A veces Netflix prefiere no arriesgar y simplemente caminar por terreno que conoce. Y es justo lo que ha hecho con 'Oasis', su nueva serie ambientada en un resort de lujo donde una desaparición sacude la aparente calma de la alta sociedad veraniega. La premisa la conocemos y no es casualidad: la serie arranca con un crimen en un entorno paradisíaco y una comunidad cerrada de ricos y empleados enfrentados, un esquema que inevitablemente remite a títulos como 'The White Lotus'.
Pero solo tienen en común las olas en la playa, los cuerpos perfectos, los secretos y las tensiones de clase. Porque la ficción que apuesta más por el atractivo superficial de sus personajes y su entorno que por una mirada realmente incisiva como la de la serie a la que quiere parecerse.
Una desaparición
La serie creada por Ramón Campos ('El caso Asunta') arranca cuando Celia (Victoria Kantch), trabajadora del resort, desaparece tras una noche en la playa. Su cuerpo aparece inconsciente mientras su móvil se hunde en la piscina del complejo, y la policía irrumpe en el Oasis Infinity para investigar lo ocurrido. A partir de ahí, la serie plantea el típico whodunit en un entorno cerrado donde nadie es del todo inocente.
Pero en lugar de centrarse en la investigación policial o en los adultos del resort, 'Oasis' elige como eje a Helena (Ana Garcés), amiga de Celia, y a Dani (Tomy Aguilera), un huésped recién llegado que mantenía una conexión romántica con ella. Él es quien nos guía con la voz en off, aunque pronto la serie abandona esa estructura más formal para lanzarse de lleno al caos emocional de los jóvenes.
A partir de aquí, el cierre del hotel por orden policial convierte el Oasis en una jaula de oro donde clases sociales chocan constantemente. Los conflictos entre clientes ricos y personal se intensifican en situaciones cotidianas -desde cortes de aire acondicionado hasta fiestas improvisadas-, mientras los jóvenes convierten cualquier tensión sentimental en un drama absoluto digno de telenovela.
Aunque la serie intenta abordar temas como la desigualdad o las aspiraciones frustradas, la mayoría de sus personajes resultan más bien arquetipos. Helena representa la rabia de la clase trabajadora, pero su entorno estético suaviza su conflicto; y otros personajes como Alicia o Leo funcionan más como catalizadores de drama que como figuras desarrolladas, lo que resta fuerza al trasfondo social.
El intento de crítica de clase aparece en diálogos puntuales y enfrentamientos evidentes entre ricos y empleados, pero rara vez alcanza una profundidad que haga que el viaje merezca la pena. Las tensiones existen, pero quedan diluidas por tramas románticas, fiestas y triángulos amorosos que terminan ocupando el centro de la serie más que cualquier reflexión real sobre desigualdad.
Al final, 'Oasis' encaja perfectamente en la tendencia de series de streaming sobre ricos disfuncionales en situaciones desesperadas. Funciona como un entretenimiento ligero ideal para verano, con suficientes giros y conflictos para mantener el interés, pero no llega a aportar nada especialmente nuevo que haga que la recordemos cuando termina. Una pena.
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