'Guapis' no se merece la polémica: la película de Netflix es una historia preciosa que critica la sexualización infantil

A principios de este mes se estrenaba en Netflix la película 'Guapis', dos semanas después de que la plataforma lanzase como avanzadilla un cartel hecho expresamente para promocionarla en redes. En aquel póster se veía a las protagonistas, un grupo de niñas de 11 años, con poca ropa y poses sugerentes, algo muy diferente al cartel original de la cinta de Maïmouna Doucouré.

Y como siempre pasa en Twitter, la polémica no tardó en estallar: que si boicot a Netflix, que si apología de la pedofilia o que si la historia hipersexualiza a niñas. Tal fue el revuelo, que la propia plataforma se vio obligada a pedir disculpas y cambiar tanto el cartel como la sinopsis.

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Polémica antes de verla

Cartel original (a la derecha) vs. póster promocional de Netflix (izquierda).

Pero amigos, las redes son como son, y 'Guapis' ('Mignonnes en su versión original y 'Cuties' en inglés) ya estaba en el punto de mira de mucha gente varios días antes incluso de que pudiésemos verla.

Con este precedente, no es de extrañar que la cinta francesa, que fue premiada a la mejor dirección en el pasado Festival de Sundance y tuvo una **mención especial en la Berninale, se colocase en lo más visto y se haya mantenido en el podio durante tantos días.

La película cuenta la historia de Amy, maravillosamente interpretada por la joven Fathia Youssouf, una niña franco-senegalesa y musulmana que, para escapar de la extrema situación familiar que vive (su padre va a casarse con una segunda mujer, su madre se ve obligada a aceptarlo y van a vivir todos juntos), comienza a fijarse en unas compañeras de clase que se van a presentar a un concurso de baile.

El resto de niñas visten ropa más atrevida que ella, se exponen en redes sociales y parecen tener la aceptación popular que Amy también busca.

'Guapis': una de las mejores películas en Netflix, que por culpa del ruido de las redes se ha entendido mal

La ópera prima de Maïmouna Doucouré (antes de esta cinta, solo había dirigido un cortometraje) es todo lo contrario al sensacionalismo que nos quisieron vender antes de su estreno. Y la propia directora se ha encargado de aclararlo. Lo ha hecho en el festival de Toronto, afirmando que decidió hacer este filme para mandar un claro mensaje: proteger a los niños.

'Guapis' puede entenderse como una historia de superación, de cómo una niña de solo 11 años intenta dejar de lado los complicados convencionalismos de su familia, centrando su atención en otras cosas. En este caso, en el baile, en la ropa, en el maquillaje y en ese primer vistazo al mundo adulto que ni ella misma entiende cómo funciona.

Es una historia preciosa que, al contrario de lo que aquella primera tormenta de tuits ofendidos afirmaba, pone en el punto de mira con muy buen ojo crítico esa sexualización infantil de la que se dijo que presumía.

La película plantea varios temas complicados, y los plantea bien. Es una cinta capaz de criticar la represión a las mujeres que hay en muchas religiones y, a la vez, la hipersexualización a la que están sometidas las niñas en la pre-adolescencia, tengan la creencia que tengan. La historia trata a su protagonista con empatía, intentando hacernos entender que Amy es solo una niña buscando su lugar en el mundo mientras el suelo se desmorona bajo sus pies.

En definitiva, 'Guapis' es todo lo contrario a esa primera idea que la plataforma de Reed Hastings vendió el pasado agosto. Es, de hecho, una de las mejores películas que se han estrenado en Netflix durante estos meses.

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