¿Post-post-post humor, tontería o símbolo de los tiempos? Un poco de todo
A poco que uses TikTok o Instagram, es muy probable que te hayas encontrado en pleno scroll con las Frutinovelas, o hayas escuchado a alguien hablar de la traición de Banana Negra a Fresita o a Mango. Y no, no se trata de la última serie de dibujos infantil de moda, ni de una campaña viral para comer más fruta, sino de pequeñas piezas de uno o dos minutos hechas íntegramente con IA que han pasado en muy poco tiempo de ser hilarantes por lo cutre, a tener varias generaciones enganchadas a sus desventuras para, finalmente, empezar a desaparecer en un tiempo récord. En realidad, aunque parezca una tontería, es solo una mirada a lo que está por venir. Esto es lo que hay.
¿Nuestro hijo es un plátano?
Tenemos doscientas series pendientes que nuestros amigos nos han ido recomendando a lo largo de los años, pero, de alguna manera, seguimos quedándonos embobados al ver una manzana hecha con IA acostándose con un plátano musculado. Este tipo de vídeos, al contrario que la mayoría, no intenta engañar al ojo ni ocultar que está hecho con IA. Al contrario: lo abraza, creando así un nuevo lenguaje visual y narrativo que va de cara. Es conscientemente cutre, absurdo hasta la médula, violento, corto y sin cualidades redentoras: ¿Cómo no iba a arrasar entre un público adicto al formato corto y al vídeo infinito?
Cuando en 2020, en plena pandemia, se lanzó Quibi, una plataforma para ver micro-episodios en vertical que cerró medio año después por falta de suscriptores, todos teníamos un chiste preparado para la ocurrencia. Ahora sabemos que su mayor error fue estar adelantada a su tiempo y confiar en los autores y en una narrativa serializada en lugar de en la inteligencia artificial que repitiera los mismos conceptos una y otra vez. Lejos de hartarse rápidamente del llamado "AI Slop", el público ha respondido en masa, creando, de manera paradójica, vídeos homenajeando a las Frutinovelas caseros, creados por personas y con una marcada creatividad. Porque, de alguna manera, la creatividad siempre prevalece.
Por supuesto, a nadie le gustan estos vídeos de verdad. O al menos, a nadie le gustaban en un principio, hasta que a fuerza de convertirlos en meme, se hicieron populares. Juegan en la misma liga que el "6-7" o el Brainrot italiano: absurdos que, al repetirse e manera global en Internet, acaban haciéndose virales, conocidos y teniendo más público que series profesionales... En gran parte porque el algoritmo, al ver dibujos animados, los confunde con vídeos apropiados para niños y llena el feed de los chavales con historias sobre divorcios, cuernos, adopciones y hasta asesinatos protagonizados por mangos y fresas. Primero 'Bluey' y luego las Frutinovelas, sin control alguno.
Pasión de Frutales
En realidad, este tipo de vídeos no son mas que el resultado de la tormenta perfecta audiovisual. Se junta un público que tiene cada vez más problemas de concentración por culpa, precisamente, de la satisfacción inmediata que causan vídeos como este con otro cada vez menos exigente con lo que ve y que se deja llevar por modas absurdas. Le sumamos la afición por el vídeo vertical y corto (Netflix y Disney+, por ejemplo, ya apuestan por ellos) que en China es todo un emporio, y la creación de un nuevo lenguaje para vídeos creados íntegramente por IA. ¿El resultado? Micro-telenovelas protagonizadas por frutas que te pueden hacer pasar horas a base de micro-cortes de dos minutos, por supuesto.
En el fondo, siendo honesto, no tiene sentido llevarse las manos a la cabeza por consumir este tipo de contenido. Los millennials fuimos los creadores del "YouTube Poop" y nos reíamos de memes que no tenían sentido. Las generaciones posteriores, simplemente, lo han llevado hacia el paroxismo. Ya no hay trabajo humano porque el chiste es, precisamente, que no lo tenga. Es una manera de mirar el drama audiovisual con la IA, alzar los hombros y decir "Bueno, sí, esto es lo que sabe hacer, para esto se utiliza... y no debería ser un peligro para nadie". Pero lo es, porque hay alguien tomando notas.
Que no os extrañe que dentro de unos años, al igual que vimos una película protagonizada por los emoji, veamos el estreno del spin-off de Tralalero Tralalá o una serie televisiva con frutas como protagonistas. Para cuando Hollywood quiera enterarse de lo que está pasando, habrá pasado de moda y solo quedarán los restos, claro. Puede que las Frutinovelas sean la manera perfecta de no pensar, e incluso que haya gente adicta que haya sustituido su sesión de series por un scroll infinito de cocos y plátanos teniendo sexo a espaldas de una fresa, pero es muy difícil que dejen más legado que el de recordar, dentro de unos años (o unos meses), lo cutres que eran.
Es el sino de los tiempos, y de nosotros depende convertir al audiovisual en algo de usar y tirar o darle la enjundia que merece. No olvidemos que ahora mismo hay comités de ejecutivos analizando muy seriamente las tendencias, por mucho que a nosotros nos parezcan simples bromas autoconscientes, y rechazando series creadas por humanos para hacer pruebas con todo tipo de mini-sketches de dibujos animados protagonizados por frutas y animados por la IA. Nadie quiere esto en serio, pero la línea entre ironía, post-post-humor y enganche real es cada vez más fina. Y al final, esto es lo que nos espera si dejamos que gente que no entiende la broma lleve las riendas del futuro audiovisual.
En Espinof | Las series más esperadas de 2026
Ver todos los comentarios en https://www.espinof.com
VER 7 Comentarios