A mediados de los años 80, el cine se encontraba en un punto de auge en donde las producciones de fantasía, aventura y terror estaban a tope entre todos los públicos. Esto, en un futuro cercano, se convertiría en un problema ya que, con elementos y recursos visuales que muchos consideraron como grotescos, dos películas son consideradas como las pioneras de la clasificación PG-13, que restringe (o al menos en nuestros tiempos 'recomienda') ser vistas por un público menor a los trece años.
"Se recomienda a los padres que tengan cuidado"
Las cintas 'Indiana Jones y el Templo Maldito' de Steven Spielberg y 'Gremlins' de Joe Dante, se estrenaron en esta década como grandes promesas de taquilla destinadas a un público joven; sin embargo, los espectadores notaron que contenían elementos más oscuros y violentos que las típicas producciones infantiles. A partir de esta dicotomía entre el contenido y la audiencia existente generó una necesidad imperiosa de una nueva clasificación cinematográfica que no fuera apta para los menores de 13 años.
Ambas producciones, aparentemente destinadas a todo tipo de público, tuvieron que ser reclasificadas, ya que, pese a su tono aventurero (o incluso navideño) incluían escenas de violencia y referencias cultos oscuros, por lo que no encajaban del todo en ninguna de las categorías ya establecidas.
La MPAA (Motion Picture Association of America) creó entonces la categoría PG-13, en la que "se recomienda a los padres que tengan cuidado. Algunos materiales pueden resultar inapropiados para preadolescentes".
Entre los factores que pueden hacer que una película tenga esta calificación, están el uso frecuente de palabras malsonantes o lenguaje vulgar, y también cintas que exploran temas como la muerte, la enfermedad, el divorcio, la discriminación o la adicción, así como referencias sexuales, insinuaciones y desnudez parcial.
Aunque sabemos que las escenas de 'Indiana Jones' eran demasiado intensas para ser consideradas "G" (apta para todas las edades), pero no lo suficientemente extremas como para ser clasificadas como "R" (Restricted, restringido a mayores de 17 años), lo cierto es que incluían comidas repugnantes, oscuros cultos hindúes, gente con el corazón arrancado en vivo y monstruos que explotaban en el microondas, lo que se consideró como alarmante para los menores de 13 años.
La "tormenta perfecta" de Steven Spielberg
Al respecto, el propio Steven Spielberg comentó en su momento que "fue una especie de tormenta perfecta de películas que yo produje o dirigí", acerca de la calificación de las cintas y como parte de lo que entonces era el 40 aniversario del sistema de clasificación.
El director de 'Indiana Jones', que también fue productor de 'Gremlins', dijo que estaba de acuerdo con las objeciones de los padres a las clasificaciones de dichas cintas, pero también pensó que habría sido injusto ponerles una clasificación R, que impediría que los adolescentes y los niños mayores las vieran.
La atracción de lo prohibido, la garantía de que esas películas juveniles tendrían dosis de violencia y otros contenidos prohibidos nunca vistos, convirtió el PG-13, más que en una advertencia, en un desafiante sello que exhibir con orgullo. Y de ahí a la normalización: las películas PG-13 son la calificación a la que aspira toda película no infantil pero tampoco estrictamente para adultos.
En Espinof | Las 14 mejores películas de Steven Spielberg, ordenadas de la menos buena a la mayor obra maestra de su carrera
En Espinof | 'Gremlins 2', la infravalorada película que advirtió al mundo de lo que estaba por venir
Ver 0 comentarios