La obsesión de George Lucas por los detalles ha convertido en el universo cinematográfico de 'Star Wars' en uno de los más exitosos en las taquillas de cine, sin embargo, esa meticulosidad llegó hasta un punto poco habitual en Hollywood: modificar el final de una película cuando ya estaba en los cines.
En 1980, pocos días después del estreno de 'Star Wars: El imperio contraataca', el cineasta pidió a su equipo de efectos especiales nuevas tomas para corregir una escena que no terminaba de funcionar como él esperaba. La película ya estaba frente al público, pero Lucas había detectado un problema que no podía dejar pasar.
Durante una de las primeras proyecciones públicas, Lucas notó que el desenlace no se entendía bien. Tras escapar de Ciudad de las Nubes, Luke y Leia se recuperaban en una nave médica de la flota rebelde, mientras Lando y Chewbacca partían en el Halcón Milenario a rescatar a Han Solo. El problema era que el corte pasaba de la cabina del Halcón a la sala médica sin dar ninguna pista visual, lo que Lucas interpretó como un error que el espectador podía preguntarse si todos estaban en la misma nave o en dos distintas, y dónde estaba una respecto a la otra.
Esa versión inicial solo se proyectaba en el formato de 70 mm, en unos cien cines. Con las prisas por terminar la película, nadie había notado el fallo, pero Lucas no estaba dispuesto a dejarlo pasar. Le quedaban tres semanas antes del estreno amplio en 35 mm, previsto para el 18 de junio, y decidió aprovecharlas para crear tres tomas nuevas.
"¡Debía ser una broma; la película ya estaba en cines!"
Tom Smith, entonces director general de Industrial Light & Magic, recordó que recibió una llamada de Lucas con una petición inesperada: necesitaban rodar más planos para la película. Su primera reacción fue pensar que se trataba de una broma, ya que 'El Imperio contraataca' llevaba días proyectándose en los cines, pero Lucas tuvo que aclararle que todavía no se había estrenado en todas las salas.
La solución consistió en incorporar tres tomas nuevas que ayudaran a comprender la ubicación de los personajes y las naves. La primera mostraba mejor la flota rebelde; la segunda acercaba la cámara al Halcón Milenario antes de entrar en su cabina; y la tercera conectaba visualmente la nave de Lando con la fragata médica donde se encontraban Luke y Leia.
Unos cambios pequeños, pero suficientes para que el desenlace resultara más claro.
El trabajo no se limitó a añadir imágenes. El equipo también tuvo que ajustar la música para prolongar la secuencia y modificar parte del diálogo para que sonara como una comunicación transmitida por los sistemas de la nave. Los responsables de ILM completaron las modificaciones en apenas tres semanas, justo a tiempo para el estreno de la versión en 35 milímetros, que llegó a los cines el 18 de junio de 1980.
Tres semanas contra reloj
Hacer todo esto en tan poco tiempo no fue sencillo. Ken Ralston, camarógrafo de efectos de ILM, estaba de descanso en Los Ángeles tras meses de turnos nocturnos cuando le dieron la noticia. Reaccionó igual que Smith y creyó que era un chiste. Ralston se reunió con Lucas y con el artista Joe Johnston para diseñar las tomas, que luego se filmaron en San Rafael, cerca de San Francisco. ILM usó material de archivo y algunos modelos nuevos, mientras el equipo de edición alargaba la música y rediseñaba parte del diálogo para que sonara como si saliera del comunicador.
Según recordó Smith en el libro 'The Making of The Empire Strikes Back', de J.W. Rinzler, el equipo quería demostrar que podía lograrlo, así que consiguió en tres semanas un cambio pasó prácticamente desapercibido para el público.
Quienes acudieron a las salas después de la modificación vieron una versión ligeramente distinta sin que se anunciara como tal. Así, el final de 'El Imperio Contraataca' se convirtió en un ejemplo de cómo la búsqueda de la perfección de George Lucas podía continuar incluso después del estreno de una película que terminaría haciendo historia en el cine de ciencia ficción.
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