He intentado ver 'Café con aroma de mujer' y la exitosa serie de Netflix me ha parecido más sosa que una pechuga de pollo de hospital
Críticas

He intentado ver 'Café con aroma de mujer' y la exitosa serie de Netflix me ha parecido más sosa que una pechuga de pollo de hospital

De vez en cuando hay que salirse de la zona de confort, ya que nunca sabes lo que te puedes estar perdiendo. El éxito arrollador de 'Café con aroma de mujer' en Netflix, así como su fracaso rotundo en Telecinco, me llevó a querer comprobar por mí misma si este fenómeno seriéfilo estaba a la altura de su fama, para bien o para mal. Spoiler: salió regular.

Descafeinado

No me había acercado a 'Café con aroma de mujer' porque, con sinceridad, nunca me han llamado especialmente las telenovelas (ni siquiera en la época de 'Rebelde' o 'Pasión de gavilanes'). Al final decidí darle una oportunidad porque, incluso en el caso de que fuera una castaña, tenía ganas de ver algo que me enganchase.

Además, yo siempre estoy a favor del visionado irónico. De vez en cuando me pongo películas malas a rabiar y me echo unas buenas risas a su costa. Eso sí, a mí no me valen las medias tintas: cuando veo una bazofia, tienen que sangrarme las retinas para que me lo pase realmente bien rajando y sintiendo vergüenza ajena.

Situémonos: tenemos a Gaviota, una joven recolectora de café que lleva mucho tiempo ahorrando con su madre para comprarle a su patrón una hectárea de los campos. La mala suerte quiere que él muera de un infarto y el tema se quede en el aire. A su funeral asiste su hijo Sebastián y entre ambos surge una irrefrenable atracción que encontrará muchos obstáculos en el camino, como la familia de él o su prometida.

Así a primera vista, parece que nos encontremos ante la enésima versión de 'Cenicienta', con todos los ingredientes necesarios para aquellos que disfruten este tipo de historias: chica humilde de buen corazón, chico rico que "se fija en ella", una relación prohibida...

Efectivamente, esta serie no nos cuenta nada que no hayamos visto antes. No en vano, es la cuarta adaptación de una conocida telenovela que lleva siendo revisitada desde 1994. Esto no tendría por qué ser algo negativo, ya que se pueden hacer productos interesantes a partir de premisas manidas... aunque no ha sido el caso.

Entonces... ¿en qué liga juega 'Café con aroma de mujer'? Pues mucho me temo que se queda en algo intermedio: los primeros compases de la serie no destacan ni para bien ni para mal, quedándose en tierra de nadie y solo me ha despertado indiferencia.

Estos primeros episodios son demasiado introductorios (tiene delito, teniendo en cuenta que duran 55 minutos cada uno) y, sin embargo, corren mucho con el tema del romance entre los dos protagonistas. Me ha dejado la sensación de que no tener del todo claro cómo se desarrollará la trama de fondo y, a su vez, que toda la evolución de la historia de amor ya me la han contado en el primer episodio.

No la calificaría como un "placer culpable", porque ni me ha enganchado ni tiene nada tan histriónico o ridículo que te haga saltar los colores, pero tampoco destaca en cuanto a construcción de personajes, estructura narrativa ni aspectos técnicos. Incluso estando preparada para ambas posibilidades, no me esperaba que estos primeros episodios me resultaran tan insípidos.

Me hubiera encantado, de verdad, que me enganchara como a todos esos usuarios que la han elevado cada semana al top 10 de series más vistas de Netflix, incluso hubiera preferido que me hubiera parecido tan aberrante como para querer arrancarme los ojos... en vez de la nada absoluta que ha sido.

Por supuesto, no puedo juzgar toda la serie habiendo visto solo los primeros capítulos pero, en la era del streaming, donde hay tanta oferta de entretenimiento y tan poco tiempo para abarcarla, no me ha despertado el suficiente interés como para invertir el mío en ver más de 80 episodios "a ver si mejora".

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