Para él "gran parte de la alegría reside en los personajes", pero eso no siempre facilita el proceso
Adaptar las novelas de Andy Weir al cine nunca ha sido una tarea sencilla. Historias como 'The Martian' o 'Proyecto Salvación' destacan por su enfoque científico, con largas explicaciones de física, química y biología que forman parte esencial de su encanto, pero que no encajan fácilmente en el lenguaje cinematográfico tradicional, aunque sean bastante divulgativas.
A diferencia de muchos relatos de Hollywood, estas historias no giran en torno a grandes villanos ni conflictos clásicos, sino a personas que colaboran para resolver problemas complejos. Por eso, llevar 'Proyecto Salvación' a la gran pantalla supuso un reto muy particular para el guionista Drew Goddard, que ya había adaptado con éxito 'The Martian', pero que aquí se enfrentaba a algo completamente distinto: construir una conexión emocional entre un humano y una criatura alienígena sin rostro.
El reto de dar vida a lo imposible
"Puedo repasar mi trabajo y darme cuenta de que gran parte de la alegría reside en los personajes. Eso es lo que me atrae. Crear personajes que no se parecen a mí... Cuando leí ['Proyecto Hail Mary'], pude sentir compasión por una criatura sin rostro. Desde el punto de vista de un guionista, fue una pesadilla. Desde el punto de vista de un artista, fue emocionante", contaba en la revista Interview.
La criatura de la que habla es Rocky, un ingeniero alienígena que colabora con el científico Ryland Grace (Ryan Gosling) para salvar sus respectivos sistemas solares de una amenaza común. Diseñar un personaje así no solo implicaba retos visuales, sino también narrativos, porque Rocky no tiene ojos, se comunica de forma distinta y su biología es completamente ajena a la humana, lo que hacía especialmente difícil generar empatía en el público.
"Me encanta aprender", le comentó a Cynthia Erivo, reflexionando sobre cómo la película trata precisamente de ese amor por el aprendizaje. El reto de crear una conexión genuina entre humanos y extraterrestres se convirtió en una declaración de principios: “Los directores, Phil [Lord] y Chris [Miller], y yo fuimos honestos entre nosotros diciéndonos: La dificultad de crear esto va a ser precisamente lo que importa”.
El proceso de adaptación también implicó cambios respecto al libro, especialmente en el ritmo. Goddard reconoció que la película acelera el proceso de aprendizaje entre los personajes para favorecer la interacción en pantalla. "En el libro funciona, pero en el cine uno quiere ver a estos personajes interactuar", explicó, destacando la importancia de hacer más dinámica la relación entre Grace y Rocky.
"Fue realmente difícil. Llevamos seis años trabajando en esta película. Siempre intento partir de la emoción. ¿Qué queremos transmitir? ¿Cómo lo transmitiría si me quitaran todas mis redes de seguridad? Se avanza paso a paso. Con Rocky, la animación era fundamental. Por eso Chris y Phil, que habían revolucionado la animación con las películas del 'Spider-Verse', eran las personas indicadas para dirigirla. No conozco a nadie más que pudiera haber dado vida visualmente a esta criatura".
El resultado final demuestra que el esfuerzo valió la pena. Al igual que los protagonistas de la historia, el equipo creativo tuvo que enfrentarse a un desafío aparentemente imposible. Y viendo la reacción del público, especialmente el cariño que ha despertado Rocky, queda claro que lograron convertir esa especie de pesadilla en uno de los grandes aciertos de la ciencia ficción reciente.
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