David Broncano se ha negado a aparcar el espíritu de 'La Revuelta' para dar un masaje a Pedro Sánchez: "Hoy esto es El Jefe Infiltrado"

David Broncano se ha negado a aparcar el espíritu de 'La Revuelta' para dar un masaje a Pedro Sánchez: "Hoy esto es El Jefe Infiltrado"

El 29-N nos toca votar, y quienes van a dominar el debate público son David Broncano, Pablo Motos y Jordi Wild. En estas estamos

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Randy Meeks

Editor

Pues nada, ya ha empezado la campaña política para las elecciones del 29-N. Y esta vez los canales no se van a conformar con un debate y cuatro entrevistas en 'El Hormiguero': todos quieren su parte. El tradicional, Pablo Motos, pero también Jordi Wild y un sorprendente David Broncano que empezó la propuesta como una broma pero ha acabado dando el pistoletazo de salida al éxodo por los programas de entretenimiento de todos nuestros políticos esta noche con la entrevista a Pedro Sánchez, que no ha sido el masaje que esperaban unos ni la confrontación directa que, por algún motivo, deseaban otros. 'La Revuelta' llega hasta donde llega.

Sabe más el Perro Sanxe por perro que por Sanxe

Voy a intentar, dentro de lo posible, no meterme en consignas políticas de ningún tipo, vaya por delante. Mi voto no va para el PSOE pero, incluso aunque lo fuera, lo interesante de la entrevista de 'La Revuelta' ha estado en su estilo televisivo, que ha abandonado por momentos la comedia para convertirse en un mitin que el presidente del Gobierno se tenía bien aprendido. Por suerte, el presentador ha estado rápido para llevarle la contraria con ironía y cierto tono árido, preguntarle por temas espinosos y no abandonar la amabilidad que después han pedido a todas las fuerzas políticas

Al final, entre broma y broma, la verdad asoma, y aunque muchos predecían un guion ya preparado (algo que puede echarse por tierra simplemente viendo los embarranques de Broncano), ambos han tenido tiempo de hablar no solo de los logros sino también de Ceuta, la ley Mordaza, la corrupción de Ábalos o, sobre todo, la vivienda, advirtiendo "Os habéis esperado justo al final, ¿eh, Pedro?". Todo lo que se mete en política pierde su halo de liviandad, y este programa, por más que prometiera ser como cualquier noche, no ha podido evitar entrar en lógicos tonos ásperos, recriminaciones y achaques. Ni jugando en casa le han dejado meter un gol por la escuadra.

A la postre, lo más divertido de las casi dos horas de entrevista ha sido la manera de revertir constantemente los tópicos sobre la relación del programa con Sánchez, y más allá de la palabrería, lo han demostrado. Personalmente, creía que en una entrevista de este calibre le cortarían el micrófono a las improvisaciones de Grison, Ricardo Castella y Sergio Bezos, pero no han tenido problema en soltar cualquier cosa que pasara por sus cabeza. 

Y, claro, jugaban en terreno amigo, pero era inevitable pensar cómo cambiaría el tono jocoso (casi celebratorio, incluyendo ovaciones del público, pero con claro deje a funeral) del propio programa si estuviera sentado Santiago Abascal en lugar de Pedro Sánchez. No sería la primera vez, como bien sabe Mariló Montero, que la algarabía habitual se vuelve abucheo.

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Obviamente, y como buen político en campaña, Sánchez se ha mostrado en tensión pero distendido, soltando su mitin y sin preocuparse del todo por las preguntas que le hacía su interlocutor, un Broncano notablemente más nervioso de lo habitual, como le suele pasar cuando teme estar metiéndose en charcos. Aunque le ha preguntado por temas espinosos, e incluso sacado el tema de las joyas de Zapatero, su coincidencia ideológica le ha quitado cierto punto de interés a la entrevista (al igual que pasa entre Pablo Motos y Feijóo, por ejemplo). 

Perro

Hay gente que ha visto 'La Revuelta' por primera vez esperando un programa de periodismo serio, una entrevista incisiva donde le pusieran los puntos sobre las íes o incluso le preguntaran conspiranoias de Internet al presidente del gobierno. Sin embargo, como ha advertido en sus primeros compases, el presentador no es un periodista ni un comunicador, sino un cómico que ha tratado de llevar la contraria en los temas que para él son importantes (una vez más, el doloroso acceso a la vivienda), buscando la complicidad pero no la comodidad. 

Ha sido un envite curioso del que Pedro Sánchez no sale ni más fuerte ni más débil. Sin embargo, 'La Revuelta' sí ha demostrado que las entrevistas políticas en programas de entretenimiento no tienen por qué ser encerronas o masajes: también pueden ser charlas más distendidas donde ver la otra cara de los candidatos y lo que sobra, realmente, es el speech, el mitin aprendido mil veces, el "rollo patatero", como Candela Peña le ha dicho a "La Peter". 

Ahora queda por delante un panorama en el que Sánchez tendrá que decidir si acepta la mano del resto de sitios donde le han invitado... y la oposición deberá hacer lo mismo. Me cuesta imaginar a Feijóo respondiendo a las preguntas clásicas, pero nunca se sabe. La campaña ha comenzado, y lo ha hecho respondiendo a "¿Cuánto dinero tienes?" y "¿Cuánto has follado en los últimos 30 días?" antes de que los siguientes encargados de testar a los candidatos sean Jordi Wild y Pablo Motos. El signo de los tiempos, supongo.

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