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'Cajón Desastre', Nostalgia TV

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En 1988, los niños nos quedamos “huérfanos”, televisivamente hablando. La Bola de Cristal dejó de emitirse; se fue joven convirtiéndose así en programa de culto por los siglos de los siglos. Llenar ese vacío que dejaron Alaska y sus electroduendes en nuestros corazones y asumir la tarea de entretener a los niños en esas mañanas de sábado, iba a resultar difícil. Pero entonces llegó ‘Cajón Desastre’, y con él, una nueva mini-revolución.

Cierto es que Cajón Desastre era más políticamente correcto, o, mejor dicho, apolítico. Nadie nos explicaba las teorías marxistas o defendía el capitalismo. Pero, como programa contenedor, dio cabida a formatos que supusieron nuevos hitos: una nueva forma de hacer humor (Faemino y Cansado), series de éxito que acabaron “volando” solas (como la del alienígena más famoso, ‘Alf’) e incluso fue el precursor de las sitcom españolas con su espacio ‘Pase sin llamar’.

Un programa para todos los públicos

El mayor mérito de ‘Cajón Desastre’ como programa era su empeño en gustar a todos los niños de la casa, independientemente de su edad. Era, literalmente, un cajón desastre donde todo tenía cabida: dibujos, pruebas sobre patines, la emisión de series míticas y espacios de producción propia. Un baúl lleno de sorpresas que iban siendo desveladas por una jovencísima Miriam Díaz Aroca, que dio con este programa el gran paso de azafata a presentadora; un trabajo que le valió la nominación al TP de oro en 1990 como mejor presentadora y que le abriría otras puertas aún más grandes en el futuro.

Como magazine, se estructuraba en secciones; en este caso, una “para cada hermano”. Los contenidos se ajustaban a diferentes franjas de edades, diferenciando así tres grandes partes en el programa: dibujos animados, pensados para niños de hasta 9 años; las actividades, que contaban con la participación de los “chavales” de hasta 14 años y una sección final llamada a a atraer a los teenagers de la casa (suponemos que se eran los últimos en levantarse), con series que forman parte ya de nuestra memoria colectiva, actuaciones musicales y otros contenidos.

Los “dibus”

Los más pequeños de la casa eran convocados a las 9:00 de la mañana con un bloque de setenta y cinco minutos de animación. Se ofrecían series que aún hoy siguen siendo rarezas, como ‘Emilie’, una serie de dibujos francesa de la que no he sido capaz de encontrar nada en la red y ‘Calculín’, el Eduard Punset de los niños. También cobró vida en esta sección la criatura de Quino, ‘Mafalda’ o el hombre lobo ‘Teen Wolf’, la adaptación a serie animada de ese clásico de los 80 progaonizado por Michael J. Fox.

Sin duda, no están en el ‘top 10’ de los dibujos que recordamos cuando nos ponemos nostálgicos (véase ‘David el Gnomo’, ‘Dragones y Mazmorras’, y otros clásicos de nuestro imaginario). Pero lo cierto es que siguen estando en la memoria. Sólo hace falta volver a ver la cabecera del programa para experimentar esa sensación de déjà vu.

Las Actividades

La segunda parte del programa tenía lugar en plató y estaba dirigida a niños y niñas de hasta 14 años. De 11 a 12 de la mañana, la acción se situaba en el ‘Estadio Desastre’. Los chavales acudían para participar por equipos (con nombres tan propios de mentes de doce años y que entonces nos hacían tanta gracia como “Mermelada de Pus”) en competiciones con diferentes juegos y circuitos. Una especie de Gran Prix a pequeña escala que tenía lugar mientras sus compañeros del colegio les animaban desde las gradas.

La creatividad se alentaba con concursos de dibujos como ‘Ilustración’, en el que todos los niños del plató pintaban sobre un tema común, y otras secciones similares como ‘Lápices de colores’. La habilidad se ponía a prueba con unos patines en ‘Sobre ruedas’. La oferta era tan completa que también había lugar para la divulgación (cumpliendo así con creces las tres máximas de la televisión “formar, informar y entretener”). Esta tarea corría a cargo de la serie de documentales ‘Contrastes’.

Los contenidos para adolescentes

La tercera parte este magazine fue sin duda la que más éxito le reportó. Era de corte más juvenil, pensada para los más mayores de la casa y ofrecía tantos contenidos diferentes que casi era un programa con vida propia dentro de ‘Cajón Desastre’. Allí descubrimos tesoros de nuestra infancia/pre-adolescencia como Colegio Degrassi (Degrassi Junior High, decía la sintonía original), una serie sobre un instituto canadiense que supuso toda una novedad en nuestras pantallas y que, con la perspectiva del paso de los años, resulta mucho menos supérflua que otras series del género que nos llegaron después.

Las aventuras del extraterrestre más querido después de E.T.,‘Alf’, también se vieron en televisión por primera vez gracias a ‘Cajón Desastre’. Y fue todo un acierto: tanto éxito tuvo que en TVE le buscaron su propio hueco fuera del magazine, pasando a emitirse a partir de 1989 los domingos por la tarde en La 1. En esta misma sección se emitieron después otras series como ‘Los Robinsones Suízos’ o ‘De otro mundo’.

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‘Pase sin llamar’ fue la gran aportación del programa. Se trataba de una telecomedia ambientada en una familia y sus tres hijos. Esa fórmula que después veríamos repetida hasta la saciedad, pero importada de USA (como ‘Los problemas crecen’, que se emitiría en la segunda etapa del programa). Esta sitcom de producción propia estaba protagonizada por un entonces jovencísimo Ángel de Andrés (Manolo, de ‘Manos a la obra’) y Marta Fernández Muro.

Actuaciones musicales al más puro estilo guateque de garaje de grupos por aquel entonces de moda (No me pises que llevo chanclas, Siniestro Total o Los Refrescos, además de otros menos conocidos) y demás “variedades” completaban la sección juvenil. Allí se daban cita Jordi Bertrán con sus espectáculos de títeres, Juan Tamariz con su espacio ‘Magia Street’ o el humor irreverente de Faemino y Cansado, que se estrenaban en televisión con su sección ‘Cinema Desastre’.

Segunda etapa: cada tarde, de lunes a jueves

Fue en abril de 1990 cuando el programa se reubicó en la parrilla, pasando a ser diario y a entretenernos en la hora de la merienda, después de ‘Yupi’ y su mundo, al que todos muchos cogimos manía porque nos parecía un indigno sustituto de Espinete. El programa se renovó y se ajustó a una duración mucho menor. Se unieron nuevos colaboradores y nuevas series como ‘Patoaventuras’ o ‘Los Problemas Crecen’ y se crearon secciones como ‘Consultorio Desastre’, conducido por Miriam junto a Faemino y Cansado, ‘Radio Desastre’ o la deportiva ‘Acción en Acción’.

La excelente capacidad de Miriam Díaz Aroca para comunicar, su juventud y su dinamismo tuvieron mucho que ver en el éxito de este programa que buscaba entretener y divertir, pero también educar, con una conductora que se mostrara cercana y que empatizara con los niños y niñas. Supo darle identidad al programa y los espectadores respondieron eligiendo a este magazine como el mejor programa infantil y otorgándole así dos premios TP de Oro en 1988 y 1989. En marzo de 1991 TVE decidió dejar de emitirlo, para sustituirlo por un nuevo espacio de concursos.

Ficha Técnica: Cajón Desastre

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  • Título Original: Cajón Desastre
  • Género: Magazine infantil
  • Cadena: La 1 (1988-1991)
  • Emitida en España: TVE
  • Disponibilidad DVD: No

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