Cuando la vida es un musical: las 21 mejores escenas musicales en películas de otros géneros

‘Baby Driver’ está a punto de estrenarse en España y nos va a traer una peculiar mezcla de acción y música. Edgar Wright no sólo escribió el guión con una banda sonora completa desde el minuto 1, también contrató a un coreógrafo para que las acciones en pantalla se sincronizaran y quedaran elegantes junto a la música. De este modo, ‘Baby Driver’ parece un musical sin ser un musical.

Por supuesto, esto nos trae muchos recuerdos en Espinof y nos ha inspirado esta lista de películas que contienen alguna escena conducida por la música a pesar de no ser un musical en sí.

Pero antes de que suene el primer compás, es conveniente hacer una aclaración: se han descartado todas aquellas películas en las que el protagonista de la canción está sobre un escenario, haciendo lo que se suele hacer sobre un escenario (lo sentimos, ‘Regreso al futuro’ o ‘Howard el Pato’); aquí hablamos de filmes donde la música surge sin que lo esperes, acompañada o no de algún baile.

Bienvenido Mr. Marshall (1953)

Empezamos con una obra maestra porque no tiene sentido empezar una lista como esta sin una. Y además española, para que luego no me acuséis de que no hay muestras de la cinematografía patria.

Lo conseguido por Luís García Berlanga, Juan Antonio Bardem y Miguel Mihura es algo propio de titanes: hacer una sátira afiladísima de lo que era la España de posguerra, esquivando la censura y añadiendo al imaginario popular una canción alegre en tono, pero bastante miserable en el fondo, desde la situación (todo un pueblo fingiendo opulencia para, en lo básico, mendigar dinero a los americanos) hasta la propia letra.

Respecto a la película en sí, es un clásico inabarcable en la que Berlanga demuestra un dominio de la técnica cinematográfica. Una manera ideal de acercarse a uno de los imprescindibles de nuestra cultura y a una forma muy peculiar de analizar España: no por nada usamos el adjetivo “berlanguiano” para algunas de las situaciones estrambóticas de nuestro país.

En Espinof | 'Bienvenido Mr. Marshall', ahora que somos europeos

Banda aparte (1964)

Jean Luc Godard firma la segunda entrada de la lista con un filme que es más influyente de lo que crees.

No obstante, Quentin Tarantino es un gran admirador del autor francés: bautizó a su productora con el nombre de esta película y esta escena inspiró el bailecito de ‘Pulp Fiction’. Ante tamaño homenaje, Godard declaró que hubiera preferido el dinero de Tarantino.

Si traemos a colación esta escena es para hacernos los originales: hubiera sido muy fácil poner a John Travolta y Uma Thurman descalzos, en lugar de buscar un fragmento de una película que sólo los cinéfilos recuerdan y con subtítulos en inglés (en español, nai) con la intención de que lo entendáis el mayor número de vosotros.

La vida de Brian (1979)

El grupo cómico inglés Monty Python tuvo la idea de hacer una sátira sobre Jesucristo pero, maldita sea, el tipo parecía demasiado puro y bueno en lo suyo como para hacer chistes al respecto. Y por eso, esta película cuenta el devenir de Brian, tomado constantemente por un mesías y maldita la gracia que eso le hace.

Financiada por el Beatle George Harrison, la película termina (cuidado, ¡destripe!) con Brian crucificado y sin ninguna esperanza de sobrevivir. Pero cuando todo está perdido, bueno, al menos puedes empezar a cantar.

Always look on the bright side of life se convirtió desde ese momento en la mejor canción para poner buena cara al mal tiempo. Y por qué no, para animar un buen funeral.

En Espinof | 'La vida de Brian', el lado divertido de... la Biblia

El club de los cinco (1985)

Esta comedia de John Hughes se ha convertido en la plantilla para la mitad de las películas norteamericanas ambientadas en un instituto, como por ejemplo esa 'Power Rangers' que no está nada mal. Por suerte o por desgracia, lo que no le copian es el numerito musical a mitad de película y con ritmo de Karla DeVito.

Con un reparto en estado de gracia que representaba LO JUVENIL allá por los ochentas, la idea de paliar el aburrimiento con una pequeña juerga no es descabellado, teniendo en cuenta que nadie les ve.

¿Quién no ha deseado que le castiguen en fin de semana para vivir una historia parecida? Probablemente nadie, porque puedes hacer eso fuera y de motu proprio, y no porque si le miras el cogote otra vez a uno de tus molestos compañeros de clase vas a morderte un brazo.

En Espinof | 'El club de los cinco', jóvenes de los 80, voces universales

Bitelchús (1988)

Ay, Tim Burton, ¿quién te ha visto y quién te ve? Como un humorista de un sólo chiste, Burton ha terminado por magnificar sus señas de identidad hasta convertirse en una versión de sí mismo. Y lo que es peor: como si le hubiera picado un ordenador radiactivo, ha decidido desterrar los efectos tradicionales en pos de una orgía de CGI.

Pero en 'Bitelchús' ('Beetlejuice' para los no nostálgicos y los puristas) era aún un director conocido por su afinidad por lo macabro y los efectos especiales de toda la vida. Y en esta, una de las escenas más memorables de una película ya sobresaliente de por sí, consigue representar una posesión fantasmal sin más esfuerzo que actores entregados y una melodía pegadiza.

En Espinof | 'Bitelchús', el fantasma que a todos pasma

El gran halcón (1992)

Esos proyectos fruto de la vanidad... ¿qué sería de cualquier recopilación de fracasos de Hollywood sin esa película que alguien, en la cúspide de su fama, decide poner en pie contra viento y marea?

Con dos entregas de 'La jungla de cristal' a sus espaldas y convertido en un héroe de acción, Bruce Willis juntó su pasión por el cine testosterónico con su pasión por la música (publicó un disco en la Motown, nada menos). El resultado, 'El gran halcón', fue una simpatiquísima película con acción desenfrenada, comedia tontuna y un robo coreografiado con precisión musical.

¡Un momento! Ladrones, música sincronizada con los protagonistas… Es muy seguro que Edgar Wright dedicara más de un visionado a este filme para preparar 'Baby Driver'.

El mundo de Wayne (1992)

Bohemian Rhapsody es una canción extraña, mezcla de ópera y rock, que costó a Queen un esfuerzo titánico y mucha imaginación para grabar las numerosísimas pistas de audio que la componían. Sin embargo, su salida en los años 70 no revolucionó las emisoras y el grupo de Freddy Mercury obtendría mucha más fama gracias a otras canciones.

Al menos, hasta que en 1992 un par de comediantes salidos del mítico Saturday Night Live convirtieron una de sus piezas del programa, en la que interpretaban a dos rockeros colgados que hacían un programa en el sótano de casa, en un largometraje.

'El mundo de Wayne' redescubrió la rapsodia de Queen y Myers se convirtió en una estrella de la comedia durante unos cuantos años. Su mérito está en conseguir que todos soñáramos, en algún momento, con hacer algo parecido en el coche al ritmo de la canción. Si entendéis bien el inglés, la revista Rolling Stone sacó una esplendorosa historia oral sobre cómo se rodó la escena.

La máscara (1994)

Cuando aún creíamos que Jim Carrey era una persona normal que podía desatarse, y no una bestia contenida, presenciamos con júbilo al pacato Stanley Ipkiss convertirse en La Máscara, un ser capaz de hacer en la vida real lo que cualquier dibujo animado, ¡incluso cantar!

El número musical, dirigido con gracia por Chuck Russell (un artesano hollywoodiense con una filmografía que ya quisieran otros) es un juego de muñecas rusas emocionales. Stanley sólo expresa su yo interior a través de la máscara, y la máscara expresa a través de la canción que es la nueva sensación del barrio: que está inflado de ego, vaya.

En Espinof | Cómic en el cine: 'La máscara' de Chuck Russell

La boda de mi mejor amigo (1997)

Una reunión familiar tiene de todo: recuerdos, sonrisas, chistes, discusiones por ideas políticas contrapuestas… Por desgracia, en ninguna de las reuniones familiares que he vivido he presenciado algo tan encantador como esta escena de 'La boda de mi mejor amigo', un absoluto clásico de P.J. Hogan.

Fijaos en cómo empieza poco a poco, con Rupert Everett lanzando la melodía. Los presentes sonríen ante la ocurrencia sin saber qué demonios pasará a continuación, cuando el personaje de Susan Sullivan continúa, dejándose llevar y lanzando un gritito de sorpresa por haberse atrevido. Y finalmente, todo el restaurante estalla ante la mirada atónita de Julia Roberts y Dermot Mulroney.

Que ya sabemos que el cine suele presentar una versión idealizada de la realidad, pero esta escena es tan bonita, con tan poco, que prácticamente te pasa la mano por la cara para recordártelo.

Así es el amor (2001)

Lo mejor de esta película es, por orden, Kirsten Dunst y la escena que la abre, en la que el personaje de Ben Foster se imagina este numerito musical, imagino que para no estallar en mil pedazos después de que su novia de toda la vida le mande a hacer puñetas.

La expresión mandar a hacer puñetas viene de que las puñetas, esos bordados que algunos jueces llevan en la toga, son muy laboriosas de hacer. Por eso, soltarle a alguien esa expresión significa que te quieres librar de él, ya sea por un tiempo o de forma indefinida.

Si os digo todo eso es porque, sinceramente, poco más se puede decir de este filme.

10 razones para odiarte (1999)

¿Por qué William Shakespeare es uno de los autores universales de las letras? Porque casi cinco siglos después, sus historias pueden traducirse a nuestro entorno sin perder un ápice de fuerza.

Así lo demostró esta comedia juvenil de instituto americano, protagonizada por Heath Ledger antes de convertirse en Joker y Julia Stiles antes de desaparecer del mundo del cine, que adaptaba 'La fierecilla domada'.

Con este numerito musical, Ledger se ganó un sitio en más de una carpeta adolescente por salir guapo. Luego forró más de una carpeta por salir desfigurado, pero eso es una bat-historia para otro bat-canal.

La cosa más dulce (2002)

Es muy probable que no recuerdes esta película, ya que el tiempo ha sepultado este vehículo para el lucimiento de una Cameron Díaz en lo más alto de su carrera. Aunque fracasó en taquilla en Estados Unidos, aquí no le fue del todo mal.

¿Qué puede salir de una de las guionistas de las primeras temporadas de 'South Park'? Nancy Pimental ideó un viaje en carretera en busca del príncipe azul, lleno de humor directo al bajo vientre… y a los genitales.

Una pena que su mejor chiste se dejara entrever en los anuncios: esta canción sobre cómo las mujeres exageran acerca de la dotación de sus amantes.

7:35 de la mañana (2003)

Ahora que le tenemos en la cartelera con 'Colossal' (una película que bajo ningún concepto os podéis perder), no está de más recordar este impresionante cortometraje de Nacho Vigalondo con el que se quedó a las puertas del Oscar.

¿Por qué iba un grupo de gente a ponerse de acuerdo con un pirado que canta y baila ante una chica que no conoce? En el Hollywood clásico era el amor, y en el caso de este cortometraje es eso y algo mucho peor.

Al ser un cortometraje, mejor os dejo que lo veáis por vosotros mismos, porque merece la pena.

Kung Fu Sion (2004)

En contra de lo que pareciera en un principio, los responsables del doblaje de esta película de Stephen Chow no abusaron de los estereotipos autonómicos nacionales para pitorreo de los espectadores, sino como una forma, muy a su manera, de respetar los numerosos dialectos chinos que se escuchan en la versión original.

Pero que el doblaje no te aparte de esta divertidísima película de acción que introduce a sus villanos, y su* modus operandi*, en un baile con hachas que otros convertirían en una pesadilla malrollera: ‘Cobra’, estamos mirándote a ti.

Virgen a los 40 (2005)

Esta comedia de Judd Apatow con guión al alimón junto a su protagonista, nos cogió a todos por sorpresa en su final: durante toda la película esperas que el personaje de Steve Carrell, un tipo de mediana edad con amigos como salidos de una sitcom, se desvirgue y la película, claro, termina con él casado y metiendo el coche en el garaje.

Hasta ahí, todo predecible. Lo que no esperábamos es que la experiencia le lleve a imaginar un videoclip en el que, junto al resto de personajes, canta Age of aquarius de The 5th Dimension.

Unos nos ponen escenas postcréditos cada vez más desangeladas y carentes de propósito y otros prefieren entretenernos a lo largo de los créditos para que, por lo menos, hagamos como que estamos leyendo. Una pena que las películas de animación abusen de este recurso.

En Espinof | 'Virgen a los 40' deja "a medias"

Southland Tales (2006)

Richard Kelly venía de firmar una película de culto como 'Donnie Darko' cuando mordió más de lo que pudo tragar. No nos engañemos, 'Southland Tales' es magnífica, pero también depende demasiado de una narrativa transmedia que hizo difícil de comprender el filme en sí.

Parafraseando este magnífico artículo de Motherboard, la producción de la película fue sobre ruedas: fue la imaginación de Kelly la que descarriló. Como resultado, 'Southland Tales' fue abucheada sin piedad en Cannes, algo de lo que no siempre es fácil recuperarse. Aquí en España ni siquiera se ha visto, pero puedes comprarla de importación a Inglaterra.

Pese a todo, Southland Tales es extraña y prodigiosa y merece más de un visionado. Si vas a estrellarte, que sea con todo el equipo como hizo Kelly aquí.

En esta escena, Pilot Abilene (Justin Timberlake), ex soldado herido en combate por fuego amigo, se inyecta karma fluido y tiene el mejor de los sueños posibles, con música de The Killers y rodeado de enfermeras danzarinas. Pero no busques esa droga, porque podría causar una deceleración fatal de la rotación de la Tierra (bueno, tú no preguntes).

Slumdog Millionaire (2008)

Es de suponer que Danny Boyle y el resto de responsables de esta película pensaron que la mejor forma de terminarla era con un número a lo Bollywood, pero fallaron en su montaje: si querían rendir un homenaje a una cinematografía capaz de retar a Hollywood, les hubiera ido mejor grapando esto a mitad de película.

Lo que no quita para que sea un número pintón y una forma bien bonita de resumir la película y mostrarte los créditos antes de que salgas del cine. Estamos deseando que Boyle haga una ambientada en Madrid para que termine con una zarzuela.

En Espinof | Slumdog millonario y con ocho Oscars

500 días juntos (2009)

Oh, el amor. Cuando se empieza una relación todo son ganas de ponerse a bailar así que, ¿por qué no hacerlo al ritmo de una pegadiza tonadilla ochentera? Además, para el protagonista de esta película es un momento especialmente feliz porque, bueno, se ha estrenado con la chica que le mola.

Claro que Marc Webb, al contrario que algunos de los realizadores de esta lista, contaba con ventaja: curtido en el mundo de los videoclips, donde dejó perlas como ésta para la banda Brand New, la lección la llevaba aprendida de casa.

Gracias a esta película, Webb se encargó de dirigir las dos películas de Amazing Spider-man así que… ¿bien por él?

En Espinof | '(500) días juntos', otra mona vestida de seda

Gamer (2009)

A estas alturas, ya te habrás dado cuenta de que la lógica interna de un musical es bastante perturbada y que, por eso, cuando una película de otro género presenta una escena del estilo genera cierto desconcierto.

El musical es un estado alterado del ánimo y, si alguien se pone a cantar y bailar, acompañado de gente que sigue sus pasos y ritmo, lo más seguro es que se trata de una alucinación… o de control mental.

Los chiflados detrás de la saga Crank, Neveldine y Taylor, filmaron su última gran película juntos antes de hundirse, como directores con la secuela del Motorista Fantasma y como guionistas tras la debacle de 'Jonah Hex'.

En esta escena, el malo de la película (todo un Michael C. Hall) explica, con I got you under my skin, cómo funciona el tinglado que tiene montado con presidiarios cosiéndose a balazos y lo que está pasando a quienes ayudaron al protagonista interpretado por Gerard Butler.

Recientemente, esta escena fue homenajeada en ese despiporre llamado 'Hardcore Henry'.

En Espinof | ‘Gamer’, un chute de anticine moderno

Holly Motors (2012)

Considerada una de las grandes películas del siglo XXI, este filme de Leos Carax y protagonizado por un camaleónico Denis Lavant albergaba muchas sorpresas para el espectador.

Una de ellas es esta versión de R.L. Burnside, de regusto francés gracias al uso del acordeón, contenida en una sola toma e interrumpida por un inserto para dar algo de suspense.

Gracias a ella, seguimos viendo una película intrigante que aún tenía mucho que decir antes de terminar.

En Espinof | 'Holy Motors', kamikaze cinematográfico

Y... Zombies Party (2004)

Acabo el especial cerrando el círculo y saltándome el orden cronológico, porque si la excusa para hablaros de este tema es la nueva película de Edgar Wright, no se me ocurre mejor forma de poner punto y final que con 'Zombies Party', su segundo largometraje (el primero fue 'A fistful of fingers').

Si bien la idea de 'Baby driver' le vino a Edgar Wright hace años y la usó parcialmente para un videoclip de Mint Royale, el concepto de una película coreografiada no le era extraño.

Dueño de un estilo vigoroso y un ritmo en el montaje envidiable, su aprendizaje en videoclips le sirvió para aprender a sincronizar las acciones con la música, así lo mostró en 'Zombies Party' (horrible título español para 'Shaun of the Dead') a ritmo de Queen y así lo veréis a partir del 7 de julio en 'Baby driver'.

Antes de que os vayáis con la música a otra página, y aun sabiendo que nos quedan muchas películas, ¿qué añadiríais a esta lista?

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