En junio de 2017, después de cuatro meses y medio de rodaje, los directores de 'Han Solo' fueron despedidos por Lucasfilm sin dudarlo ni un instante: lo que Phil Lord y Christopher Miller estaban haciendo no era lo que esperaban en el estudio, que no dudó en cambiarles por un cumplidor como Ron Howard. Muchos pensaron que este sería el fin de su carrera como directores, pero, tras demostrar su capacidad como guionistas y productores en 'Spider-man: cruzando el multiverso' o 'Los Mitchell contra las máquinas', se han vuelto a poner en la silla de directores, 9 años después de su fiasco, para demostrar lo que podrían haber hecho. Y vaya que si han aprovechado la oportunidad con 'Proyecto Salvación'.
El retorno de La Roca
Tengo que reconocer, antes de empezar, que no he leído la novela original de Andy Weir (lo haré, desde luego), pero ha vuelto a ocurrir la magia de 'Marte': aunque algunos la calificaban como una obra imposible de adaptar, el resultado final parece haber nacido directamente pensado para la pantalla. En este caso, además, aguanta perfectamente la mayor parte del metraje tan solo con la presencia de Ryan Gosling y de Rocky, una roca viviente extraterrestre que tiene los mejores momentos de la cinta, tanto cómicos como sorprendentemente emocionales. Sí, acabarás llorando con una roca. Yo lo hice, desde luego.
En este sentido, 'Proyecto Salvación' se acerca mucho a 'La Llegada' en la creación de una narrativa propia y su discurso sobre la comprensión y el lenguaje. Sin embargo, aquí también lo adereza con cierto grado de comedia (muy agradable y que ayuda a aligerar el tono de la cinta) y aventuras espaciales, dando lugar a algunos de los planos más bellos del cine moderno. Lord y Miller, frente a una tendencia en la producción de cine actual tendente a la oscuridad y lo grisáceo, han decidido que esta será una película repleta de color, de imágenes imposibles, casi de salvapantallas galácticos en los que perderse fascinado.
Es difícil no quedarse anonadado ante el despliegue visual de la cinta, que no solo fascina por sus diseños, que despliegan un torrente de imaginación (el movimiento de Rocky es una genialidad que no debería funcionar, pero lo hace), sino por un imaginario que aprovecha las imágenes espaciales que ya conocemos de otras películas de ciencia-ficción e innova sobre ellas, creando una perspectiva única: no hay nada que se parezca ni visual ni argumentalmente a 'Proyecto Salvación', y eso juega muy a su favor. Se aleja conscientemente del blockbuster atronador que impresiona pero no dice nada y, en su lugar, se centra en construir a partir de una pequeña historia: la de un hombre y su nuevo mejor amigo, condenados a entenderse en la circunstancia más extrema posible.
Star Stones
Esa es la clave del éxito, en última instancia, de 'Proyecto Salvación': en lugar de centrarse en las explosiones y los paseos espaciales, los crea y evoluciona a partir de la relación que mueve la película. Cierto es que hay que saltar algunos escollos que la película no termina de explicar del todo (¿cómo es posible que creen un diccionario tan extenso en tan poco tiempo?), pero es fácil y gustoso dejarse llevar por una historia tan bien explicada, que no trata de confundir al espectador con lenguaje científico o complicadas paradojas, sino navegar con él en todo momento, poniéndose en todo momento a su nivel: ni se cree más lista ni siente la necesidad de sobreexplicarse, dejando el gusto de una buena narrativa contada con clase, mimo y respeto.
Por supuesto, habrá quien sienta la necesidad de compararla con otras películas espaciales modernas como 'Gravity' o 'Interstellar', pero lo cierto es que esta ni siquiera juega a lo mismo. Crea sus propias reglas con un estilo único y encantador que, en lugar de tomar otras películas como base y cómodo trampolín para saltar, monta su propio mundo y se atreve a evolucionarlo utilizando para ello un muy particular sentido de la épica y haciendo crecer a sus dos personajes principales, roca y humano, al mismo tiempo. Además, los flashbacks que explican el origen del protagonista, aunque a veces pueden resultar reiterativos, están tan bien engarzados en el metraje que es difícil no rendirse ante la capacidad de montar su propio relato al margen de cualquier convención.
Hay pocas películas tan valientes hoy en día como esta, que confía del todo en la magnética presencia de un Gosling que nunca ha estado mejor: lleva toda la cinta sobre sus hombros, pero no está solo. A su lado está la impresionante banda sonora de Daniel Pemberton, que podría perfectamente ser un nuevo clásico de la música de cine, unos efectos visuales innovadores que nos dan la impresión de ver el espacio por primera vez en pantalla grande, una dirección segura que se atreve a salirse de los cánones habituales (sobre todo para una obra que ha costado 200 millones de dólares) y un guion que convierte lo aparentemente inadaptable en joya. 'Proyecto Salvación' es todo lo que llevamos años pidiéndole al cine mainstream, ahogado entre franquicias que no aportan nada nuevo, y haríamos muy bien en apoyarlo. Hazlo por Rocky.
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