Avisaban ya prácticamente desde que se dio luz verde que el segundo spin-off de ‘Juego de tronos’ no se iba a parecer a la serie madre. Y no hace falta ver más de un par de minutos para constatar que así es y creo que eso es bastante bueno. El próximo domingo/madrugada del lunes HBO Max estrena ‘El caballero de los Siete Reinos’ (A Knight of the Seven Kingdom), una serie que sin perder la esencia del mundo de George R. R. Martin toma distancia de lo visto hasta ahora.
Algo que viene desde el material base. Creada por Ira Parker y el propio Martin, la serie está basada en la ristra de historias de caballerías que el escritor ambientó en Poniente. Lejos de tramas palaciegas, de guerras y de dragones, los seis episodios de esta primera temporada ponen en primera línea a un improbable caballero y su peculiar escudero.
Desde lecho de pulgas
Ya aquí tenemos un refrescante cambio: en lugar de gente con renombre, nobles o castellanos, Dunk es un donnadie pupilo de un caballero errante del que casi nadie se acuerda. Sin nadie que abogue por él y solo sus buenas intenciones y honradez, se dirigirá a un gran torneo para intentar probar su valía. Claro, es aquí donde se topará con la realidad a la que ya estamos acostumbrados los fans de ‘Canción de Hielo y fuego’ llena de nobles sin miramientos y sí, Targaryens déspotas.
‘El caballero de los Siete Reinos’ sabe muy bien desde el comienzo cuál es su sitio y su función. ‘La casa del dragón’ y ‘Juego de Tronos’ son el eje central de la crónica de Poniente con decenas de protagonistas y esta serie, que se ambienta entre una y otra y cuyos personajes se llaman con diminutivos irrisorios (Dunk y Egg) resulta una expansión pequeña, tan agradecida como anecdótica. Aun así, se nota de lleno el cariño que le han puesto.
El que sea algo secundario dentro del universo tronero no impide una gran exigencia en el diseño de producción, vestuario, maquillaje y efectos. No hay nada ni en lo visual ni en estilo ni tono (aun siendo mucho más ligero e incluso directamente cómico al comienzo) con lo que te dé la sensación de estar viendo algo fuera de este mundo.
Lo que sí que se observa en ese sentido es que han tenido que ajustar algo sobre la marcha y hay diferencias apreciables entre el tono del primer acto y el del tercero. En realidad, es por un lado una pura necesidad argumental la que hace que los alivios cómicos vayan desapareciendo; por otro lado, creo que el ajuste está más hecho para que no nos olvidemos que esto es el universo ‘Juego de tronos’ por si la presencia de Targaryens, Baratheons y demás no fuera suficiente.
Por lo demás, y como he mencionado antes, el resto está muy cuidado. Incluyendo los protagonistas y su pequeñez ante un mundo que les supera y que ven en los a menudo olvidados ideales de la caballería, la manera de hacer un mundo mejor. Aunque eso signifique enfrentarse a los poderosos. En este sentido tanto Peter Claffey como Dexter Sol Ansell hacen muy buena labor.
En definitiva, a falta de que volvamos a la grandeza de 'La casa del dragón', 'El caballero de los Siete Reinos' es un más que encomiable tentempié para quitarnos el mono de aventuras y crueldades en Poniente. Y un tentempié bastante delicioso: tenemos acción, sangre, violencia, la suciedad e incluso algo de la intriga propia de este universo y, por mí, que me den una temporada así de corta cada año.
En Espinof | Todas las temporadas de 'Juego de Tronos', ordenadas de peor a mejor
En Espinof | Las series más esperadas de 2026
Ver 1 comentarios