Reconozco que nunca fui seguidor de la serie original, pero 'Aída y vuelta' va mucho más allá, con Carmen Machi despidiendo para siempre a su personaje más icónico
En la temporada 9 de 'Aída', Carmen Machi, que ya empezaba a estar un poco cansada del personaje después de 12 años interpretándolo (con un descanso de año y medio entre 2010 y 2011), lo abandonó para siempre. Ahora, convertida en una actriz de prestigio, con un Goya bajo el brazo, dos Ondas y las puertas de toda la industria abiertas de par en par, una de las actrices más queridas de España vuelve a la serie que le dio la fama para "matar" de una vez por todas a Aída García, junto a (casi) todos los sospechosos habituales. Y el resultado es, para mi propia sorpresa, perfecto.
Ya era hora, ahora me toca a mí
Nos hemos acostumbrado demasiado a las reuniones tardías y las resurrecciones innecesarias. A lo largo de los últimos años hemos visto cómo series como 'Salvados por la campana', 'Punky Brewster' o 'Frasier' volvían a vestirse de gala con resurrecciones que, más allá de la sorpresa inicial, acababan resultando bastante deslucidas y pobres. Paco León es muy consciente de que traer de vuelta 'Aída' para hacer más de lo mismo por última vez no tiene sentido y ni siquiera va a complacer a los fans, que añoran más una época pasada (y mejor) que la serie en sí misma. Por eso, 'Aída y vuelta' es el formato perfecto y lo único que se podía hacer sin arriesgarse a caer en el ridículo.
En este tipo de propuestas meta, los guionistas suelen caer en el error de centrarse tanto en el "detrás de las cámaras" que el episodio ficticio que están grabando queda deslucido. No es el caso de 'Aída y vuelta': el director ha sido muy inteligente y ha juntado de nuevo al equipo de guionistas de la serie para crear un episodio al completo con los chistes, el ritmo y los running gags habituales, de manera tan brillante que se siente natural, además de brutalmente divertido. Si la serie hubiera seguido, por supuesto que en 2018 estarían haciendo bromas sobre personas con acondroplasia y tanto "Como el Luisma es tonto" como "No tengo el chichi pa farolillos" seguirían siendo running gags imperecederos. En este sentido, la película triunfa. Pero donde realmente brilla es cuando va más allá.
En este vistazo tras las cámaras a un rodaje ficticio, Paco León y Fer Pérez, los guionistas, han creado un universo propio tocando todos los palos posibles: el futuro fallido con la IA, el hartazgo del éxito, el Me Too, la cultura de la cancelación, las triquiñuelas de los productores televisivos y hasta ciertas confesiones del elenco (que, tristemente, no nos pillan por sorpresa). Pero, ante todo, 'Aída y vuelta' es siempre hilarante, con todos los intérpretes decididos a dar un final a la altura sin perder y actualizar la esencia de una serie que, ya os confieso, nunca me hizo gracia en su versión original. Sin embargo, en el cine me tronchaba. Algo tendrá.
Puñetero, pesetero, soy Mauricio Colmenero
Aunque no hacía falta en absoluto para contentar a su público objetivo, León se permite hacer filigranas con la cámara y el montaje realmente agradecidas (ojo a ese momento donde se mete en el rodaje con un plano cenital), nunca cediendo a una realización más televisiva: 'Aída y vuelta' es una película muy bien pensada, que sabe exactamente lo que quiere ser y hacer, yendo más allá del mero revival tardío. Para ello, todos los actores, desde la increíble Machi hasta los más secundarios, como Pepe Viyuela u Óscar Reyes, dan lo mejor de sí mismos, dejando la pantomima a un lado y centrándose en una vis cómica y dramática de lo más agradecida. Tanto, que me extrañaría que Ana Polvorosa, al ver el metraje final, no se arrepienta de haber rechazado el papel.
Eso sí, en este fantástico revoltijo de tramas no todas funcionan por igual. Frente al triunfo absoluto de las vicisitudes de Machi y su falta de libertad tenemos la trama de Eduardo Casanova, que queda muy empobrecida respecto a las demás, con un final que se siente apresurado y no está a la altura: entiendo las necesidades del actor, por supuesto, pero nunca termina de despegar y se nota excesivamente desligana del resto. Es un pequeño escollo que no hace daño a una película coral muy consciente de su guion de hierro y de la necesidad de dar una despedida a la altura que contente tanto a seguidores acérrimos como a nuevos espectadores. No creía que fuera a conseguirlo, pero lo hace, en una explosión brutal de talento y comedia.
'Aída y vuelta' es una celebración, una despedida y una actualización, todo al mismo tiempo. Y para ello no necesita tirar de escenas lacrimógenas (que las tiene, y cumplen su cometido) ni moralejas forzadas que muestren lo mucho que hemos entendido que la serie original era producto de su tiempo. No le hace falta, porque no teme hablar de ello ampliamente, abriendo el debate una vez más pero sin autoflagelarse de ninguna de las maneras. De hecho, no teme ser bestia y sin autocensura como hacía tiempo que no veíamos en una comedia española: como le pasa a 'It's always sunny in Philadelphia' o 'South Park', tenemos todos tan claro que sus protagonistas no son modelos de conducta, que tienen vía libre para hacer lo que quieran. Y quizá esa es la magia de la película: recuperar, aunque sea durante un tiempo, la sensación de poder reírse de todo... Solo que teniendo el ángulo más claro que antaño.
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