En unos meses se estrenará en cines 'Yo soy Rocky', una película que te permitirá descubrir cómo Sylvester Stallone, cansado de no encontrar buenos papeles como actor, se echó la manta a la cabeza y escribió el filme que le cambiaría la vida para siempre. Pero antes de llegar a ese punto trató de abrirse paso en Hollywood, topándose con más de un portazo y también con alguna audición en la que tuvo que recurrir al ingenio para ganarse al director. Eso fue lo que sucedió hace 55 años durante un casting con Woody Allen.
La película en cuestión era 'Bananas' (1971), una disparatada comedia dirigida por el realizador neoyorquino en la que el futuro John Rambo apenas tenía un rol testimonial como atracador del metro. Sin embargo, la anécdota de cómo consiguió el trabajo resulta mucho más interesante que su breve aparición en pantalla. Y es que hoy quizás nos sorprenda escuchar esto, más ahora que estamos a la espera del estreno de 'Tulsa King' donde hace de un gánster con cara de malas pulgas, pero en sus primeros años en la industria la verdad es que no todos veían en él el tiparraco que lideraría la taquilla, por lo que un asistente de Woody Allen, tras su prueba, le dijo que no se veía intimidante.
Actuar, una mezcla de resiliencia... y suerte
"Actuar es una batalla de desgaste que exige talento, buena suerte y muchísima perseverancia. (...) ¿Perseverancia? De eso tenía de sobra. ¿Buena suerte? Ninguna. Pero entonces ocurrió un pequeño milagro. Vi a última hora un anuncio en la prensa del sector: buscaban extras para una película de Woody Allen llamada 'Bananas'", expone en The Steps, su recién publicado libro de memorias, recordando su casting para la película, y lo que le dijo el asistente del directo: "No impones lo suficiente". "Aquello me cayó como un jarro de agua fría. Toda la vida había sido el típico chulo que destacaba por dar problemas. Pensaba que para dar una imagen así yo era el candidato perfecto", quiso agregar.
"Supongo que ahí debería haber acabado todo, pensé mientras empezaba a salir del metro, hecho polvo. Pero me detuve. No podía rendirme mientras me quedara aunque fuera un uno por ciento de posibilidades. Mientras quedara una rendija de esperanza, tenía que rebelarme contra el rechazo. Entré en una farmacia al salir de Grand Central y compré un tarro de vaselina de 15 centavos. Me engominé el pelo hasta dejármelo bien repeinado y brillante; luego fui recogiendo hollín y mugre de las paredes y de las escaleras del metro y me unté una fina capa por la cara mientras bajaba de nuevo hacia el andén. Woody Allen me vio venir hacia él y bajó la mirada rápidamente. Ahora era él quien parecía nervioso. Entonces, y esto es la pura verdad, me acerqué, me puse frente a él y le dije con mi voz más grave: '¿Impresiono ahora?'. Consiguí el papel". The Steps
"Era un papel sin frases y apenas salía en pantalla minuto y medio, pero para mí marcó un antes y un después a nivel personal. No porque me catapultara a personajes más grandes, sino porque cambió mi perspectiva. A partir de ese día, la palabra no se convirtió en un tal vez", concluye el actor sobre esta audición dejando claro cómo ya no habría un no para él. Y bueno, ya habéis visto el tráiler de Yo soy Rocky y lo mucho que luchó para protagonizar aquella película que lo terminaría de lanzar hacia el estrellato internacional.
Imagen | Armor / Bananas
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