Si pensamos en animes de detectives, obviamente 'Detective Conan' se lleva la palma. La serie de Gosho Aoyama ya es toda una institución en Japón, con más de treinta años con el manga en publicación, el anime acumulando más de mil episodios y nuevas películas estrenándose cada año.
Conan Edogawa es uno de esos personajes que se han convertido en parte de nuestra familia. Un icono del género detectivesco que con su nombre además rinde homenaje a dos escritores de misterio.
Dos por el precio de uno
Para ser justos, el verdadero nombre del protagonista de 'Detective Conan' es Shinichi Kudo. Pero cuando ingiere el veneno de los Hombres de Negro y es transformado en un niño, para ocultar su identidad toma el nombre de Conan Edogawa usando como referencia a dos escritores de misterio. Algo que, teniendo en cuenta sus dotes de detective, le va de miedo.
Conan es una referencia clara a Arthur Conan Doyle, el padre de Sherlock Holmes. Pero su apellido, Edogawa, quizás no está tan claro para los espectadores occidentales, ya que es una referencia directa al autor Edogawa Ranpo, una figura clave en la literatura de misterio japonesa.
Edogawa Ranpo nació un 21 de octubre de 1894 en la prefectura de Mie Hirai Tarō, y con sus obras de misterio se convirtió en el gran precursor del género detectivesco en Japón. Debutó en 1924 con la novela corta 'Nisen dōka' (La moneda de cobre de dos sen), que fue tremendamente revolucionaria en su momento por resolver los misterios a base de lógica pura y dura.
Y es que, al principio de su carrera, Ranpo trató de encajar en el género tradicional de novela policiaca japonesa, pero no le fue demasiado bien. Poco a poco se fue empapando de autores occidentales como Edgar Allan Poe y Arthur Conan Doyle, entrando cada vez más a su juego de misterio, explorando también la obra de Sigmund Freud y la escuela psicoanalítica. Este análisis de la psique humana fue clave para su obra, que le inspiraría para trasladar los deseos, las fobias y obsesiones del ser humano en sus escritos.
Y no se quedó corto, porque además Ranpo era tremendamente prolífico entre series completas dedicadas al detective Kogoro Akechi (que también dio nombre a otro personaje de 'Detective Conan'), novelas sueltas de misterio, ensayos y relatos.
"En especial, describe de forma muy eficaz en qué momentos y cómo siente el ser humano inseguridad y miedo. Los temores que atiza Ranpo se originan todos en el ser humano. Ni los seres monstruosos al estilo de Frankenstein, ni los fenómenos no humanos, como los fantasmas, los ve con temor. En su mundo literario, lo más terrible es siempre el hombre de carne y hueso", explica el profesor de la Universidad Rikkyō Ishikawa Takumi, como recogen desde Nippon.com.
'Kotō no oni' (El ogro de la isla desierta, 1930) y 'Kurotokage' (El Lagarto Negro, 1934) continúan siendo a día de hoy dos de sus obras más fascinantes, que han dado pie a varias adaptaciones y algunas se siguen representando hoy en día.
Durante mucho tiempo se tomó a Ranpo como un simple imitador de Conan y Poe, a partir de quien creó su propio pseudónimo con un guiño fonético, pero en las últimas décadas se le ha ido revindicando cada vez más como una figura clave para la novela de misterio japonesa, el padre del género detectivesco en el país. Una unión fascinante entre elementos culturales, sus propias obsesiones y misterios y terrores que nacen directamente del alma humana.
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