Sigue ampliando su universo
En un panorama donde siguen llegando adaptaciones de videojuegos, 'Fallout' ha conseguido algo que parecía improbable: conquistar tanto a los fans de los juegos como a aquellos que nunca han tocado un mando. La serie de Prime Video ha entendido que el alma de la franquicia no reside en replicar misiones o tramas que ya se han jugado, sino en trasladar al formato televisivo un universo retrofuturista devastado por la guerra nuclear, repleto de personajes excéntricos, monstruos mutantes y un humor negro muy propio.
Su valor está en el mundo, no en la nostalgia. Por eso su diseño de producción,, con armaduras, páramos, criaturas, cartelería y tecnología, ya es uno de los grandes logros televisivos del año. Y lejos de quedarse en lo visual, la adaptación de Graham Wagner y Geneva Robertson-Dworet, con Jonathan Nolan y Lisa Joy en la producción, apuesta por historias que expanden el universo, exploran el pasado del mundo antes del desastre y se atreven a responder preguntas que los juegos dejaron abiertas.
Ojo, que a partir de aquí habrá spoilers de 'Fallout'
Resolviendo un viejo misterio
Cuando la serie confirmó que ciertos acontecimientos históricos y localizaciones clave como Shady Sands tenían un lugar en el canon televisivo, muchos fans de los juegos arquearon la ceja. Pero lejos de esquivar esa responsabilidad, 'Fallout' decidió profundizar en el pasado antes de la guerra, mostrando contextos que los videojuegos solo mencionaban de forma esporádica y fragmentada.
Un ejemplo llega cuando la serie se detiene en la figura del Vault Boy y en los motivos que llevaron al fin del mundo, piezas del rompecabezas que el fandom llevaba décadas discutiendo.
Otro de los momentos más comentados llegó en el episodio 4, cuando un flashback nos lleva al Frente de Alaska, uno de los capítulos más sangrientos del conflicto entre Estados Unidos y China. Allí seguimos a Cooper Howard (Walton Goggins), todavía como soldado, cuyo batallón se ve superado por el enemigo… hasta que un gruñido gutural anuncia la llegada de un monstruo que despedaza a las tropas chinas en segundos. No hace falta mostrarlo del todo para reconocerlo: cuernos y brutalidad desatada. Se trata de un Deathclaw -o Sanguinario-, el depredador más temible de todo 'Fallout'.
El flashback no solo reconstruye la retirada del Ejército Rojo desde la perspectiva de Howard, sino que plantea una revelación importante, que la criatura que inclinó la balanza no fue un experimento fallido después del apocalipsis, sino armamento estadounidense que se desplegó antes del intercambio nuclear.
Esto conecta directamente con lo que los juegos insinuaban pero jamás llegaron a confirmar: que los Deathclaws fueron diseñados como supersoldados a través de manipulación genética, y que tras el fin del mundo simplemente escaparon, se reprodujeron y colonizaron el Yermo.
Esta decisión narrativa es algo más que un guiño, porque deja claro que los Deathclaws entraron en combate antes del armagedón nuclear, resolviendo un misterio del canon y enriqueciendo las implicaciones geopolíticas del universo. Y 'Fallout' parece decidida a seguir por ese camino, usando a Cooper Howard como hilo conductor para explorar rincones del universo que nunca habían sido vistos del todo.
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