'Lupin': Omar Sy brilla en una efectiva temporada 3 de la serie de Netflix que reserva lo mejor para el final

El gran bombazo de Netflix en 2021 regresa con 7 nuevos episodios tan entretenidos como los de sus dos primeras temporadas

El regreso de 'Lupin' se ha hecho esperar, pues hemos tenido que esperar más de dos años para ver las nuevas aventuras de Omar Sy como Assane Diop. Lo curioso es que la espera no fue porque la nueva entrega tardase en empezar a rodarse, ya que las grabaciones arrancaron en noviembre de 2021, no estando muy claro a qué se debe que hayan pasado casi dos años hasta el estreno de la temporada 3 este 5 de septiembre.

Hace apenas unos días os comentaba mis impresiones sobre el arranque de la temporada 3 de 'Lupin', dejando claro que había quedado contento con su regreso y que no había ningún motivo para pensar que quien disfrutase con sus dos predecesoras iba a encontrar motivos para acabar desencantado con la serie. Una vez vistos los episodios restantes, se refuerza esa sensación, pero es que además se reserva lo mejor para el final.

Familiar sin ser repetitivo

Una cosa que siempre ha quedado clara es que su familia resulta fundamental para Assane, por lo que es lógico que una nueva amenaza alrededor de la misma sirva como gran eje dramático de esta temporada 3. Además, lo hace sin repetirse en las motivaciones dramáticas detrás de todo, lo cual ayuda a que 'Lupin' tenga una energía diferente al mismo tiempo que sigue siendo una serie totalmente reconocible.

Eso sí, en estos nuevos siete episodios vamos a encontrarnos con multitud de recursos que ya había utilizado la serie, desde el uso de los flashbacks para indicar la importancia del pasado en lo que sucede en el presente -aunque eso es algo que aquí se lleva a otro nivel y con un calado emocional mucho más trabajado- hasta los disfraces de Assane, sin olvídanos de la simpática insistencia del detective Guédira (Soufiane Guerrab) por dar caza al protagonista -especialmente lograda está la curiosa relación que se establece entre Assane y él-. Por ahí tenemos mucho de lo que ya conocemos, pero al menos jugando con ello es una forma diferente. Y es que si la familia es importante para el protagonismo, lo familiar se convierte en imprescindible para no alienar a muchos seguidores de la serie.

La clave realmente está en cómo dar más de lo mismo sin que sea simplemente más de lo mismo. Ahí estaba el reto para George Kay, cocreador y showrunner de la serie, pues la parte complicada de convertir a un criminal en una especie de superhéroe que conecte con el público ya estaba más que conseguido. No obstante, es ahí por donde hay una evolución, ya que Assane se ve obligado a hacer frente a una situación mucho más complicada que le lleva a estar a menudo varios pasos por detrás de su nuevo rival.

Por ese lado es justo reconocer que hay una pequeña fase de esta temporada 3 en la que el interés decae ligeramente, ya que la necesidad de priorizar los avances de Assane en el misterio central lleva a que sus ardides pierdan algo de peso. Esto ha sido siempre el principal atractivo de 'Lupin', mientras que lo más puramente dramático, aunque eficaz, rara vez alcanza el mismo nivel. Por suerte, es cosa de uno o dos episodios como máximo, pero claro, siendo solamente siete capítulos, es algo que se nota.

Con todo, 'Lupin' sabe mantener en todo momento su envidiable sentido del entretenimiento, aprovechando tanto el innegable carisma de Omar Sy como el estilo inconfundible de París. Situarlo en la capital francesa siempre ha jugado a su favor y aquí vuelve a hacerlo una vez más, incluso cuando en ocasiones no es más que un telón de fondo. Eso sí, en líneas generales funciona como complemento de lujo a cómo Assane se enfrenta a sus robos, ayudando así a diferenciarle aún más de otras propuestas con un enfoque similar.

A eso hay que sumarle que esta temporada 3 tiene también mucho de cerrar el círculo para el protagonista. Por ahí hay una evolución clara que lleva a que Assane entienda mejor la persona que ha de ser para poder ser feliz, ya que solamente se puede huir hacia delante hasta cierto punto. Tanto es así que el último episodio casi podría funcionar como un final de serie. No obstante, ese casi debería ir en mayúsculas, pues cero dudas de que la intención es hacer, como mínimo, una temporada 4. Y el enfoque para ello no podría ser más claro.

La temporada 3 de 'Lupin' es un buen entretenimiento, como ya lo fueran las dos anteriores, y ofrece el toque justo de novedad para no cansarte de ella pero también mantiene lo que conquistó a millones de espectadores. Además, al ser tan corta, no da tiempo a aburrirse antes de que todo haya llegado a su final. ¿Una maravilla? Para nada, pero para desconectar y pasárselo bien sigue funcionando muy bien. Siempre y cuando uno no quiera centrarse en realismo de lo que sucede, claro está.

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