
Ojalá todas las series me tuvieran viviendo en un paraíso tanto como esta de Disney+. Tiene sentido solo a veces, sí, ¡pero qué gozada!
Echo de menos un tipo de serie muy particular: la que nació al albor de 'Perdidos' y quería desesperadamente ser como ella. Episodios con cliffhangers imposibles que se iban diluyendo a lo largo de las temporadas y que daban enigmas y soluciones a gotitas, perfectas para pasar el rato sin mayores pretensiones sabiendo que en los últimos minutos de cada capítulo te sorprenderían con una revelación sin pies ni cabeza que te obligaría a ver la continuación la semana siguiente.
Muchas series actuales han intentado retomar la fórmula, pero nunca han dado en el clavo, o bien por el exceso ('From') o bien por saberse mejores de lo que deberían ser ('Silo'). Sin embargo, este verano he dado con la heredera perfecta del estilo 'Perdidos', una serie que empieza no solo con el asesinato del presidente de los Estados Unidos, sino con un giro de ciencia-ficción tan improbable que uno solo puede quedarse asombrado, embobado ante el truco de magia y pidiendo más. Pero, a diferencia de otras que quieren ser como ella, 'Paradise' nunca deja de pisar el acelerador.
Qué me dise, Paradise
Solo dura 8 episodios por temporada, pero con 'Paradise' me he vuelto a sentir como en aquella era dorada de las series donde cada semana tenías un capítulo de 'Héroes', 'Prison Break' o 'Perdidos', solo que reduciendo la duración y las tramas de relleno. Aquí van al grano desde el principio creando personajes que van (a veces) más allá del tópico gracias a los flashbacks que complementan el presente y hacen que las acciones absolutamente extremas de sus protagonistas cobren sentido. En su mayor parte, al menos.
Tengo que reconocer que esta se me ha antojado como la serie perfecta para las noches de verano. Esa que ver tras un día de sudar, con la brisa entrando por la ventana y la necesidad de entretenimiento fácil (pero no por ello menos cuidado). Las dos temporadas han entrado como agua fresca, agradeciendo cada cliffhanger extremo y descubriendo capítulos que van más allá de la distopía post-apocalíptica repleta de vueltas de campana. Sin ir más lejos, el episodio 7 de la primera temporada es mejor que muchas películas sobre el apocalipsis que nos han intentado vender en los últimos tiempos.
Es cierto que el giro que da al final de la temporada 1, dividiendo la trama en muchísimas sub-historias, no termina de funcionar y termina yendo en modo express... pero claro, no deja de tener el espíritu de una serie de 24 episodios condensada en un tercio de tiempo. No hay tiempo para el relleno, no se puede contar más en menos. La conspiración de Sinatra, la doble vida de Jane, las revelaciones proyectadas en el cielo, la tablet perdida... A diferencia de tantísimas otras series, 'Paradise' da respuestas sin crear más preguntas ni abrir veinte subtramas distintas, y, al no querer alargarse de más (su creador ya ha dicho que terminará en la temporada 3), todo va acabando con cierta prisa. En tiempos de televisión chiclosa, se agradece que alguien vaya al grano.
Un paraíso en un papel donde podamos vivir
Creo que si estoy disfrutando tanto de 'Paradise' es, en el fondo, porque es una serie sin vergüenza (que no sinvergüenza), consciente de sus limitaciones y de su personalidad propia. Esta no es una "película en episodios", ni pretende tener pátina de prestigio. Se nota cara, con unos efectos visuales sorprendentes y ambientada en un decorado gigantesco, pero en ningún momento trata de disfrazarse de lo que no es: esta búsqueda de la sorpresa constante y autoconsciente puede que no agrade a los nuevos espectadores acostumbrados a una narrativa más alargada, lenta y prestigiosa, pero los de la vieja escuela disfrutaremos como gorrinos.
Ciencia-ficción, post-apocalipsis, conspiraciones, sorpresas, murder mystery, acción y flashbacks: yo no he necesitado más para darme un chapuzón veraniego en Disney+ con sabor a 2008. Obviamente es una serie imperfecta, y con agujeros de guion que no soportan un razonamiento sensato (especialmente en su temporada 2, donde a la ciencia-ficción se le va la cabeza del todo y la línea temporal es, cuando poco, discutible), pero siempre es brutalmente entretenida, tiene una coherencia interna sorprendente y de tanto en cuando regala auténticas muestras magistrales de narrativa que, al contrario que otras series, siempre están conectadas con la trama principal.
Ha habido mejores series este año (qué duda cabe), pero no más conscientes de su propia condición de divertimento sin ambajes. Todo es posible en 'Paradise', y esa libertad casi absurda para crear sus tramas hace que recordemos otra época en la que el prestigio y la seriedad excesiva eran algo que la mayoría de series mainstream ni siquiera se planteaban (y mucho menos lo hacían la norma). Solo quedan 8 episodios para dejarlo todo atado y bien atado, y no tengo ni la menor idea de cómo lo van a conseguir. Solo sé una cosa: es imposible preveer lo que está por llegar. Como siempre debió ser.
En Espinof | Las mejores series de 2026
Ver todos los comentarios en https://www.espinof.com
VER 1 Comentario