Cada detalle está cuidado al milímetro
Además de llamar la atención por su mezcla de gánsteres y vampiros en el Misisipi de los años 30, 'Los pecadores' también lo ha hecho por la manera en que dialoga con la historia real de la cultura afroamericana. Entre referencias directas a figuras como Al Capone o Charlie Patton, la película construye uno de sus personajes centrales, Sammie Moore, como un reflejo claro de una de las grandes leyendas del blues: Robert Johnson.
La conexión no es casual ni superficial, sino que bebe de su biografía, de los mitos que rodearon su vida y de esa mezcla de talento, tragedia y misterio que convirtió a Johnson en una figura casi sobrenatural dentro de la historia de la música. Coogler no se limita a homenajear a un músico legendario, sino que utiliza su figura para articular los grandes temas de la película, que son el deseo de escapar de un destino impuesto, el precio del talento, la tensión entre fe y libertad personal y la tentación de aceptar atajos oscuros para sobrevivir en un mundo hostil.
La sombra de Robert Johnson
El personaje de Sammie, interpretado por Miles Caton, funciona como una referencia directa a Robert Johnson, un prodigio del blues del Misisipi que sueña con tocar para públicos más allá de su pueblo, Clarksdale. Como ocurría con Johnson, Sammie comienza tocando en bares de mala muerte, movido por una pulsión creativa que choca de frente con el entorno que le rodea.
En la película, su padre Jedidiah, predicador, le prohíbe tocar blues porque lo considera literalmente "la música del diablo", una tensión que conecta con el imaginario religioso que históricamente ha rodeado al género. En la película, esa acusación no se queda en lo simbólico: la música de Sammie tiene un poder literal para atraer a los espíritus y el mal, convirtiendo su talento en un arma de doble filo.
Además, la película juega abiertamente con uno de los grandes mitos de Robert Johnson y la leyenda de que vendió su alma al diablo en una encrucijada para dominar la guitarra. En 'Los pecadores' surge una teoría similar alrededor de Sammie, según la cual habría hecho un pacto fáustico que explicaría su talento y su destino posterior. Esta conexión se refuerza con canciones como 'Me and the Devil Blues', donde la figura del músico aparece caminando junto al diablo tras abandonar su hogar. En la película, Sammie también acaba alejándose de su padre y de la vida que se esperaba de él, no por una negación total de la fe, sino por la necesidad de no renunciar a la libertad que encuentra en el blues, incluso si eso implica convivir con la oscuridad.
Mientras que Robert Johnson murió joven, envenenado a los 27 años, la película le regala a Sammie un recorrido vital mucho más largo. La película cierra con un salto temporal que lo sitúa en el Chicago de los años 90, convertido en un músico consagrado, dueño de un club nocturno y con varios discos a sus espaldas. Es, en cierto modo, una ucronía que nos lleva a pensar qué podría haber sido de Johnson si hubiera sobrevivido lo suficiente como para ver el alcance real de su influencia.
De hecho, el propio Ryan Coogler ha reconocido de forma explícita que los paralelismos entre Sammie y Robert Johnson son deliberados en una entrevista con Mashable:
“Una leyenda del Delta Blue sobre un hombre que vendió su alma para ser bueno tocando la guitarra el resto de su vida. Ya sabes, ese tipo de intercambio, cuando la sociedad o la fe te han dado una mala mano, ¿qué estás dispuesto a renunciar para escapar de eso?”
Coogler añade que el vampirismo en la película funciona como una salida tentadora, pero que tiene un coste enorme. Sammie tiene la oportunidad de aceptar una forma de inmortalidad, pero decide no hacerlo, sabiendo que eso implica perder a su padre y marcharse de su hogar. Del mismo modo, los personajes que le rodean, marcados por la opresión racial y la precariedad, rechazan convertirse en vampiros.
Más allá del terror y los elementos fantásticos, 'Los pecadores' utiliza la figura de Robert Johnson para hablar de algo más profundo: cómo la cultura afroamericana ha tenido que negociar históricamente con el dolor, la fe y la supervivencia. Y lo hace a través de un personaje memorable.
En Espinof | Esta escena eliminada de 'Los pecadores' la reafirma como una explosión de creatividad digna de arrasar en los Oscar
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