Goya 2010: 'El secreto de sus ojos', otra demostración de maestría de Campanella

Como ya indiqué, me dispongo a repasar las películas nominadas a los Goya de las cuales no hablé en su momento, aunque las hubiese visto. Me complace ocuparme, en esta ocasión, de ‘El secreto de sus ojos’, ya que puede ser la que más me haya gustado de las que concurren a Mejor Película. El film argentino también participa en la categoría de Mejor Película Extranjera de Habla Hispana, a pesar de que este premio debería incluirse únicamente para poder premiar a las cosas que, por normativa, no puedan optar a otras modalidades. Desde el momento en el que cualquiera puede ir a cualquier sección, este galardón tendría que desaparecer —lo mismo digo con respecto a los Oscar y el habla no inglesa—.

En los últimos tiempos abundan los guiones sencillos en los que apenas ocurre nada y donde los giros de la trama son como trufas difíciles de encontrar. Por ello, cuando vemos ‘El secreto de sus ojos’, de Juan José Campanella, adivinamos su procedencia literaria, aun sin saber que está basada en la novela de Eduardo Sacheri. Se trata de uno de los argumentos más completos e interesantes que he visto recientemente. Uno de los que más pasos incluye en el avance de la historia y más va sorprendiendo según se desarrolla. Si hacemos un dibujo horizontal de la línea argumental, tendremos que llenarlo de marcas. No todos estos puntos de giro encajan con la misma perfección o son igual de verosímiles, pero ya su presencia es apreciable. Quizá se podría decir que hasta ocurren demasiadas cosas, pero como en otros casos: más vale que sobre.


De la misma forma, el guión es muy completo en el sentido vertical, ya que se compone de varias capas con contenidos que se pueden percibir a diferentes niveles, todos ellos integrados entre sí a la perfección. Al tema policíaco se le suma una elegante y contenida historia de amor donde prevalece la sutileza ante la explosión de sentimientos. La distancia de las clases sociales y la falta de valentía del protagonista, sin recalcarse a cada momento de manera obvia se perciben claramente como el obstáculo que impide que ocurra algo entre ellos. En otra de las subtramas encontramos una bonita amistad donde de nuevo apreciamos la maravillosa construcción que Campanella hace de los personajes secundarios, una de sus tantas especialidades.

Escuchar los diálogos de esta película supone una gozada. Pero, atención, son diálogos muy literarios y en los que se nota un trabajo minucioso por encontrar la palabra perfecta o la observación ingeniosa. La naturalidad no es lo que los caracteriza. ¿Cómo es posible que unas frases así entren en nuestros oídos sin llamarnos la atención por artificiales? La primera respuesta puede sonar algo prejuiciosa, pero créanme cuando les digo que no va con mala intención: ya que se trata de personajes argentinos, nos creemos que sean algo más grandilocuentes de lo habitual en su forma de expresarse. Aparte de eso, los actores que pronuncian estos diálogos son tan talentosos que consiguen salirse con la suya diciendo frases que en boca de casi cualquier otra persona habrían resultado ridículas.

Una de las cosas más difíciles de conseguir en la escritura de un guión es el tono intermedio entre los dos grandes géneros cinematográficos: el drama y la comedia. Es muy habitual que, cuando se intenta aunar ambos, se consiga un film que va saltando de uno a otro según las secuencias sin que se perciba un tono uniforme o también que el espectador se descoloque y tenga miedo de quedar mal si se echa una risa tras haber presenciado algo triste. Juan José Campanella es el maestro absoluto de conjugar estos tonos, como ya se apreciaba en la obra cumbre del autor: ‘El hijo de la novia’ y él, como nadie consigue que podamos carcajearnos y dejar caer una lágrima en el plazo de unos minutos sin que siquiera haya cambiado la escena. De nuevo, ‘El secreto de sus ojos’ es un ejemplo de cómo lograr este tono intermedio. Uno de los ardides es el personaje que funciona como alivio cómico —ya he mencionado su habilidad para definir secundarios— que en ocasiones es Eduardo Blanco y cuyo lugar aquí ocupa Guillermo Francella.

Pero es que empezamos a decir en qué es especialista Campanella y no acabamos, pues la dirección de actores se le da igual e bien que todo lo señalado hasta ahora. Ricardo Darín es un hombre que desprende carisma y que raro es el papel que no borde. En este caso está sublime, sin tacha. Soledad Villamil destila elegancia y, a pesar de lo distante que prrmanece su personaje, jamás demuestra frialdad o indiferencia. Ella tiene un mérito similar o mayor al de él, pues aún trabaja más el subtexto que su partenaire. Parecería que me repito si vuelvo a hablar de Francella, pero es que todo está tan interrelacionado que hay que hablar una misma cosa en los distintos apartados. El actor dibuja a un hombre que tiene todas las trazas que nos llevarían a despreciarle, pero que nos llena de ternura.

Campanella rueda con la misma desenvoltura con la que plantea su historia. ‘El secreto de sus ojos’ está formada a base de preciosas composiciones de planos y unida con una ilación de aire muy actual en el tratamiento del ritmo. No es un film barato, comentario que he oído a un par de personas que lo decían con la intención de defenderlo. Por un lado tenemos la recreación de una época que, además de la ambientación, requiere maquillaje de efectos especiales que avejente a los protagonistas. Por otro tenemos ese plano tan comentado del estadio de fútbol donde no sólo hace falta una grúa, sino también centenares de figurantes que se complementan con la creación de personajes en 3D.

Después de este extenso repaso por todas las labores que hace un director y guionista en una película y de ver que prácticamente no hay ninguna en la que Campanella no sea un ejemplo de cómo hacer cine, un maestro, sólo se puede concluir que nos encontramos ante una película magistral —es decir: la que es digna de un maestro—. Si acaso tuviese que mencionar algo que no encuentro perfecto sería la acumulación de giros al final y la excesiva truculencia de lo que ocurre en el último momento. Pero incluso estas cosas están tan preparadas y justificadas de antemano que no se pueden llegar a considerar fallos.

Mi puntuación:

Otras críticas de ‘El secreto de sus ojos’ en Blogdecine:

Mis críticas sobre otras películas nominadas a los Goya 2010 | ‘Ágora’, ‘Gordos’, ‘Yo, también’, ‘Los abrazos rotos’, ‘Pagafantas’, ‘Tres días con la familia’, ‘After’, ‘Planet 51’, ‘Slumdog Millionaire’ y REC 2’.

Portada de Espinof