Walter Hill trabajó con el actor en un western que cambió para siempre la historia de la televisión
Robert Duvall era un actor maravilloso. Pero no solo le recordamos así nosotros, también lo hace el director Walter Hill, que trabajó con el en dos clásicos del western: 'Gerónimo, una leyenda' en 1993 y 'Los protectores' ('Broken Trail') en 2006.
Según Hill, Duvall era un profesional de los pies a cabeza y no había "un soldado mejor" cuando las cámaras empezaban a funcionar, y estos días ha recordado un aspecto del actor al que no estamos tan acostumbrados.
Spaghetti, tango y caballos
Según el director de 'The Warriors, los amos de la noche' y 'Calles de fuego', Duvall era una fuerza de la naturaleza, quien a pesar de no ser un actor principal al uso se comía las escenas con muchísima autoridad. Era un profesional que demandaba el mismo nivel de exigencia de sus compañeros de reparto, con muchísimo carácter, pero que terminaba sacando a la luz lo mejor de todos.
"Como todos los grandes actores, esa magia esta ahí, es algo misteriosa y un tanto difícil de definir", explicó Hill a Variety, aunque también admitió que era "a prueba de directores" y era difícil ajustarse a él, especialmente porque no le gustaba hacer demasiados ensayos.
Aunque Hill lo recuerda como un hombre peculiar, con intereses muy variados que incluían la cocina italiana y española, el tango y los caballos. Precisamente su habilidad como jinete vino de miedo en los dos westerns en los que trabajaron, y es un aspecto de Duvall que no se suele comentar demasiado, y eso que él estaba orgullosísimo de ella.
"Estaba muy orgulloso de su habilidad con los caballos, era un jinete excelente. Una vez me preguntó quién era el mejor jinete con el que he trabajado, porque he hecho un montón de Westerns", explicó Hill. "Y le dije... bueno, sabes que el conocido como el mejor jinete en el gremio de actores es Sam Elliot. Y mucha gente piensa en los hermanos Carradine están al nivel de Sam. Y entonces me miró y me dijo "Yo soy mejor que todos ellos", y se fue de la habitación. A Bob no le faltaba ego."
'Los protectores' fue una apuesta curiosa para Duvall, ya que la produjo a través de su propia compañía y terminó emitiéndose como una película de dos partes en AMC, y por entonces seguramente no imaginaban el gran cambio que iba a suponer para la cadena.
Hasta entonces, AMC emitía principalmente películas clásicas, pero el estreno de 'Los protectores' fue tan exitoso que dio un empujón a la cadena para apostar por otro tipo de contenidos y tratar de enganchar al gran público.
Así es como, en los años siguientes, empezaron a emitir 'Mad Men' y 'Breaking Bad', que cambiarían para siempre el perfil de AMC y nos dejarían dos de las mejores series del siglo XXI... aunque posiblemente no existirían de no ser por Walter Hill y Robert Duvall.
'Los protectores' seguía a un grupo de vaqueros que transportaban caballos a través de Estados Unidos, cuando se dan de bruces con un grupo de jóvenes chinas que están siendo víctimas de tráfico y obligadas a prostituirse. Los vaqueros las rescatan y se encargan de protegerlas durante el viaje, dejándonos un drama con muchísimo corazón que se llegó a ganar el Emmy a Mejor Miniserie, un Emmy a Mejor actor principal para Duvall y otro a Actor de reparto para Thomas Haden Church, además de numerosas nominaciones en otros festivales.
Pero a pesar del éxito de la miniserie, y eso que Duvall la consideraba como "su bebé" y era muy protector con ella, no se puso fanfarrón con su éxito. "Bajó la barbilla, pensaría que se ha hecho justicia y pasó de página", recuerda Hill.
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