'Berlín' es una muy entretenida precuela de 'La casa de papel'. La serie de Netflix acierta con un tono más juguetón y menos intenso

Un eficaz pasatiempo con un toque mucho más lúdico que 'La casa de papel'

Nadie contaba con que 'La casa de papel' fuese a convertirse en un fenómeno internacional cuando llegó a Netflix. A fin de cuentas, la serie creada por Álex Pina se había despedido de Antena 3 con los peores datos de la historia de la serie -su primer episodio sumó más de 4 millones de espectadores y el último de la segunda entrega ni siquiera llegó a los 1,5 millones de televidentes-, pero lo que llegó después fue algo irrepetible.  Bueno, en Netflix quizá esperan que suceda con 'Berlín', la precuela y spin-off que se estrena este 29 de diciembre.

Con el principal gancho de tener a Pedro Alonso retomando a uno de los personajes más queridos de 'La casa de papel', 'Berlín' es sin duda una de las apuestas españolas más ambiciosas de Netflix hasta la fecha. Eso se nota en un generoso despliegue de medios para que se sienta como poco menos que una superproducción, y vistos los cuatro primeros episodios, si algo logra replicar 'Berlín' de 'La casa de papel' es lo entretenida que puede llegar a ser.

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El enfoque de 'Berlín'

Lo primero que hay que tener en cuenta sobre 'Berlín' es el que tono general es algo más distendido que el de 'La casa de papel', fruto en parte de ese empeño que tuvo la serie en ofrecer una visión más amable del personaje interpretado por Alonso en las temporadas exclusivas para Netflix. Y es que no me olvido de que Andrés de Fenollosa era un retorcido psicópata durante el atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, siendo justamente entonces cuando el personaje tenía mucho más gancho.

Algunos atisbos de ese lado más oscuro sí que tenemos en 'Berlín' -pienso por ejemplo en una reacción que tiene con Bruce y una botella de champán-, pero por lo general se opta por mantener un enfoque más positivo -algo que se aplica a la serie a todos los niveles, donde es evidente que el nivel de intensidad se ha rebajado de forma sustancial-, coqueteando con esa imagen de criminal encantador que el cine y la televisión nos han querido vender a menudo. Todo ello con unos matices de galán imposible que por momentos llegan a dar la sensación de que George Clooney puede ser una de las referencias principales de Alonso a la hora de construir su personaje.

Queda la duda de si 'Berlín' puede funcionar a largo plazo para mostrar cómo su protagonista abraza progresivamente ese lado más oscuro con el que conquistó a millones de espectadores y que llevó a que el personaje siguiera en 'La casa de papel' pese a que era imposible continuar con su historia hacia delante. Por mi parte, espero que sea el caso, ya que caerá mejor o peor por ello, pero eso fue lo que lo hizo tan popular y no todo lo que nos mostraron después sobre su pasado.

Dicho esto, Alonso cumple con creces en los primeros episodios de 'Berlín' como gran eje vertebrador de una galería de personajes bastante efectiva. No es que me vuelva demasiado loco cómo manejan sus guionistas la parte más personal de todos ellos, pero sí hay una variedad bastante acertada en todos ellos sin llegar a dar la sensación de ser meros personajes de diseño para intentar conectar con diferentes sectores del público.

El buen hacer de todos ellos, en especial de Tristán Ulloa y Michelle Jenner, ayuda a esto, apostándose además por un equilibrio en el que es cierto que Alonso está por encima de los demás, pero con una diferencia lo suficientemente reducida como para que vuelva a sentirse como una serie más coral, en la línea de lo que ya hizo 'La casa de papel'. Es cierto que se pierde ese protagonismo dual que existía allí entre Úrsula Corberó como narradora y Álvaro Morte como cabecilla del atraco, pero por ahí pocos reproches puedo hacerle a 'Berlín' más allá de las dudas de hasta qué punto hacía falta una serie así.

Y es que seamos claros, 'Berlín' es una serie que no pasaría nada en el caso de no existir, pero es que eso puede decirse de prácticamente todas. Sin embargo, sus creadores nos prometieron que no era simplemente volver a hacer lo mismo otra vez y puedo decir sin miedo a equivocarme que han cumplido su palabra. A cambio de rebajar la intensidad, sin que eso suponga tomarse nada a guasa, se consigue un ritmo más fluido en el que se nota una cierta querencia por conseguir una mayor elegancia formal.

Eso lleva a que 'Berlín' sea más luminosa, como si quisiera convertirse en un entretenimiento apto para toda la familia. Al menos esa es la sensación que me queda en todo lo referente al planteamiento y la ejecución del robo, quedando por ver cómo van a manejar exactamente las repercusiones del mismo. Soy consciente de que esto puede sonar mal a algunos espectadores, pero yo agradezco que no quieran superarse a sí mismos de forma constante, algo que llevó a que 'La casa de papel' se les escapase de las manos en más de un momento. Aquí hay una vocación bastante más lúdica.

Al final lo que impera es tocar diferentes palos manteniendo el atractivo de estar contando un atraco, pero se hace de otra forma más accesible. Tampoco es que me muera por seguir viendo episodios, pero sí es una de esas series que no te importa seguir con ella una vez empezada porque sabes que vas a pasar un buen rato. Sin duda, las hay mucho mejores, pero que entren con tanta facilidad ya es más difícil encontrarlas.

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