La gran película de culto de Marvel llega a Disney+: el director de 'Fast X' ofrece la mejor versión de uno de los Vengadores en un baño de tortas colosales

Pese a que su recuerdo engaña, la primera versión de Hulk dentro del MCU es superior a la de Ruffalo y sus efectos mejoran a lo que ofrece hoy el estudio

Cuando se hacen listas de las películas del Universo Cinematográfico Marvel (MCU), como pasa a menudo, una de las películas que generalmente termina casi al final es 'El increíble Hulk' de Louis Leterrier. Incluso cuando espectadores espectadores la recuerdan creen que la película no cuenta como parte del MCU.  aunque sea la segunda producción oficial, y puede no ser la mejor pero es excepcionalmente buena y acaba de llegar a Disney+.

Viendo los estrenos de la fase 4 y lo que llevamos este año, la de Leterrier debe ser la película más subestimada de la franquicia. A primera vista no es difícil entender por qué. Está protagonizada por Edward Norton, un actor cuyo trabajo fue eclipsado rápidamente por su reemplazo, Mark Ruffalo, pero aunque su aparición se barra debajo de la alfombra y Marvel Studios y Kevin Feige remodelaran a Hulk para que fuera más cómico, lo cierto es que esta es la mejor versión del personaje. Por ello, la cinta ha ido encontrando su espacio hasta convertirse en un verdadero título de culto del MCU.

'El increíble Hulk' tuvo también la mala suerte de estrenarse el mismo año de 'Iron Man' y 'El caballero oscuro', que fueron éxitos gigantescos, demostraron la buena destreza de sus respectivos directores y definieron cómo sería el cine de superhéroes que estaba por venir y cambiaría la industria del cine. 'Hellboy II' fue un éxito menor de Guillermo del Toro, antes de dirigirse hacia los premios de la Academia, por lo que la de Leterrier quedó escondida y ni fue un éxito de taquilla ni de crítica.

Tras su estreno y ha seguido siendo ignorada en gran medida por Marvel hasta hace poco y ahora que Leterrier ha triunfado con la última película Fast & Furious, 'Fast X' empieza a mirarse de otra forma. La relativa decepción en su estreno es imporante, porque de su éxito dependía que el ambicioso universo cinematográfico  de Marvel pudiera unirse narrativamente y que el estudio pudiera sobrevivir financieramente de forma independiente, lo que se consiguió gracias a Tony Stark.

Un reboot conectado con la primera película del personaje

Solo habían pasado cinco años de la extraña adaptación del personaje de Ang Lee, 'Hulk', por lo que esta era casi a la vez una cuasi-secuela y un reboot, mucho antes de que el público estuviera tan familiarizado en esos conceptos, por lo que la película decidía pasar rozando por el origen del superhéroe en un montaje de créditos rápido, hasta que llegamos al núcleo del asunto, cuando el general Ross (William Hurt) usa en secreto la investigación de radiación gamma de Bruce Banner (Edward Norton) para promover el programa de supersoldado que había fracasado durante mucho tiempo.

Sí, el mismo programa que dio origen al Capitán América durante la Segunda Guerra Mundial, en una historia que los fans no verían contada en el MCU, hasta tres después en 'Capitán América: El primer vengador',  una forma mucho más orgánica de integrar a Hulk en un universo compartido recién creado que otros intentos posteriores de interconectar las películas de MCU. Como curiosidad, en vez de aparecer Nick Fury al final para presentar la Iniciativa 'Vengadores', era Tony Stark quien contactaba con Thunderbolt Ross para introducir a Bruce, al más puro estilo de alguien que mercadea con armas.

Pero lo mejor de la película es que tiene su propia personalidad y no tiene hipotecas con el resto del universo. Disney ni siquiera había comprado la empresa, por lo que hay una personalidad que todavía no parecía una serie de televisión en forma de películas con el mismo aspecto visual, maneras narrativas y recursos estéticos. De hecho, es una película bastante más oscura, que trata a su héroe como un Monstruo Universal, en lugar del tono de aventura divertida y positiva que se ha convertido en la marca blanca del MCU.

Hostias como panes de plomo

Combinando las influencias más pulp de los cómics originales con la sensibilidad impulsada por el malditismo de los personajes de la serie de televisión de los años 70 de Kenneth Johnson, ' El increíble Hulk'  encontró un estilo y un tono propios que sorprende al volverla a ver años más tare. Norton compone a un Banner torturado y solitario que vive con miedo constante a sí mismo. Hay un compromiso por abrazar la tragedia inherente al personaje y su amor fatalista con la Betty Ross de Liv Tyler, eliminando esa estampita de 'La bella y la bestia' posterior que convertía a Viuda negra en un estereotipo.

Junto con el director de fotografía Peter Menzies Jr., Leterrier ofrece un lenguaje visual que maximiza la escala y el alcance en entornos físicos, con buena combinación de grandes efectos prácticos y escenarios construídos, en un estilo de que prioriza la legibilidad y el impacto. Hay detalles de puesta en escena que enmarcan a Hulk en sombras, jugando con las siluetas y un diseño de producción que se torna verdoso para representar cómo el monstruo se traga al hompre por completo. La primera secuencia en las que Banner se convierte en Hulk es digna de una película de terror.

Pero lo que puede interesar a un espectador medio del MCU es la acción, y aquí no solo está a un nivel espectacular, con los destrozos a gran escala de la criaturas, sino que las peleas entre Hulk y Abominación son una mezcla entre kaiju japonés y WrestleMania, con ideas alucinantes como el uso de dos mitades de un coche de policía como guantes de boxeo, entrando en un frenesí de destrución y leches que duelen que recuerdan por qué las luchas entre mostrencos son la esencia de estos cómics del personaje, de los que es la versión más fiel.

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