La voz de Rocky es una de las grandes sorpresas de 'Proyecto Salvación', la película de ciencia ficción protagonizada por Ryan Gosling, pero detrás de los sonidos del extraterrestre hay mucho más que instrumentos musicales, experimentación y diseño de sonido. Erik Aadahl, responsable del sonido de la película, ha revelado uno de los secretos más personales que esconde la aventura espacial: uno de los últimos sonidos de Rocky procede de Little, su chihuahua.
El técnico había grabado a su mascota tiempo atrás sin saber si aquella grabación llegaría a utilizarse en una película. Al final, encontró el momento perfecto para incorporarla a una de las escenas más emotivas de la historia.
Uno de los sonidos más emotivos
En una visita al estudio donde se desarrolló el diseño sonoro de la película, Aadahl explicó -en una entrevista que se puede ver aquí- que crear la voz de Rocky fue uno de los mayores desafíos de su carrera. A diferencia de lo que ocurre en muchas películas de ciencia ficción, el extraterrestre no debía resultar amenazante, sino convertirse en un personaje con el que el público pudiera conectar.
"Es la criatura más desafiante que he tenido que diseñar para cualquier película"
Desde el principio, los directores Phil Lord y Christopher Miller tenían claro que la voz de Rocky debía sonar orgánica, como si un micrófono a bordo de la nave espacial estuviera grabando realmente a una criatura extraterrestre.
"No podía ser electrónica, no podía ser sintética, no debíamos usar ordenadores para hacerlo", explicó Aadahl al recordar las indicaciones de los cineastas. El objetivo era construir un sistema de comunicación creíble, con matices suficientes para expresar curiosidad, enfado, alegría o impaciencia, sin perder la sensación de estar escuchando a un ser completamente distinto.
Para encontrar ese sonido, el diseñador experimentó con distintos instrumentos y grabaciones. Primero probó con un clarinete bajo, pero terminó encontrando una base más adecuada en instrumentos como la ocarina, cuyas notas le permitían conseguir una sonoridad cálida y natural. A esas melodías añadió otros instrumentos, sonidos de pájaros y diferentes capas vocales para construir el lenguaje de Rocky. El resultado debía tener coherencia y, al mismo tiempo, suficiente variedad para que cada palabra transmitiera algo más que una información literal. Como explicó Aadahl, la clave estaba en combinar todos esos elementos para que parecieran proceder de una sola criatura.
La construcción del idioma exigió un trabajo minucioso. Una vez definida la identidad sonora de Rocky, el equipo desarrolló palabra por palabra sus patrones y cambios de frecuencia, de modo que el extraterrestre tuviera una forma reconocible de comunicarse. Esa atención al detalle permite que el público descubra nuevos matices al volver a ver la película: expresiones que al principio pueden parecer simples sonidos adquieren significado cuando se comprende qué intenta decir Rocky y cómo interpreta Grace sus mensajes. Para Aadahl, esa evolución forma parte del atractivo de la historia, porque la comunicación entre ambos personajes no depende únicamente de traducir palabras, sino de aprender a escucharse.
Entre todas las grabaciones utilizadas en la película, sin embargo, había una especialmente importante para el diseñador. Little, su chihuahua, había llegado a su familia después de que su esposa la encontrara en la calle cuando apenas tenía unos meses. El animal estaba muy herido y había perdido un ojo, pero consiguieron rehabilitarlo y devolverle la salud. Aadahl descubrió que su mascota era una fuente inesperada de sonidos interesantes y decidió grabarla, aunque durante mucho tiempo no encontró una escena apropiada en la que utilizarlos. "La grabé, pero nunca puse su voz en un cine. Nunca era el momento apropiado para hacerlo", recordó. Little murió el año pasado, antes de que el técnico encontrara el lugar adecuado para recuperar aquella grabación.
Ese momento llegó con la escena en la que Rocky resulta herido y decide sacrificarse para salvar a Grace, que está inconsciente. El extraterrestre abandona su zona de seguridad y se expone a un peligro mortal para que su compañero pueda llegar a la enfermería de la nave. Aadahl sintió que el pequeño sonido de Little encajaba con la vulnerabilidad de Rocky en ese instante y decidió incorporarlo a la mezcla final. "Pensé que tenía que poner Little en ese último sonido para Rocky", explicó. La grabación que había conservado sin saber si algún día serviría para una película terminó convirtiéndose en parte de una de sus escenas más conmovedoras y en un último homenaje muy especial para su perro.
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