Esta película de Netflix es ideal para ver después del final de 'Heartstopper'. Es un romance juvenil muy tierno con un protagonista que lucha contra sus complejos

Fotograma de la película

El largometraje brasileño es un coming of age estupendo

Belén Prieto

Editora

¿Qué harías si el chico del que llevas años enamorado en secreto apareciera de repente en tu casa y tuviera que quedarse allí durante dos semanas? En esta situación se encuentra Felipe, el protagonista de 'Quince días', la nueva película brasileña de Netflix. 

Un punto de partida perfecto para una comedia romántica adolescente que acaba siendo algo bastante más íntimo: Felipe es un chico gay que ha aprendido a esconderse para protegerse de los demás y que además tiene una relación complicada con su propio cuerpo. La llegada de Caio, su amor platónico y uno de los chicos más populares del instituto, le obliga a salir de esa burbuja y enfrentarse a todo aquello que lleva años intentando evitar. Y sí, hay romance, pero la película de Daniel Lieff está mucho más interesada en contar qué ocurre cuando por fin alguien consigue verte de verdad.

Mucho más que enamorarse

El punto de partida de la película tiene todos los ingredientes de una comedia romántica: dos adolescentes que pasan de apenas dirigirse la palabra a convivir bajo el mismo techo durante dos semanas. Pero 'Quince días' utiliza esa situación para hablar de algo mucho más complicado que lo que ocurre antes del primer beso. Felipe ha aprendido a hacerse pequeño para evitar llamar la atención, hasta el punto de bañarse con camiseta y apartarse de cualquier situación en la que tenga que mostrar su cuerpo. Y la película entiende muy bien esa autocensura, convirtiendo los pequeños gestos en señales de una inseguridad mucho más profunda.

La llegada de Caio pone todo eso patas arriba porque, por primera vez, Felipe tiene que enfrentarse a la posibilidad de que alguien pueda sentirse atraído por él. Pero que otra persona te desee no significa automáticamente que tú aprendas a quererte, y ahí está una de las ideas más interesantes de la película. 'Quince días' no habla sobre el romance como una solución mágica a todos los complejos del protagonista, sino como una oportunidad para empezar a cuestionarlos.

La película adapta la novela de Vitor Martins y se mueve entre el romance adolescente y una sensibilidad mucho más cercana al cine coming-of-age que podría recordarnos a 'Heartstopper'. El resultado tiene una identidad propia y, sobre todo, entiende que una historia protagonizada por adolescentes no tiene por qué hablar únicamente de enamorarse.

Aprender a vivir

'Quince días' concentra la historia en ese breve periodo de tiempo en el que la vida de Felipe empieza a cambiar. El guion no necesita convertir cada conflicto en un drama para transmitir lo que está viviendo su protagonista. Hay algo especialmente reconocible en la forma en la que la película muestra cómo una persona puede sentirse completamente fuera de lugar incluso dentro de su propia casa, y cómo un verano puede convertirse en el punto de inflexión en el que empiezas a verte de otra manera.

La película tiene todos los ingredientes para encontrar a su público entre los quienes disfrutan de los romances juveniles, porque sí, habla de enamorarse, pero sobre todo habla de dejarse ver cuando llevas demasiado tiempo intentando desaparecer. Y quizá por eso su historia es tan entrañable: porque crecer no consiste únicamente en descubrir quién te gusta, sino también en aprender a verte con un poco más de cariño.

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