
Hablamos con Ben Nedivi y Matt Wolpert y nos dan los puntos clave de la serie de ciencia ficción
Vaya tensión que hemos tenido en esta penúltima temporada de 'Para toda la humanidad'. La estupenda serie de ciencia ficción de Apple TV se ha despedido por todo lo alto cerrando momentáneamente una saga salpicada por un escenario de guerra en medio de tensiones interplanetarias. Por cierto, a partir de aquí, spoilers de la temporada 5.
Y es que hemos ido in crescendo desde la filtración del plan por automatizar las operaciones en Marte y el golpe de estado dado a mitad de la temporada en una serie que aun siendo una ucronía parece que está bebiendo directamente del panorama geopolítico actual. Algo que podría ser casualidad pero en realidad no tanto.
«Somos estudiantes de historia y la realidad es que se repite constantemente», nos comenta el cocreador y coshowrunner de la serie Ben Nedivi en una entrevista a Espinof. Durante la charla, los guionistas y productores ejecutivos de 'Para toda la humanidad', Nedivi y Matt Wolpert, reflexionan sobre cómo la geopolítica terráquea se extiende al espacio.
En este sentido, el dúo creativo asegura que en todo momento quisieron evitar el crear bandos de buenos y malos, algo que se personifica en la figura de Miles (Toby Kebbell) y una trágica decisión de hacer volar por los aires el sitio donde se reúnen el mando invasor que «le consolidad como líder».
La geopolítica en 'Para toda la humanidad'
Albertini (Espinof): 'Para toda la humanidad' siempre ha explorado la carrera espacial como una extensión del poder global. Y, en ese sentido, siento que la temporada 5 es quizá más política de lo habitual. ¿Hasta qué punto el clima político actual ha influido en la escritura de esta temporada? ¿O ya teníais bastante clara la hoja de ruta desde el principio?
Ben Nedivi (BN): Escribimos la temporada hace tipo dos o tres años, por lo que es raro el cómo el clima político actual se refleja en la serie. Diría que es una coincidencia, pero la verdad, somos estudiantes de historia y la realidad es que la historia se repite constantemente.
Mucha gente nos dice: “Dios mío, estáis reflejando muchas de las cosas que están pasando ahora mismo en las noticias”. Y creo que eso habla más de cómo, tristemente, aquello que hemos visto en el pasado sigue regresando y nos persigue como sociedad. Porque la exploración espacial siempre ha sido política. Siempre lo ha sido. Y creo que eso era algo que queríamos reflejar en la serie: no puedes separar la exploración espacial de la política. Incluso el inicio del programa espacial estuvo marcado por la Guerra Fría y la competencia con la Unión Soviética. Y ahora mismo también lo estamos viendo con la Luna: no es solo que Estados Unidos quiera ir, es que China también quiere hacerlo. Así que creo que la política y la competencia sacan lo peor de nosotros… y a veces también lo mejor.
A: ¿Diríais que la serie sigue creyendo en el progreso humano o se está volviendo más escéptica?
Matt Wolpert (MW): No creo que sea más escéptica o cínica. Creo que, desde el principio, la propia naturaleza de la carrera espacial ya tenía un componente cínico, ¿no? Hablamos de geopolítica, de querer ganarle a los soviéticos la llegada a la Luna. Incluso cuando, en el episodio 103, dicen: "Necesitamos enviar nuestra propia mujer a la Luna", no era porque realmente quisieran enviar a una mujer. Era porque se sentían avergonzados. Y eso siempre ha formado parte de este mundo.
Es importante arrojar luz sobre esas cosas, porque entonces el idealismo y el optimismo se sienten creíbles y reales, como ocurre en el mundo real. Y creo que la serie trata precisamente de ese tira y afloja. A veces hay momentos más cínicos. Pero creo que, en el gran arco de la serie, sigue existiendo una creencia de fondo en que hay optimismo y un potencial de progreso en el ser humano, aunque ese progreso llegue a trompicones.
A: Hemos tenido primero un golpe de estado y ya en el final hemos ido a un escenario de guerra total, ¿en qué momento decidís intensificar a este nivel?
MW: Fue un debate muy largo en la sala de guionistas, sinceramente. Una discusión que duró meses. Y sentíamos que lo que realmente necesitábamos era “ganarnos” cada escalada de la situación. Desde esa información filtrada tan a lo WikiLeaks al final del episodio 4, y cómo eso desemboca en esas protestas masivas en Marte, cuando la gente empieza a darse cuenta de: “Un momento, nos van a reemplazar. Este es nuestro hogar. No queremos abandonar nuestro hogar”.
Y a partir de ahí fuimos siguiendo de forma metódica qué ocurriría si elementos más radicales acabaran tomando el control de la base. Y también intentando entender cuál sería la reacción de las naciones de la Tierra ante algo así. Así que hablamos mucho sobre que cada momento resultara lo más creíble posible y mostrar, de alguna manera, lo que ocurre entre bastidores en una revolución.
La decisión final
A: En el final vemos a Miles apretar el botón y provocar esta explosión dónde mata a varios militares. Siendo quizás el personaje con el que uno más se puede identificar, ¿por qué creéis que es él quien toma esa decisión?
BN: Creo que era importante en ese momento. Ya sabes, no nos gusta la idea de que haya buenos y malos. Es algo de lo que hablamos mucho en la serie: todo el mundo es complejo a su manera. Así que incluso con Miles nos preocupaba caer en algo tipo “los marcianos”, la gente de Marte, son los buenos y los invasores son los malos. Intentamos evitar eso todo lo posible.
Y creo que en estos conflictos, a lo largo de la historia… bueno, es una guerra. Y la guerra significa muerte. Significa que la gente muere. Que él tenga que tomar esa decisión, por un lado, lo consolida como líder en ese momento. Tenía que hacer lo que ayudara a ganar la guerra. Pero al mismo tiempo también lo muestra bajo una luz desagradable, que es algo que les ocurre a muchos líderes en situaciones así: a veces tienes que tomar decisiones terribles.
Así que, por nuestra parte, fue totalmente intencionado. Queríamos que fuera un personaje que te gustara, al que hubieras seguido y por el que te preocuparas, y verlo obligado a tomar una decisión con la que no te sientes bien… aunque entiendas por qué lo hace.
A: Esta temporada tiene un fuerte enfoque en esta nueva generación: tenemos a Alex, Lily e incluso a AJ asumiendo papeles mayores. En una serie donde las tramas y personajes abarcan décadas, ¿queríais que la serie dejara de mirar a estos personajes legado para hablar más del futuro?
MW: Sí, sinceramente era esencial que, a medida que la serie avanzara en el tiempo, el foco pasara a personajes más jóvenes. Porque, si no, acabaríamos teniendo un montón de astronautas de 120 años flotando por ahí… ¿y quién quiere ver eso? (risas) Pero hablando en serio, fue algo de lo que hablamos muchísimo, especialmente hacia la segunda o tercera temporada. Ahí fue cuando realmente empezamos a entender que esto no era solo la historia de la vida de unas personas concretas. Era la historia de generaciones.
Y, curiosamente, un libro del que hablamos mucho fue 'Cien años de soledad', porque también cuenta la evolución de un pueblo y de una familia —la familia Buendía— a lo largo de varias generaciones. Y ves cómo algunos de los errores cometidos por la primera generación terminan trasladándose a la segunda, la tercera y la cuarta. Y de algún modo observas cómo la historia se desarrolla a través del legado de una familia. Así que, sinceramente, más que ninguna otra cosa, lo que más nos emociona es contar esa historia de personajes… una historia sobre generaciones.
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