La edición 79 de Cannes arrancó con un entretenimiento sin pretensiones. Antes se le entregó una Palma de Oro a Peter Jackson
Bueno, aquí estamos otro año más. Arrancó la 79ª edición del Festival de Cannes, el certamen cinematográfico más importante del mundo, y lo hizo con una comedia, 'La Vénus électrique', una película francesa que no compite por la Palma de Oro y cuya mayor pretensión es divertir al público.
Una producción que contrasta con la ambición del certamen, en cuya gala de inauguración se ha vuelto a revindicar la fuerza del cine. Ha salido Jane Fonda a reivindicar que lo más importante en Cannes son las historias que se cuentan a través de las películas, y que el festival representa "la audacia, la libertad y el fiero acto de la creación".
Se ha subrayado nuevamente el mensaje de que Cannes es cine, cine internacional, cine relevante. En realidad es más cosas, solo hay que darse un paseo por la ciudad estos días para comprobarlo. También es negocio, lujo, estrellas, fiestas, culto a ambiciones cuestionables. Pero sí, Cannes es también un símbolo del cine, el lugar donde casi todos los talentos quieren presentar sus películas al mundo y formar parte de la historia de este prestigioso certamen.
La necesidad de atraer rostros famosos para llamar la atención del público (que parece dar la espalda a las salas), la fuerte presencia de cine francés, que algunos nombres parezcan abonados al festival hagan lo que hagan y que otros prefieran probar suerte en Venecia, pueden hacer pensar que Cannes ha perdido parte de su magnetismo. La realidad es que no, Cannes sigue siendo el seleccionador anual más fiable de cine internacional. Cuando acaba el año y se hace un repaso de las películas más destacadas, el sello de Cannes siempre está ahí.
No siempre hay suerte con la cosecha pero hay años donde la programación de Cannes resulta más atractiva que en otras ocasiones, y este 2026 promete dejarnos una edición memorable. Por cierto, ya es histórica para el cine español con la programación de hasta 3 largometrajes entre los 22 que forman la sección oficial. Pedro Almodóvar, Rodrigo Sorogoyen y el dúo formado por Javier Ambrossi y Javier Calvo (los Javis) compiten por la Palma de Oro y tratarán de tomar el relevo de 'Sirat' en el palmarés. El éxito de Oliver Laxe, que también fue el mayor éxito del cine español en el escaparate mundial del año pasado, empezó con su explosión en Cannes.
La Palma de Oro a Peter Jackson
El gran protagonista de la gala de inauguración ha sido Peter Jackson. El cineasta neozelandés de 64 años ha recibido una Palma de Oro honorífica, de la mano del actor estadounidense Elijah Wood, que recordó cómo 'El señor de los anillos' y el papel de Frodo Bolsón cambió su vida para siempre.
La estrella repasó los inicios del director, con divertimentos gore como 'Mal gusto' o 'Braindead', la gran sorpresa que fue la dramática 'Criaturas celestiales', o cómo empezar su carrera en un lugar humilde que no tenía industria cinematográfica no fue un obstáculo sino "un desafío" para Jackson. También afirmó que las películas de Jackson impresionan por el uso de la tecnología pero nos conquistan con su "corazón".
Después de las palabras del actor se proyectó un vídeo de homenaje al cineasta que recopilaba imágenes de sus películas aunque la mayor parte estaba dedicado a sus adaptaciones de J.R.R. Tolkien. La trilogía de 'El señor de los anillos' fue la gran cima de su carrera y, 23 años después de 'El retorno del rey', Jackson es un cineasta lo suficientemente influyente para que Cannes le entregue una Palma de Oro que se percibe como merecida.
Y eso a pesar de que todo lo que Jackson hizo después ('King Kong', 'The Lovely Bones') no se acercó al nivel de su gran victoria, lo que le llevó a volver a refugiarse bajo el texto de Tolkien y repetirse con la trilogía de 'El hobbit'. Creo que no exagero al decir que 'El señor de los anillos' marcó el final de la mejor etapa de Jackson como director, y empezó otra donde ha parecido más empresario que autor de cine.
Durante su intervención, Peter Jackson, aparentemente algo nervioso con su discurso, recordó que aprecia mucho Cannes porque siempre que ha estado aquí ha marcado un antes y un después en su carrera. Su primer viaje fue para vender 'Mal Gusto', que fue bien recibida y le permitió darse a conocer en el mercado internacional; la segunda vez fue para presentar metraje de 'El señor de los anillos', cuando la prensa estaba segura de que iba a fracasar, y demostró a todo el mundo que la adaptación funcionaba. En su tercera visita al festival, Jackson se lleva una Palma de Oro. Terminó bromeando que esta mañana no tenía claro si merecía el galardón, pero se dio cuenta que en realidad se lo debieron dar por 'Mal Gusto', así que al final es un premio justo.
Por cierto, los últimos trabajos de Peter Jackson están relacionados con The Beatles, que parece que vuelven a estar de moda. Steven Soderbergh presenta también en Cannes un documental sobre John Lennon y Sam Mendes tiene en marcha un ambicioso biopic de cuatro películas.
La primera película de Cannes 2026
Como decía al inicio del texto, la 79ª edición del Festival de Cannes se inauguró la noche del martes con 'La Vénus électrique', que no forma parte de la sección competitiva. Tenía pinta de que sería algo como lo del año pasado, cuando nos pusieron el musical romántico 'Elegir mi vida' ('Partir un jour'), un aperitivo ligero para empezar el festival con buen humor mientras se ayuda a vender producción francesa. Y así ha sido.
'La Vénus électrique' está dirigida por el francés (nacido en Túnez) Pierre Salvadori, a quien le gusta extraer la comedia de situaciones serias, derivadas de tramas con elementos criminales o dramáticos (debutó con 'Blanco disparatado', que sigue siendo su mejor trabajo hasta la fecha, y el éxito le llegó con 'En liberté!', premiada en Cannes). En esta ocasión, Salvadori nos presenta un simpático enredo romántico con una timadora profesional en apuros, que intenta gana en la vida en un circo ambulante (protagonizando el arriesgado show que da título a la película) y un talentoso pintor deprimido por la muerte de su amada.
Cuando el artista confunde a la feriante con una médium, pide que le ponga en contacto con el espíritu de su ex, y llega a creer que realmente se puede comunicar con ella. Recupera así las ganas de pintar, para alegría de su mejor amigo, que además es su marchante. Así da comienzo un engaño con intereses económicos que evoluciona a algo más complicado.
La protagonista tiene acceso a los diarios de la fallecida y durante su lectura revive un romance lleno de giros que acabará afectando a los tres personajes principales. 'La Vénus électrique' se divide en dos narraciones paralelas y encuentra sus momentos más inspirados al entremezclar situaciones cómicas en las dos líneas temporales y descubrir las revelaciones que dejó escritas la examante y musa del pintor.
El reparto, eficaz, está encabezado por Pio Marmaï, Anaïs Demoustier, Vimala Pons y Gilles Lellouche, uno de esos actores con carisma y gracia cuyo rostro en el póster ya te garantiza una cosa: da igual como sea la película, al menos hay un personaje bien interpretado. En resumen, Pierre Salvadori firma un aperitivo ligero antes de los platos fuertes de Cannes. 122 minutos, ese es su mayor problema, aunque podría ser peor. Por cierto, atención al póster. A veces es suficiente para dar una idea bastante aproximada de lo que se va a encontrar en la película.
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