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'El dilema de las redes': un implacable documental de Netflix que advierte del daño irreparable de la manipulación con la que convivimos
Críticas

'El dilema de las redes': un implacable documental de Netflix que advierte del daño irreparable de la manipulación con la que convivimos

Casi al final de este aterrador documental de Netflix dirigido por Jeff Orlowski, uno de los entrevistados habla del pensamiento cortoplacista de la sociedad actual, poniendo como ejemplo el mayor valor de un árbol talado o una ballena muerta frente al de uno plantado y un animal vivo. Es una buena forma de aproximarse a 'El dilema de las redes', una necesaria y didáctica llamada de atención al peligro de las redes sociales. Un daño, tal vez, irreparable.

El fin del mundo

Y esos invitados no son gente de a pie captada de manera aleatoria. Por ahí pasan técnicos, diseñadores y creativos de las más imponentes redes sociales y aplicaciones de los últimos años. Creadores de "herramientas" que dominan el mundo y los impulsos humanos, analistas de mercado, abogados y periodistas dan la voz de alarma en un llamamiento a la conciencia en este preocupante relato sobre la realidad virtual y la realidad a secas. Pesos pesados de Google, Twitter, Facebook, Instagram, Pinterest... que miran hacia atrás con remordimientos y sentimiento de culpa, intentando concienciar a una sociedad confundida a voluntad.

Publicamos tweets, le damos al «Me gusta» y compartimos contenidos, pero ¿cuáles son las consecuencias de nuestra cada vez mayor dependencia de las redes sociales? A medida que las plataformas digitales se convierten en un cordón umbilical con el que estamos siempre conectados, estos expertos veteranos de Silicon Valley revelan la cruda realidad que se oculta al otro lado de la pantalla para mostrar cómo se reprograma la civilización las redes sociales.

En The Coming Age of Calm Technology, artículo escrito por Mark Weiser y John Seely Brown, para Xerox PARC en muy lejano otoño de 1996, se advertía de los peligros que que conllevan el cambio y la revolución tecnológica en nuestras vidas. Se hacía hincapié en que ante estas situaciones lo que importa no es la tecnología en sí, sino su relación con nosotros. Lejos de considerar que atravesamos la edad de oro de la información (en realidad no atravesamos la edad de oro de NADA), este grupo de profesionales casi más preocupados que arrepentidos pone frente al espectador el dilema de las redes sociales, los algortimos y la implacable fuerza del contenido que nos ofrecen nuestros dispositivos. Resulta paradójico que tengamos que entrar a Netflix para ver el documental, ¿verdad?

Algoritmos, Fake News y otros asesinos invisibles

Con dos directores de fotografía para los dos estilos narrativos que conviven aquí, el documental de Jeff Orlowski ofrece por un lado la sucesión de testimonios, casi expiaciones, de todos esos profesionales mientras recrea el día a día de una familia media norteamericana. Ese punto, lógicamente lo menos atractivo de la propuesta, aligera un poco la gravedad del fondo poniendo en imágenes una recreación del impacto familiar cuando sus miembros comienzan a vivir con más intensidad su realidades virtuales que las cenas en familia.

Social Dilemma

La parte documental y la dramática se combinan para trasladar la inmensidad del problema planteado por las redes sociales, "herramientas" con el potencial suficiente para derribar gobiernos, alterar el tejido de la sociedad o corromper la democracia mediante la manipulación y la desinformación. No podía faltar el papel desempeñado por Facebook en la presunta intromisión rusa en las elecciones de 2016 en los Estados Unidos de América o en la propagación de teorías conspirativas sobre la actual pandemia de coronavirus.

'El dilema de las redes' culpa a la tecnología, pero también subraya que hemos sido nosotros los que, sin saberlo primero y bastante conscientes después, hemos creado este monstruo. También hace hincapié en cómo se aprovecha la vulnerabilidad y predisposición humana a través del diseño de estas plataformas, destinadas a, en el peor de los casos, terminar con la civilización tal y cómo conocemos. Somos ratas de laboratorio y en constante manipulación, y lo hemos asimilado de manera natural. Tal vez sería un buen comienzo para todos intentar ver el documental sin mirar el móvil cada cinco minutos.

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