'The Equalizer 3' es la entrega más brutal de la saga: Denzel Washington destroza a la camorra en un cierre perfecto para su John Wick particular

El actor de 'El fuego de la venganza' se reencuentra con Dakota Fanning en el final de la gran trilogía de  Antoine Fuqua

The Equalizer 3’ es la última entrega protagonizada por Denzel Washington como Robert McCall, el ex agente de la CIA que utiliza sus habilidades y recursos para ayudar a las personas más necesitadas. La película es la tercera entrega de la franquicia tras las rotundas ‘The Equalizer’ (2014) y ‘The Equalizer 2’ (2018) y está dirigida de nuevo por Antoine Fuqua, llevando a la pantalla un guion de Richard Wenk, quien coescribió las dos anteriores y ahora plantea la que será la última aventura del personaje.

La trama continúa las misiones pasadas y presentes de McCall, quien, tras dejar su vida como asesino del gobierno, viaja al sur de Italia y descubre que sus nuevos aliados están bajo el control de los jefes criminales locales. Cuando las cosas se ponen complicadas para la población, Robert decide proteger a todo un pueblo y enfrentarse a la mafia tradicional de Nápoles, mientras sigue luchando con las cosas que hizo en su pasado, encontrando su único consuelo en servir justicia en nombre de los oprimidos.

Un hombre arma americano en Sicilia

Mientras McCall gestiona sus dilemas morales y luchas personales encuentra un punto de equilibrio en una zona sencilla en donde parece que, por primera vez, es feliz. Sin embargo, el personaje parte de una zona más oscura que en las anteriores, y esto se traduce en secuencias en donde la acción es mucho más salvaje y gore, siendo la entrega más serie B de la trilogía, dado que el nivel de respuesta a la violencia debe ponerse a un nivel de crueldad insólito, algo que denota también un presupuesto más cauto que se nota en un aspecto digital en el grano menos distinguido que sus predecesoras.

Parece que los productores se han empapado de la serie ‘Gomorra’ y han decidido ubicar el nuevo episodio del mercenario en medio de una guerra que incluye droga, extorsión e incluso terrorismo, una confluencia en la que Denzel Washington se reencuentra con Dakota Fanning tras la brutal ‘El fuego de la venganza’ (2004), una reunión que deja detalles simbólicos que aluden a una clara una conexión entre ambas películas (y personajes) que es divertido pensar como una especie de secuela espiritual, o un paso de testigo figurado tras casi veinte años.

Lo cierto es que las dos décadas apenas pasan por el actor de Nueva York, que sigue manteniendo una presencia en pantalla hipnótica, no solo haciendo creíble a su vigilante sino entablando una conversación con el espectador gracias a un curtido juego de gestos que manejan el timón emocional del personaje y de todo lo que este puede hacer en la película. Una sonrisa de McCall puede significar una felicidad momentánea o un sarcasmo que te anuncia que dos minutos estarás muerto. Es un espectáculo de gestos que no suele abundar en proyectos herederos del videoclub como este.

Un cierre coherente y sin remilgos

A diferencia de la saga ‘John Wick’, las películas de ‘Equalizer’ son más secas, no hay tanta preocupación en un artificio de puesta en escena, sino en un falso realismo que parece sacado de un cómic que maneja mejor el tempo de los diálogos que las coreografías. Si John Wick es efectivo en su manejo de las armas, McCall es la eficiencia más minimalista, y su poder no es tanto el espectáculo que logra sino la autoconfianza en su poder letal, lo que le hace prácticamente un superhéroe.

La trama es una variación más del modelo Samurai de Kurosawa, pero el entorno crudo y doblegado del mundo rural del sur de Italia es perfecto para el personaje, que encuentra la injusticia asimilada de tal forma que puedes incluso sentir cómo le arde el estómago cuando presencia los abusos tolerados culturalmente. Pero durante el paciente desarrollo de una situación insostenible quizá acumula muchas encrucijadas para acabar de una forma menos espectacular de lo que promete.

No falta la acción, las peleas y las muertes más ultraviolentas que nunca, acompañadas, por cierto, con una increíble banda sonora de Marcelo Zarvos, pero el épico enfrentamiento de western bajo la tormenta de la segunda parte deja la sensación de que su tercer acto podría haber ido más allá, a pesar de ser un oscuro asalto de ángel de la muerte que podría entrar perfectamente en el terreno del cine de terror y el slasher (como el escenario que abre la película en su plano secuencia de las consecuencias de un trabajo cualquiera de Robert).

Con todo, ‘The Equalizer 3’ es una rotunda inmersión en la saga de acción más infravalorada de los últimos tiempos, manejando sus raíces emocionales tradicionales con una convicción que se echa en falta en el género actualmente y confirma a Fuqua como un gran maestro del cine de vigilantes y el thriller criminal, con la estupenda ‘La lista final’ marcando el camino de esta, que además de ofrecer todo lo que uno va a buscar, logra cerrar con elegancia el arco del personaje, incluso encontrando tiempo para acordarse de su relación con su ex colega Susan Plummer, asesinada en la segunda película, de forma que su ciclo parece completo y su trilogía una de las más potentes y coherentes del Hollywood reciente.

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