Por qué nos fascinan las precuelas: la fiebre de las películas y series de orígenes no es una táctica ni remotamente nueva

¿Por qué nos gusta tanto que nos cuenten los orígenes de nuestros héroes y villanos?

Las precuelas tienen una mala fama terrible. Sin embargo, su concepto es más "creativo" que el de una secuela al uso. Porque una secuela es, a fin de cuentas, arrojar al espectador "más de lo mismo". ¿Te gusta esta aventura? Pues toma otra. Y otra. Y otra. Manteniendo todos los elementos de las entregas previas sea como sea posible. Argumental, industrial o lógicamente.

Es la matemática del serial, tan vieja como el mismo cine y cuyos orígenes literarios se remontan a mucho antes, pero partiendo de obras que no están originariamente pensadas para ser serializadas. Sin embargo, las precuelas añaden un matiz que, sobre el papel, debería dignificarlas: no son "más de lo mismo" sino un salto atrás en el tiempo para hurgar en los orígenes de un personaje, una relación o un suceso.

Hay un interés (siempre sobre el papel) en indagar en los porqués. ¿Por qué algo del pasado influyó en el futuro? Por supuesto, eso es la teoría: de un tiempo a esta parte, las precuelas no son más que una fórmula más para generar franquicias manteniendo una marca famosa, pero sin tener que recurrir necesariamente a las estrellas que han dado fama a la serie. Es decir, es una secuela donde el espectador entiende que, por lógica, a menudo hay que cambiar actores y escenario, lo que desde el punto de vista del negocio es sumamente atractivo.

¿Qué sucede de un tiempo a esta parte que hacen tantas precuelas? Disney recurre a ellas continuamente, a través de sus éxitos animados y dos de sus grandes generadoras de franquicias, Lucasfilm y Marvel, pero no es el único estudio que lo hace, ni mucho menos. Ejemplos como 'Joker', 'Prometheus' y la serie 'Alien: Planeta Tierra', 'The King's Man' (precuela de la saga 'Kingsman'), 'Cristal Oscuro: La era de la resistencia', 'Santos Criminales' ('The Many Saints of Newark', precuela de la serie 'Los Soprano'), 'La casa del dragón' o 'El caballero de los siete reinos' (precuelas de 'Juego de Tronos'), dejan bien claro que el concepto de precuela está definitivamente asentado en la maquinaria de Hollywood. Pero... ¿cómo hemos llegado a este punto? Revisamos la historia de este recurso pensado para que el chorizo industrial del cine no pare nunca.

Precuelas: Origins

La primera precuela entendida como tal en el cine bien podría ser 'Los primeros golpes de Butch Cassidy y Sundance' ('Butch and Sundance: The Early Days'), que se rodó para aprovechar el éxito de 'Dos hombres y un destino' ('Butch Cassidy and the Sundance Kid', 1969) pero llegó a las pantallas nada menos que 10 años después. Tom Berenger sustituyó a Paul Newman, y William Katt a Robert Redford, y les dirigió Richard Lester, muy bregado en secuelas de grandes éxitos dirigidos por otros (de 'Los tres mosqueteros' a 'Superman II', pasando por 'Robin y Marian').

Conservó a William Goldman, guionista de la película original, lo que ya plantea aspectos de las precuelas que luego acabarían siendo ingredientes familiares: algunos elementos del original se conservan y otros no, pero la sensación general es la de "hacemos la precuela porque no podemos hacer la secuela". Se viste de reflexión sobre los orígenes del mito posterior y a menudo se recurre a la parodia o la desmitificación.

Pero, desde luego, la tradición de las precuelas se remonta a mucho antes que los inicios del cine. De hecho, el poema épico perdido 'Cipria', escrito entre el siglo VII y el VI a.C., pretende completar aquellos detalles relativos a la Guerra de Troya que acontecieron antes de lo narrado en la 'Iliada' y la 'Odisea'. Pero fue escrito después, es decir, que ya existía esa vocación de la precuela de "tapar agujeros" en las narrativas.

En literatura ha sido una práctica habitual durante todo el siglo XX, o incluso antes: ahí están 'Ricardo II', 'Enrique IV' y 'Enrique V' de William Shakespeare como precuelas (escritas posteriormente en el tiempo, no olvidemos) de 'Ricardo III' y 'Enrique VI'. ¿Más casos notables? Sin duda, 'Preludio a la Fundación' y 'Hacia la Fundación', precuelas muy tardías (más allá de los años ochenta) de la magistral 'Fundación' de Isaac Asimov, de 1951.

También Tom Clancy escribió 'Juego de patriotas' como historia de origen de su Jack Ryan, años después de que tuvieran éxito otros libros protagonizados por el analista de la CIA. Y uno de los ejemplos más recientes y más notorios es 'Wicked', popular por el musical (y su adaptación al cine) pero que nació como precuela literaria en 1995 acerca de la Bruja del Oeste de 'El mago de Oz'.

Como decimos, en el cine hay precuelas desde los mismos orígenes del medio. El cine fantástico las usó a menudo para recuperar monstruos que habían quedado inutilizados en la entrega anterior. Es el caso de 'El golem' (1920), que en realidad es una precuela de una película de 1915 que hoy se considera perdida. Y hay innumerables ejemplos, de la precuela de 2011 de 'La cosa' (que no alcanza la gloria de su precedente, pero tiene una manera muy fina e inteligente de hilar las dos historias) al ignoto telefilm 'Psicosis IV', donde Norman Bates recuerda los inicios de su trauma (la fabulosa serie 'Bates Motel' también hace el mismo ejercicio).

Hoy es técnica habitual en el género: la segunda y la tercera entrega de 'Paranormal Activity' son precuelas de la primera; el warrenverso de James Wan se cimenta sobre precuelas, siendo todas las 'Annabelle' y 'La monja' precuelas de las 'Expediente Warren'; la tercera y cuarta 'Insidious' son precuelas de las dos primeras; y la franquicia 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos' cuenta los orígenes de algunos de los más célebres personajes de la saga 'Harry Potter'.

Y no solo dentro del cine fantástico. Muy a menudo el cine de prestigio o comercial se ha apropiado de la técnica de la precuela. Uno de los casos más conocidos es 'El padrino II', que cuenta la historia del joven Vito Corleone (Robert de Niro), personaje que había interpretado antes Marlon Brando, siguiendo una táctica que ya estaba en la novela original de Mario Puzo, con un flashback que era casi un pequeño relato inserto en el libro. O la película 'Twin Peaks: Fuego camina conmigo', como precuela de 'Twin Peaks' y su anunciadísima crónica de los últimos días de Laura Palmer.

El caso más conocido y elaborado de una franquicia de precuelas, que se adelanta al caso de 'Star Wars' en términos de popularidad y de posibilidad para contar historias rellenando huecos, es la serie clásica de 'El planeta de los simios'. Tras una secuela al uso en 1970 ('Regreso al planeta de los simios') estrenada tras el éxito del clásico de 1968, la serie contó el origen del conflicto entre simios y humanos en tres películas sucesivas: 'Huida del planeta de los simios' (que usa el viaje en el tiempo para mandar a simios inteligentes a nuestra época, con lo que no es estrictamente una precuela, sino una secuela que emplea herramientas precueleras), 'La rebelión de los simios' (que es, más o menos, la base para las entregas más actuales) y 'Batalla por el planeta de los simios'.

El uso del término "precuela" se masificó de forma más o menos definitiva con la Trilogía de los Episodios I al III de 'Star Wars'. Su éxito inyectó en el gran público la idea, más sofisticada de lo que parece, de que lo que llevaban viendo toda la vida como arranque de una historia eran en realidad episodios intermedios de una historia más amplia. Una cuestión fácil de asimilar por el público acostumbrado, por ejemplo a las largas sagas superheroicas en cómic, herederas de los seriales que ya hemos mencionado, pero no tanto para el espectador medio de los taquillazos de Hollywood.

Además, como precuelas escogían un tema arriesgado: la corrupción de un personaje que en las entregas conocidas por todos era un villano absoluto desde una postura heroica. Estas nuevas precuelas obligaban a empatizar con él y, con ello, replantear lo que el espectador daba por sentado en la trilogía clásica.

Lejos de ser un formato agotado, el recurso sigue y se ha convertido en una de las herramientas básicas de Hollywood para engordar franquicias, a veces con más y a veces con menos ingenio. Ahora mismo están en camino 'The Mandalorian & Grogu' (película que continúa la serie precuela de Disney+), 'Los juegos del hambre: El amanecer en la cosecha', 'Heat 2' (de momento se llama así pero ocurre antes que la original), la serie de 'Una rubia muy legal', la película sobre los orígenes de 'Ocean's 11' (con Margot Robbie), un spin-off de 'Campanilla', y nuevas temporadas de las series originadas a partir de los universos de 'Juego de Tronos' o 'Alien', por mencionar solo unos cuantos ejemplos de las precuelas para cine y TV que se nos vienen encima.

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