
Son familia lejana, una sigue los pasos de la otra
El tercer episodio de la tercera temporada de 'La casa del dragón' deja la sensación de que la vida es cíclica y que parece que hay tramas que pueden repetirse. Después de la conquista de Desembarco del Rey, Rhaenyra Targaryen ya no tiene que luchar por alcanzar el Trono de Hierro, sino demostrar que sabe gobernar desde él. Y ese cambio de enfoque puede recordarnos al camino que siguió Daenerys Targaryen en 'Juego de tronos', cuando descubrió que conquistar un reino era mucho más sencillo que dirigirlo.
Ojo, que a partir de aquí habrá spoilers
Siguiendo el camino que Daenerys
El nuevo episodio baja el ritmo respecto a los anteriores para centrarse casi por completo en las dificultades que empiezan a surgirle a Rhaenyra (Emma D'Arcy) como reina. La guerra sigue su curso, pero ahora la protagonista debe enfrentarse a problemas mucho menos espectaculares y mucho más complicados, como la escasez de alimentos, las tensiones religiosas, las presiones de la nobleza y las constantes disputas dentro de su propio bando. En el fondo, la serie vuelve a plantear una de las grandes cuestiones del universo creado por George R. R. Martin: qué convierte realmente a alguien en un buen gobernador.
Por eso creo que las similitudes con Daenerys empiezan a ser evidentes. En 'Juego de Tronos', la Madre de Dragones descubrió en Meereen que liberar una ciudad era solo el primer paso y que gobernar exigía tomar decisiones mucho más difíciles que el hecho de ganar batallas. Ahora, Rhaenyra atraviesa un proceso muy parecido: sentarse en el Trono de Hierro no va a resolver sus problemas, sino que los va a multiplicar.
Y la situación se complica todavía más después de la muerte de Otto Hightower. Sin uno de los grandes estrategas del reino, Rhaenyra deberá lidiar con conflictos políticos cada vez más delicados, mientras sus aliados empiezan a cuestionar algunas de sus decisiones. El enfrentamiento con Corlys Velaryon o las tensiones con figuras religiosas dejan claro que su autoridad está lejos de ser incuestionable.
Los que hemos leído 'Fuego y sangre' sabemos que la Danza de los Dragones está destinada a terminar en tragedia, y la propia 'Juego de tronos' ya adelantó hace años cómo terminaría esta historia. Pero, aun así, la serie consigue mantener la tensión mostrando cómo cada decisión acerca un poco más a Rhaenyra a un punto de no retorno.
Si algo deja claro este episodio es que 'La casa del dragón' no solo quiere naarrar la guerra entre los Targaryen. También quiere explorar el precio del poder y recordar una de las grandes lecciones que nos dejó 'Juego de tronos': que se puede conquistar un reino con dragones, pero gobernarlo es una batalla mucho más compleja.
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