La película de Johnny Depp con la que recordar a Shane MacGowan. Un emocionante documental sobre Irlanda, punk y adicciones que puedes ver en Amazon Prime Video

Un recomnedable retrato de una figura que, a pesar de no darse autoimportancia, fue trascendental

La historia del rock se ha llenado tanto de historias trágicas como de improbables supervivientes, que llegan a una avanzada edad a pesar de sus historias de excesos y su aspecto poco saludable. Keith Richards u Ozzy Osbourne se mantienen a pesar de que no muchos daban un duro por ellos. Pero al final la muerte les llegará, como le ha terminado llegando por desgracia a Shane MacGowan.

El legendario poeta y músico irlandés fue el líder de la inmortal banda The Pogues. Inmortal porque su impacto en la música sigue teniendo una influencia increíble, quizá más que en su momento, con muchas bandas punk e independientes evocando su épica céltica y fiestera que relataba las tribulaciones y miserias diarias de la clase trabajadora irlandesa. Inmortal porque sus himnos sobreviven cualquier estampida. Y él mismo parecía dispuesto a sobrevivir a todo, a pesar de su estado tan frágil en la recomendable 'Crock of Gold: Bebiendo con Shane MacGowan'.

Un par de ojos marrones

El documental sobre el artista es uno de los mejores retratos del mismo aparte de su autobiografía, y recuperarlo es una buena manera de homenajearle junto a ponerse en bucle la discografía de The Pogues. Un increíble retrato que se puede ver en streaming a través de Amazon Prime Video, que fue producido por Johnny Depp (que hace apariciones para charlar con el protagonista) y dirigido por Julien Temple.

A través de íntimas conversaciones, donde MacGowan deja claro su poco interés en indagar en el pasado pero comenta igualmente entre rabiosos "fuck-off" puramente irlandeses, el documental hace un repaso a su protagonista en dos mitades claramente diferenciadas. La primera su infancia como chaval de familia obrera con aspiraciones que se traslada a Londres, donde no brotan precisamente las oportunidades para ellos. La segunda entra de lleno en su periplo musical con The Pogues, su participación en la escena punk, y su revolucionario estilo.

Una revolución que no podía ser menos pretenciosa, a pesar del aire reivindicativo de intentar rescatar el folklore irlandés o varios sonidos del mundo que aplicaban a su música. MacGowan identificó rápidamente un interés por recuperar sonidos indígenas, a calor de la escena punk en la que estuvo presente, y asumió que la propia música tradicional de su tierra es todo lo indígena y exótico que podía ofrecerse en las islas.

'Crock of Gold: Bebiendo con Shane MacGowan': agridulce intimidad

Pero todo desde la poca seriedad que alguien como él percibe de sí mismo (al fin y al cabo, hablamos de una banda que hacía una charanga en 'Fiesta' mientras su cantante chapurrea en español). MacGowan le da poca transcendencia a su infancia, que ni cuenta con material de archivo, teniendo que recurrir a recreaciones y secuencias de animación para los momentos que sí resultan estrambóticos (como su episodio consumiendo ácido).

Pero aunque no le dé mucha importancia, suya fue la voz de una generación, de un sonido que estaba necesitando despertar, de una tierra que necesitaba ser escuchada, y lo encontró de la manera más viva posible en el punk y en el folk. Su historia tiene también el agridulce sabor de la figura de culto, coqueteando con el éxito pero nunca siendo masivo, y tiene también el carácter de supervivencia de un adicto que, llegado a los sesenta y en silla de ruedas, resulta extrañamente heroico en su persistencia a la hora de consumir pintas. Es una figura dorada que siempre será recordada.

En Espinof:

Ver todos los comentarios en https://www.espinof.com

VER 1 Comentario

Portada de Espinof