Bart Simpson causó el pánico moral a inicios de los 90 en Estados Unidos. La culpa fue de una camiseta que ahora nos parecería inofensiva

Antes de que Eric Cartman y Rick Sánchez fueran los ídolos de los chavales, Bart Simpson abrió camino entre tirachinas y frases inocentes

Randy Meeks

Editor

Hoy por hoy, Bart Simpson, un personaje que conocemos desde hace 39 años, es prácticamente un resquicio nostálgico para los millennials y una pequeña pieza de arqueología televisiva para las generaciones posteriores. Es perfectamente reconocible y, al mismo tiempo, muy pocos siguen viendo 'Los Simpson' por él, porque desde hace décadas se ha convertido en el show de Homer. Sin embargo, a inicios de los 90, el niño de la familia estuvo a punto de causar un desastre sin precedentes para Fox cuando llenó titulares por culpa de unas camisetas. Sí, camisetas.

¡Multiplícate por cero, tío!

Es difícil explicar la "Bartmanía" (como todas las modas de los 90) si no estuviste ahí. Bart estaba en todos los sitios, desde pegatinas de chicles hasta cromos pasando por tarteras, gorras y, por supuesto, camisetas. Se calcula que en Estados Unidos se vendieron 15 millones de camisetas de Bart en 1990, con frases como "¡No te alteres, tío!" ("Don't have a cow, man!"), "¡Multiplícate por cero!" ("Eat my shorts!") o "Vago y orgulloso de ello" (o "Dejado y orgulloso de ello", como prefieras traducir "Underachiever and proud of it"). En una era donde las camisetas definían a quien las llevaba, más que ser el muestrario de cultura pop que son ahora, Bart causó un revuelo inesperado en el sector más conservador de Estados Unidos.

Imagina: el mismísimo Bill Cosby, que por aquel entonces era poco menos que el paradigma del marido ideal, afirmó que era un mal ejemplo para los niños, como respuesta a una campaña contra Bart Simpson por parte de padres, colegios y medios de comunicación. Hubo un consejo escolar en Los Angeles que afirmó que el dibujo representaba "un anti-intelectualismo insano", y varios colegios llegaron a prohibir sus camisetas y merchandising. Años después, 'South Park' (luego llegaremos a ella) lo parodiaría en su película, 'Más grande, más largo y sin cortes', cuando mandan a casa a todos los niños con camisetas de Terrance y Phillip.

Estados Unidos acababa de salir del "Satanic Panic" de los 80 que casi acaba con 'Dungeons & Dragons', y aún no sabía lo que se le venía encima con Internet (¿sabíais que llegó a haber un "MySpace Panic"?). Y en una sociedad tan sanitizada como la americana de inicios de los 90, Bart Simpson era rompedor y polémico como entonces solo podía serlo la revista MAD. O sea, con un increíble tono inocentón: ahora las percibimos como inocuas, pero por aquel entonces eran lo más. Al final, hubo un episodio, 'Bart en suspenso', emitido en octubre de 1990, que cambió cómo parte del público veía al personaje, ahora convertido en un estudiante que intentaba aprobar, alejado de aquel "Vago y orgulloso" de las primeras camisetas.

No cojas una vaca, tío

Bart fue dejando poco a poco sitio a Homer, que se convirtió en el protagonista de la serie, y la "Bartmanía" fue bajando de nivel. Al fin y al cabo, mantener abierta la polémica era algo que no convenía ni a Fox, un canal que acababa de nacer y que había encontrado un futuro gracias a Matt Groening, ni al equipo de la serie, que quería evolucionarla y no quedarse en las cuatro frases carismáticas del chaval. 

Bart abrió camino a toda velocidad. Tanto, que once años después, Eric Cartman, en la temporada 5 de 'South Park', mató a los padres de Scott Tenorman y se los dio a comer como venganza: por aquel entonces, el público estaba tan curado de espanto que, aunque el episodio tuvo su buena dosis de polémica (al igual que pasó con las propias camisetas de la serie a inicios de los 2000), lo dejó pasar. Poco después, Cartman y Bart se juntarían luchando contra 'Padre de familia' y tendrían un diálogo increíble que define como nadie el cambio de paradigma de los 2000: había tantas cosas por las que llevarse las manos a la cabeza que Bart Simpson era casi un modelo a seguir.

-Soy un niño bastante malo.
-¿Sí? ¿Qué es lo peor que has hecho?
-Una vez robé la cabeza de una estatua
-Vaya, sí, es bastante duro. Una vez, como no me caía bien un chaval, enterré a sus padres en chili y se los di de comer.

Hoy por hoy no es raro ver a niños con camisetas de 'Rick y Morty', y nadie se escandalizaría por la frase "Vago y orgulloso de ello" en un mundo con acceso a Internet y a burradas continuas mucho más graves. Sin embargo, a inicios de los 90, parecía que este pánico moral era un ataque directo a Estados Unidos y su aparente bondad cristiana. Multiplicaos por cero, tíos.

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