"La gente tiene que sentirse cómoda con lo que se comprometen", y ese llamado va para productores y directores por igual
El arte no admite de reglas, pero hay que reconocer que, de vez en cuando, se tiene que tener un límite, y con esa mentalidad, Clare Binns, una de las figuras más respetadas en la industria cinematográfica británica y recientemente galardonada con un premio BAFTA por su contribución al cine, ha puesto sobre la mesa un debate que muchos espectadores comentan en voz baja al salir de las salas.
Durante una charla tras conocerse su reconocimiento, la directora creativa de Picturehouse Cinemas no se anduvo con rodeos al asegurar que, si los directores y productores desean que la gente siga llenando los cines, deben empezar a considerar seriamente la duración de sus obras.
Su argumento central es bastante directo: las películas se han vuelto demasiado largas y eso está alejando a un público que no siempre tiene el tiempo o la paciencia para sesiones de tres horas.
Este llamado de atención llega en un momento donde producciones de alto perfil han superado cómodamente las dos horas y media de metraje, una tendencia que Binns ve con preocupación. Y es que insiste en que en muchos casos se podrían recortar fácilmente veinte minutos sin perder la esencia de la historia, logrando un producto mucho más dinámico y digerible.
Una visión que no viene de alguien que busca (o quiere ser) enemiga del arte, sino la de una persona que quiere salvar el negocio de la pantalla grande frente a la comodidad del streaming en casa.
El cine post-Covid
En su entrevista para The Guardian, Binns afirmó que los cines estaban "en una situación mucho mejor" que hace dos años. "Ha sido muy difícil para los cines, todos nos acostumbramos a sentarnos en el sofá y ver servicios de streaming. Pero eso está cambiando. Estamos trabajando con las plataformas de streaming para atraer a la gente".
Al respecto, declara que ha buscado acercamiento con los productores, de quienes espera que "convenzan al director de que están haciendo la película para el público, no para los directores". Quizá se refiere al caso de las proyecciones de películas largas como parte de su cartelera, específicamente de cintas como 'El brutalista', cuya duración extendida limitan el funcionamiento y proyecciones de los cines.
"Su duración hace que solo se pueda proyectar una noche", dijo Binns. "Creo que es una llamada de atención para los directores. Si quieren que sus películas lleguen a los cines, la gente tiene que sentirse cómoda con lo que se comprometen".
A pesar de su firme postura contra el exceso de metraje, el reconocimiento que le otorga la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión subraya su importancia histórica en el sector, donde destacan una carrera marcada por la innovación y la inclusión, desde funciones aptas para perros hasta programas para personas mayores.
Fotos de Mark 1333 | collider.com
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