Una auténtica delicia para los fans que tampoco va a conseguir nuevos seguidores
Netflix se ha quedado sin dos grandes referentes como 'Stranger Things' y 'El juego del calamar' en cuestión de meses, pero todavía mantiene varios títulos muy populares entre el público. Uno de ellos es 'Los Bridgerton', cuyas tres anteriores entregas se encuentran en la lista de las series más vistas de la plataforma. Todo hace pensar que la temporada 4, que llega este jueves 29 de enero de 2026, también lo logrará.
Casi dos años hemos tenido que esperar hasta la llegada de los nuevos episodios de la serie basada en las novelas de Julia Quinn, con el añadido de que Netflix ha dividido la temporada 4 en dos tandas de cuatro episodios cada una. Una forma útil para estirar la conversación a su alrededor, pero lo realmente importante es que al menos los cuatro primeros son una delicia y una nueva demostración de que la serie tiene muy claro lo que quiere y también cómo conseguirlo.
La constancia de 'Los Bridgerton'
Empecemos por lo negativo, que además tampoco hay mucho: los episodios de 'Los Bridgerton' sigue siendo demasiado largos. Que todos ellos alcancen la hora de metraje es un exceso y tengo muy claro que la serie funcionaría aún mejor con más capítulos por temporadas y que estos fueran más cortos. No es algo que llegue a saturar, pero en mi caso provoca que nunca quiera ver más de uno de golpe, sin importar que tenga o no el tiempo para hacerlo.
Eso es resultado evidente de la necesidad de no descuidar al resto de personajes en favor del gran romance de temporada. Encontrar un equilibrio ahí resulta fundamental para que la serie no se resienta a largo plazo, porque es obvio que aquí el gran eje es la historia de amor entre Benedict y Sophie, pero también que estamos ante un universo más amplio que requiere atención constante.
Por ejemplo, uno de los grandes añadidos de la serie con respecto a los libros de Julia Quinn es la reina Charlotte. Tal ha sido su peso aquí que incluso protagonizó su propia precuela, mientras que en esta temporada 4 tiene un peso importante su amistad con Lady Danbury. Obvio que 'Los Bridgerton' ganaría más agilidad prescindiendo de ello, pero la propia existencia de la serie perdería enteros. Es un callejón sin salida que marca muy bien el suelo de la serie, pero también limita su techo.
Dicho esto, lo cierto es que todo fluye bien y hace que su visionado sea tremendamente entretenido. Ahí creo que 'Los Bridgerton' encontró una velocidad de crucero envidiable en su temporada 2 y luego ni siquiera el cambio de showrunner -Chris Van Dusen abandonó la serie tras la segunda entrega y fue sustituido por Jess Brownell- ha provocado ningún tipo de altibajo. Las claves para ello siempre han estado en tener buenos guiones y en la pericia de su reparto.
Por mi parte, no tenía la más mínima duda sobre que Luke Thompson iba a estar a la altura al tener que asumir un mayor protagonismo, pero es que además la serie establece muy bien eso evolución paulatina de ser una persona sin rumbo a encontrar su lugar en la sociedad de la época. Incluso ese sorprendente giro del último episodio, herencia directa de la novela de Quinn, encaja perfectamente.
Quien sí es una tremenda sorpresa es Yerin Ha como Sophie, ya que es un personaje que fácilmente podría resultar repetitivo, pero ella consigue amoldarse a las mil maravillas a esta especie de Cenicienta moderna llamada a escapar de ese aciago destino que le tocó asumir tras la muerte de su padre. Ha dota al personaje de una energía fascinante en todo momento y sabe medir muy bien sus emociones con respecto a Benedict y la forma que tiene de lidiar con ellas.
Además, sucede algo curioso con ese romance, pues incluso dentro de un mismo episodio puede sentirse que están estirando un poco el chicle y apenas unos momentos después que igual están yendo demasiado deprisa para el momento de temporada en el que se encuentren. Una aparente contradicción que resulta clave para mantener enganchado al espectador, ya que el equipo liderado por Brownell maneja muy bien los ritmos.
Por lo demás, todo lo que rodea a la historia principal sigue manteniendo el mismo gancho. Por mi parte, me reconozco especialmente interesado en Eloise (Claudia Jessie), quien sigue mostrando una total falta de interés por encontrar pareja o ajustarse a lo que la sociedad espera de una joven como ella. Eso sí, ya está confirmado que será la protagonista de la temporada 5 o 6, por lo que un poquito sí empiezan a allanar el camino en esa dirección.
No obstante, el personaje secundario que sale más fortalecido esta temporada es Violet (Ruth Gemmell), la matriarca de la familia Bridgerton. Ya iba siendo hora de darle algo más con lo que jugar para que su personaje no fuese una y otra vez lo mismo, agradeciéndose mucho que incluso se haga con un toque ligeramente cómico, pero sin pasarse tampoco de la raya.
Eso sí, que nadie a quien no le guste la serie espere algún cambio sustancial en estilo, ritmo o personajes. 'Los Bridgerton' ya encontró su fórmula y sabe cómo aplicarla para que cada temporada tenga personalidad propia y no se sienta como más de lo mismo. Como tal, puede que la temporada 4 no sea la mejor de la serie, pero también tengo claro que no es para nada la peor.
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