
Ahora el enemigo también es Marte
La línea temporal alternativa que propone 'Para toda la humanidad' siempre ha jugado a cambiar un detalle histórico y dejar que el resto del mundo se reescriba con consecuencias cada vez más ambiciosas. En esta versión, la Unión Soviética llegó primero a la Luna en los años 60, lo que convirtió la carrera espacial en una competición sin fin que terminó expandiéndose hasta bases en la Luna, colonias en Marte y una economía global completamente dependiente del espacio.
Pero la quinta temporada lleva ese "y si…" aún más lejos, eliminando por completo elementos de nuestra era contemporánea modernidad y presentando un mundo donde la tecnología, la política y la Guerra Fría nunca dejaron de transformarse. De hecho, en el episodio 8, la serie da un nuevo giro que redefine por completo el equilibrio de poder entre la Tierra y Marte.
A partir de aquí habrá spoilers de la serie
De un planeta rojo a otro
En este punto de la historia, la Unión Soviética todavía existe en 2012 dentro de la serie, aunque está muy lejos de lo que fue en nuestra historia. Junto a Estados Unidos, forma parte de la Alianza Mars-6, centrada en la explotación del planeta rojo, aunque en la Tierra las tensiones de la Guerra Fría siguen latentes bajo la superficie. Esa aparente estabilidad empieza a romperse cuando entra en juego Irina Morozova (Svetlana Efremova), exdirectora de la KGB y principal arquitecta de una nueva jugada geopolítica.
Irina impulsa un plan junto al gobernador ruso de Happy Valley para forjar una alianza con los revolucionarios marcianos liderados por Miles (Toby Kebbell). La idea es sencilla: provocar un cambio de poder en la Unión Soviética que permita al nuevo liderazgo apoyar la independencia de Marte a cambio del control del iridio, el recurso que mantiene en marcha la economía global.
El problema es que Marte ya está en plena guerra por la independencia. La colonia mantiene como rehén al asteroide y ha bloqueado el suministro de iridio hacia la Tierra, mientras la Tierra responde asfixiando a los colonos con escasez de alimentos. El resultado es un conflicto de desgaste que ha convertido la revolución marciana en la gran guerra del siglo XXI dentro de esta línea temporal.
El iridio se ha convertido así en el verdadero centro del tablero político. Su escasez ha provocado una crisis económica global y ha llevado a Estados Unidos y la URSS al borde del colapso, con rumores de golpe de Estado en Moscú incluidos. En medio de ese caos, cualquier movimiento puede cambiarlo todo, y el episodio culmina con una decisión extrema sobre la plataforma de Marte que deja víctimas y amenaza con escalar el conflicto a un enfrentamiento abierto entre la Tierra y el planeta rojo. Habrá que ver cómo termina esto.
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