'Operación Triunfo 2023' deja claro en Amazon Prime Video que el streaming es capaz de crear eventos televisivos con los que los canales tradicionales solo pueden soñar

Chenoa empezó el programa totalmente perdida pero al final pudo emocionarse a gusto en un programa hecho a su medida

Las cadenas de televisión tradicionales ya no saben cómo crear eventos en directo que no sean deportivos. Juntar a un público envejecido a la misma hora para ver 'Gran Hermano VIP' o 'Supervivientes' es una utopía de la que cada vez son más conscientes. Y sin embargo, que la vieja televisión se materialice en la nueva televisión -en todos los sentidos- parece un paso hacia delante: 'Operación Triunfo', en Amazon Prime Video, no se sintió como algo atrasado y con olor a naftalina, sino un logro bien engrasado que confirma que solo hemos arañado la superficie de las posibilidades en los servicios de streaming.

A tu lado me siento seguro

El equipo técnico de Prime Video ha cumplido (más o menos, había quien comentaba que no había sonido en su televisión): a las diez en punto, Chenoa arrancaba la decimosegunda temporada de 'Operación triunfo', que, por primera vez, no busca superar los datos de la anterior (12,2% y algo más de millón y medio de espectadores). La audiencia en el streaming va a ser un misterio pero con que haya un buen puñado de gente conectada a Prime Video que jamás hubiera pensado en entrar ya les vale. Nace con vocación de fenómeno social, sí, pero no es la única métrica del éxito.

La apuesta, desde luego, ha sido por todo lo alto: galas los lunes, post-galas, resumen diario y 24 horas en YouTube. Y, de momento, han cumplido: 'Operación triunfo' tuvo algo de programa completamente nuevo siendo exactamente lo mismo de siempre. Tuvo que ver con los nervios de Chenoa, que se convirtió en protagonista a su pesar (y para regocijo de los fans de toda la vida), con un jurado de desconocidos y con unos concursantes que no intentaban ser versiones de lo que vimos otras temporadas, sino ellos mismos. Tristemente, hasta la fórmula más refrescante acaba por ser árida cuando se alarga hasta el extremo.

Nos habían prometido, por activa y por pasiva, que las galas durarían una hora y media, pero esta gala 0 se fue hasta una hora más allá. No es que el ritmo fuera malo: todo lo contrario. La presentación, canción y entrevista de cada concursante nunca había durado menos. Un pim-pam-pum de 18 personas a una velocidad endiablada que se ralentizaba cada vez que el jurado quería hablar con alguno de ellos para preguntarle obviedades ("¿Veremos más de ti que esta canción?"). Es la primera vez y se puede pasar por alto, pero es inevitable sentirse un poquito estafado por la horita extra robada al sueño que les acerca más de lo que quisieran al prime time televisivo clásico.

La nueva vieja televisión

El resto ya nos lo conocemos: canciones blanditas fáciles de tararear, de Rosalía a Soda Stereo pasando por Queen, Britney Spears y Joan Jett, en versiones con más o menos garra, algún que otro gallo y desafines propios de las voces sin entrenar. Al final, 16 concursantes entraron en la Academia tras un final que se volvió árido desde que Chenoa anunció que el público podía elegir por su favorito a través de una app que no estaba preparada para la afluencia de público que llegó (y no paraba de dar error). Claramente la escaleta no estaba bien preparada para la espera y el programa acabó por volverse un poco farragoso.

No todo fue bueno y luminoso tampoco: 'Operación Triunfo', a ratos, parecía prima hermana del '¿Qué apostamos?' de los años 90, con un product placement bancario lamentable más propio de La Velada del Año (que necesita vivir de él para montarla) que de un evento organizado por Prime Video. Hasta la presentadora parecía bajar la voz y tener vergüenza de sacar el patrocinio a colación. Si uno paga una suscripción no es para comerse anuncios, por mucho que sea un intento de imitar la televisión lineal en todas sus circunstancias.

Si bien todavía es pronto para juzgar a los concursantes, sí parecen haber acertado escogiendo a un elenco joven (los mayores tienen 26 años, los menores 18), diverso y con algo que se echa de menos en la televisión actual: realidad. La gran mayoría de ellos estaban tan nerviosos que se les veía temblar al coger el micrófono, quedarse en blanco ante el jurado, no creerse que estuvieran viviendo su sueño. Es lo que Telecinco quiere hacer cada vez que mete anónimos en una casa, solo para descubrir que ya se las saben todas. En 'OT 2023' aún les falta un golpe de horno... y forma parte de su ADN. Con suerte, es el ingrediente del éxito.

Y no lloré

Había ciertas dudas sobre la elección de Chenoa como presentadora: al fin y al cabo, salvo sus colaboraciones en 'Zapeando' y 'Tu cara me suena' nunca se había convertido en la cara visible de un formato tan potente como este. Pero, quizá también por esa inexperiencia, acabó resultando auténtica y acaparando las miradas al llorar viendo la Academia, recordando su relación con David Bisbal y con un outfit en el que llevaba bordado su número de concursante (el 89). Empecé viéndola con la ceja levantada y terminé convencido de que ella era la presentadora perfecta para esta edición... y quizá solo para esta, plagada de nervios, emociones a flor de piel y la sensación, como en 2017, de hacer algo nuevo rescatando un formato antiguo.

'Operación Triunfo' siempre ha funcionado por ciclos. Se emite año tras año con éxito hasta que ya no da audiencia y pasa a otro canal donde se repite la misma jugada. Tres años después de la descafeinada edición que ganó Nía, el público -y la industria- está abierto a nuevas caras y voces. Si Prime Video tiene la suficiente capacidad e introducción en los hogares españoles como para crear estrellas, es un misterio que resolveremos próximamente.

De repente, ver la televisión todos juntos a una hora determinada se ha convertido en algo novedoso y casi emocionante: Prime Video ha sabido convertir la rutina en evento, y salir reforzada (técnicamente el programa fue impoluto) de la hazaña. Ahora solo falta que aguante hasta febrero siendo relevante y no se disipe tras el habitual bombazo de las primeras galas. De momento, su primera gran prueba de fuego la tienen en el 24 Horas de YouTube, donde veremos si hay un público para su apuesta millonaria o todo ha quedado en un envoltorio tan bien pensado y estructurado como vacío por dentro.

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