contra. Dentro de la aparente locura que propone la película se nota una preocupación en hacer que todo encaje, algo que va desde los nombres de algunos personajes hasta el propio grupo sanguíneo de sus dos protagonistas.

Hay mucho que celebrar en ‘Cara a cara’

Afortunadamente, el interés de ‘Cara a cara’ va mucho más allá de eso, ya que Woo se ve muy beneficiado por el hecho de que fue su película de acción en Hollywood en la que gozó de una mayor libertad creativa. Eso se nota, y mucho, en las vibrantes escenas de acción, desde esa persecución a un avión hasta el tiroteo al ritmo de ‘Somewhere over the Rainbow’ -idea original del propio cineasta que financió con su propio dinero, aunque posteriormente se lo devolvieron dado el notable éxito en taquilla de la película-, sin olvidarnos del inevitable enfrentamiento final.

Aquí la violencia está estilizada pero no glorificada, por mucho que incluso parezca buscar cierto toque sexy en las pistolas doradas de Castor Troy, buscándose potenciar la belleza y elegancia de las imágenes para atrapar así al espectador. Y sí, esas palomas de Woo que algunos tanto en criticado en varias ocasiones están ahí, pero se utilizan de forma efectiva en esa línea que apuntaba antes para conseguir que sí, las escenas de acción sean emocionantes, pero que sea algo más que fuegos de artificio mejor o peor resueltos.

Además, Woo tampoco se olvida del lado más humano de la historia, dejando respirar a los personajes secundarios para que realmente aporten algo al relato en lugar de ser simples comparsas, desde la familia de Archer hasta la “familia” de Troy, sin olvidarnos de la parte ambientada en un cárcel futurista. Simplemente la película parece tenerlo todo y en el guion tampoco se cortan a la hora de apostar a lo grande, llevando la actitud de los personajes hasta límites ninguna película de acción de Hollywood se atrevería ni siquiera a considerar.

Ya de por sí es un milagro que alguien financiara una película como ‘Cara a cara’ y es lógico que se pidieran ciertos cambios -Werb llegó a comentar que él y Colleary, que nunca abandonaron el proyecto, escribieron más de 30 borradores-, pero sorprende que Paramount hasta aceptase finalmente un detalle del final de la película que sigue resultando chocante hoy en día. Sin entrar en detalles por eso de los spoilers, es algo que nunca me ha terminado de convencer por una de sus posibles lecturas, pero tampoco es, ni de lejos, tan grave como para manchar lo alucinante que es casi todo lo que hemos visto hasta entonces.

En resumidas cuentas

‘Cara es cara’ es toda una rareza dentro del cine de Hollywood de los 90, una película de acción tan peculiar que resulta imposible que ese remake anunciado recientemente puede ni siquiera acercarse remotamente a lo conseguido aquí por John Woo, Nicolas Cage y John Travolta. Una pequeña joya del cine de acción que casi 23 años después de su estreno sigue siendo una gozada revisitar.

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