Karra Elejalde, actor, sobre su infancia en el País Vasco: "Tenía úlcera de duodeno con catorce años. No tengo un gran recuerdo de mi niñez"

Karra Elejalde en 'Arriba Tutto'

El actor ha recordado cómo el asma, los problemas de salud y las obligaciones familiares marcaron sus primeros años

Belén Prieto

Editora

Karra Elejalde es uno de esos actores que parecen capaces de meterse en cualquier papel sin perder su personalidad. Puede dar vida al solemne Miguel de Unamuno de 'Mientras dure la guerra' y, poco después, hacer reír al público con 'Ocho apellidos vascos'. Una versatilidad que va acompañada de su cercanía y que también se percibe cuando habla de su propia vida. 

En una entrevista con motivo del estreno de 'Arriba Tutto', la película dirigida por José Mota en la que interpreta a un cómico ambulante, el actor repasó algunos de esos recuerdos. 

Una infancia poco tranquila

"Fui feliz en los ochenta. Escribía temas de rock radical vasco, hacía teatro y era libre. Y estábamos, incluso musicalmente, a todo nivel. Soy un hombre de los ochenta y no fui un niño con una infancia muy feliz. Estaba siempre enfermo, no sé si ves cómo me pitan los pulmones. Soy asmático y encima fumador", comenzaba diciendo.

"Mi madre no me dejaba jugar, ni correr, ni jugar a pelota. Me sacudía si me veía sudando. Era un pueblo que es como una cruz de Calatrava, que el aire pegaba por todos lados, y si sudaba y me daba el aire, pues me ponía asmático. Estuve dos veces a punto de morirme". 

La preocupación de su madre tenía una razón de peso, pero aquellas precauciones también hicieron que se perdiera parte de las experiencias habituales de la infancia. Y a esas limitaciones se sumaban las responsabilidades que tuvo que asumir desde muy pequeño. Su familia regentaba un negocio y, como ocurría en muchos hogares de la época, los niños también colaboraban en las tareas diarias. 

En su caso, eso significaba dedicar buena parte del tiempo a trabajar en lugar de disfrutar de la compañía de sus amigos. 

"Ser niño en un negocio familiar significa... No te voy a decir que estés explotado, pero significa que con doce o trece años tienes que llenar cámaras, coger botellas, limpiar vasos, llenar botellas del garrafón... Siempre había una cosa que hacer que no era jugar con tus amigos, que era lo consustancial y lo natural. Por lo tanto, no tengo grandes recuerdos de mi infancia".

Los problemas de salud tampoco desaparecieron al llegar a la adolescencia. El propio actor lo resumió así: "Tenía úlcera de duodeno con catorce años. No tengo un gran recuerdo de mi niñez".

Por suerte, la situación cambió con la llegada de los años ochenta, una década en la que encontró en la música, el teatro y la libertad creativa una forma de disfrutar de la vida. Su participación en el rock radical vasco y su actividad sobre los escenarios le permitieron dejar atrás aquellos recuerdos y construir una etapa que todavía evoca con entusiasmo. "Los ochenta para mí fueron la hostia. Yo los ochenta los recuerdo con verdadera fruición", contaba.

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