'La bola negra' es la película más ambiciosa del cine español. Un triunfo absoluto de Los Javis con una narrativa explosiva que ya ha pasado a la historia

La bola negra

Una obra rotunda que puede darle el Óscar a España, por mucho que haya cierto público en su contra (aunque no la vayan a ver)

Randy Meeks

Editor

El mayor enemigo de los éxitos culturales españoles es el público español. Solo hace falta echar un vistazo a webs como FilmAffinity o redes sociales como Twitter (o X, como prefieras) para darse cuenta de que hay gente que, sin haberla visto, ya odia 'La bola negra' por su temática y sus directores, aborrece que esté ganando premios internacionales y se da cabezazos contra la pared tratando de entender por qué se habla de ella como posible ganadora del Óscar. ¿Cómo es posible? ¡Si a ellos no les gusta que exista!

Si la vieran lo entenderían todo, claro: es la película más ambiciosa jamás hecha en nuestro país, y, por una vez, cumple con cada punto, sin siquiera acercarse nunca al bochorno o el tentetieso, de la ambición desmedida de Los Javis.

Decora las aguas de tu río con hojas de mi otoño enajenado

Desde su primer minuto es fácil ver por qué 'La bola negra' está fascinando allá por donde pasa. No es solo por una abrumadora puesta en escena que concede encuadres únicos y planos icónicos constantes, sino también por un dominio absoluto de la narrativa que deja ver sus trucos de manera lenta pero segura en un juego maestro entre realidad y ficción, pasado y presente, pasión y muerte. Javier Calvo y Javier Ambrossi, en su continua escalada de calidad, han alcanzado su cénit creativo (hasta ahora) con esta auténtica salvajada llamada a ser una de las películas indispensables de la historia del cine español.

Como si fuera una receta perfecta seguida al dedillo, la película equilibra la transgresión con el respeto, sin descarrilar ni dejarse llevar por una narrativa que podría haber pecado de atolondrada. Poco a poco, 'La bola negra' construye sobre sí misma, como si las escenas de cada línea temporal moviesen e influenciasen al resto en un guion que funciona como un mecanismo de reloj: incluso si al principio parece que la parte actual (protagonizada por Guitarricadelafuente) está desligada del resto, pronto se revela como el nexo necesario para comprender lo que está ocurriendo realmente en las otras dos.

Aunque algunos quieran reducirla para hacerla caer en un ridículo imposible de sostener a "gays en la guerra civil", lo cierto es que va muchísimo más allá. Es una historia sobre quiénes fuimos, quiénes somos, el valor del legado, la dignidad haciendo frente a la mera supervivencia, los prejuicios y el cariño en un roce, una mirada o un poema. 

Y sí, también es una película sobre el deseo prohibido y la homosexualidad, por supuesto. Está orgullosa de serlo, en gran parte porque es la única manera de tratar la obra perdida de Lorca donde mostraba por primera vez un personaje abiertamente gay. Se puede jugar al absurdo con 'La bola negra', pero se queda en exactamente eso: el absurdo, la conversación de barra de bar y carajillo digna de hace varias décadas. 

Tú nunca entenderás lo que te quiero porque duermes en mí y estás dormido

Es cierto que, dejando aparte su tremenda complejidad y codicia argumental, Los Javis caen en un pequeño problema que no lastra en absoluto la cinta, pero sí mancha un poco el mecanismo narrativo: la fascinación por los iconos. No me refiero a Lorca (cuya obsesión es lógica), sino tanto a una Glenn Close que sirve como mera exposición de la trama para el público más despistado y que, más allá de dejarnos sorprender por los neones de Hollywood, poco aporta, como a una Penélope Cruz cuya (irresistible) escena es más fácil de perdonar pero existe exclusivamente para lucir su arte interpretativo. Que no es poco, por otro lado.

Pero te aseguro que no saldrás de 'La bola negra' pensando en el castellano sui generis de Close ni en el magnetismo de Cruz, sino admirando un montaje fabuloso que hace fácil algo tremendamente complicado: encontrar equilibrio entre tres historias aparentemente inconexas y darles el peso adecuado a cada una, sin que parezca que una merecía más metraje y otra menos. Gracias a este detallismo marca de la casa es fácil salir sobrepasados por la exuberancia de la propuesta, pero, al mismo tiempo, con una idea clara de lo que hemos visto y, sobre todo, sentido. Porque si algo consigue esta película es hacer sentir.

Nunca hemos tenido una película como 'La bola negra' en España, con semejante arrojo fílmico, cautivadora tanto por lo visual como por lo narrativo, dando la mano al pasado, el presente y el futuro al mismo tiempo, confiando en el público quizá más de lo que debería. Obviamente, no pretendo insinuar que sea obligatorio disfrutar con ella. De hecho, no todo el mundo saldrá contento del metraje, ya sea por un tema de gustos, por los temas que trata, por la actualidad política o por su simple indignación con los directores. No importa, porque la obra ya ha pasado a la historia. 

Y, cuando dentro de 30 años alguien quiera revisitarla, igual que ahora lo hacemos con los clásicos básicos, descubrirá por qué es un punto y aparte en la historia de nuestro cine. Eso nunca se lo van a poder quitar a Los Javis.

En Espinof | España es el único país que aún desprecia el cine español. La histórica selección de Cannes es el síntoma de un éxito internacional que tenemos que creernos de una vez

En Espinof | Las mejores películas de 2026

Ver todos los comentarios en https://www.espinof.com

VER 6 Comentarios